<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3659295805193870983</id><updated>2011-11-27T15:30:42.680-08:00</updated><category term='Textos'/><category term='Cursos'/><title type='text'>Alter-dicciones</title><subtitle type='html'>gramatología y gestión de la 
diferen(c)ia</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://alterdicciones.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Gabriel Eira, Laura Valeta, &amp;amp; Dinorah Chales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07576173945208289764</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>11</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3659295805193870983.post-7316403907972532435</id><published>2009-07-05T08:38:00.000-07:00</published><updated>2009-07-05T08:50:09.009-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Textos'/><title type='text'>Orden, desorden, caos: ¿un nuevo paradigma?* (Rafael Mandressi)</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;b&gt;De ciclones y mariposas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;Una mariposa aletea en la selva amazónica y pone en marcha sucesos que terminarán produciendo, algunos días después, un ciclón en el Caribe. Acuñada por el meteorólogo norteamericano Edward Lorenz a comienzos de los años sesenta, la imagen -conocida como «efecto mariposa»- se ha convertido en una suerte de viñeta de la llamada teoría del caos. El «efecto mariposa» ilustra uno de los aspectos fundamentales descriptos por esta teoría: pequeñísimas causas capaces de provocar grandes consecuencias o, para llamarlo por su nombre, el fenómeno de «sensibilidad a las condiciones iniciales». Pero Lorenz no parece haber sido el único a quien la inspiración asistió a la hora de expresar sus ideas. Términos como catástrofes, autoorganización, &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.henciclopedia.org.uy/autores/Hamed/Caos.html"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;caos&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;, complejidad, fractales, atractores extraños y otros, que podrían formar parte del arsenal retórico de un telepredicador o encontrarse en los versos de algún poeta más o menos hermético, integran sin embargo el vocabulario de una de las orientaciones más prometedoras de la investigación científica contemporánea. Se trata, para muchos, de un «nuevo paradigma» que la física, la matemática y la biología han dado a luz, y al que últimamente se han acoplado algunas ciencias sociales. A pesar de interpretaciones erróneas y exageradas, de derrapes hacia la mística o la ideología, ese conjunto de teorías de nombre evocador trae consigo un modo genuinamente nuevo de pensar la realidad. Naturalmente, no es posible dar cuenta de manera exhaustiva de las «ciencias del desorden»; lo que sigue es pues un apretado recorrido a través de algunos de sus principales temas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;La &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.henciclopedia.org.uy/autores/Santacreu/Ciencia.htm"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;ciencia&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt; es percibida, tradicionalmente, como una actividad cuyo cometido es descubrir el orden, a menudo oculto, de la naturaleza. En la actualidad, sin embargo, muchos científicos se interesan por el «desorden» bajo&lt;br /&gt;todas sus formas, y la propia idea de elaborar una «ciencia del desorden» gana terreno. Parece haber en ello una paradoja: ¿un desorden que es objeto de una «ciencia»&lt;br /&gt;sigue siendo realmente un desorden? Si se acepta, en efecto, que la ciencia apunta a revelar el orden oculto de las cosas, el desorden no puede ser otra cosa que una impresión provisoria resultante de nuestra incomprensión, una ilusión que los progresos de la labor científica borrarán poco a poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, durante mucho tiempo ése fue el programa de la ciencia, cuya historia aparecía como una progresión inexorable hacia el saber absoluto. Poco importaba que no se hubiera alcanzado aún la meta, la certeza de su existencia iluminaba el conjunto del proceder. Pero desde hace por lo menos tres décadas, esa fe en un conocimiento perfecto ha perdido algo de su robustez. Hoy se acepta, por ejemplo, que la incapacidad para predecir ciertos comportamientos de algunos sistemas físicos no es el mero fruto de la ignorancia o de la insuficiencia de los instrumentos disponibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viejas entidades antes proscriptas o menospreciadas, como el azar, han vuelto por sus fueros. El «desorden» ya no es visto como una anomalía, una arruga en el mantel del universo, sino como una característica para nada excepcional que se encuentra tanto en los movimientos en el sistema solar como en los cambios climáticos, los ritmos cardíacos&lt;br /&gt;o la vida económica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Orden y desorden&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para calibrar la real magnitud de este cambio de óptica, basta con detenerse un instante en el propio concepto de desorden. Como la misma palabra lo indica, es una noción negativa a la que no se le puede dar un contenido más que refiriéndose, aunque sea implícitamente, a cierta concepción del &lt;i&gt;orden&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;El orden, a su vez, es el tema de fondo que todas las mitologías, las religiones y las filosofías han intentado resolver, pero siempre dando por sentado que ese orden existe. Todo desorden, por lo tanto, tiende a aparecer como una imperfección, una causa de inquietud. Dicho de otro modo, para el confort psicológico de los seres humanos, no es indiferente que la Naturaleza sea o no ordenada, encierre o no «desorden» o «caos».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queda claro que el término «desorden» significa aquí algo más profundo e incluso más dramático que un trivial estado de confusión, una disposición de las cosas más o menos irregular. Se trata nada menos que de un Orden que ha sido desgraciada y gravemente perturbado. El desorden se vuelve entonces escandaloso, se presenta como un estado o un proceso particular que no habría debido existir, y remite a&lt;br /&gt;un Orden ideal, social o natural, que ha sido escarnecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se tiene en cuenta que, por ejemplo, la noción de «caos» tiene, en los textos científicos, un sentido técnico muy preciso (los fenómenos «caóticos» son aquellos en los cuales muy pequeñas diferencias en las causas son capaces de provocar grandes diferencias en los efectos), las disquisiciones anteriores sobre el orden y el desorden pueden sonar desproporcionadas, cuando no desubicadas.&lt;br /&gt;De hecho, los peores enemigos de la teoría del caos son las especulaciones sobre el Desorden universal que la misma ha desencadenado, gracias a la elección de un nombre tan cargado de referencias culturales. Es cierto, como no se cansan de advertir los científicos, que debe evitarse atribuir al uso que ellos hacen de la palabra caos, así como a los demás «desórdenes» del mismo tipo, un alcance mágico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, es imposible separar los campos de manera absoluta. Durante siglos, recuerda el historiador de las ciencias Pierre Thuillier, el proyecto que ha animado el trabajo científico ha sido platónico, lo cual equivale a&lt;br /&gt;decir que aun bajo su forma más laica, la ciencia ha&lt;br /&gt;estado vinculada a ciertas conjeturas religiosas sobre el&lt;br /&gt;orden universal. Platón fue, en efecto, uno de los grandes fundadores de la «religión cósmica», que consistía en venerar el mundo que nos rodea, caracterizado por la organización y la inteligibilidad, como el reflejo de la&lt;br /&gt;Razón divina. Ese mundo es consecuencia, según Platón,&lt;br /&gt;de la acción del Demiurgo, un ser mítico cuya intervención ha consistido en poner en orden el desorden primordial del universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no se trata de cualquier orden: el Demiurgo, dice Platón, es matemático y ha instaurado por doquier el&lt;br /&gt;imperio de las formas y de las proporciones geométricas.&lt;br /&gt;El mundo no sólo está ordenado, sino que está matemáticamente ordenado. El trabajo de los científicos consistirá, entonces, en encontrar las estructuras racionales que han servido como «modelos» al Demiurgo. Así, desde Platón y pasando por Galileo, Kepler, Newton y Einstein,&lt;br /&gt;la ciencia ha valorizado las formas matemáticas que manifestaban mejor las cualidades ideales atribuidas a una Potencia Ordenadora (Dios, la Naturaleza, u otra): pureza, simplicidad, regularidad, armonía, belleza. En otras palabras, cuanto más simple es algo, más bello y más verdadero es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De este modo, la introducción del «desorden» como objeto de estudio interesante y válido por sí mismo implica un abandono del platonismo, es decir de la creencia en una jerarquía absoluta de las formas matemáticas en cuya cima reinan las formas más simples y armónicas. En la irrupción de las ciencias del desorden anida, en definitiva, un cambio de estética, una mutación de tipo filosófico y cultural, una transformación de la sensibilidad, que va bastante más allá de un mero conjunto de inventos especializados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El Orden según Newton&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la posteridad elige la caricatura para fijar el recuerdo de ciertos individuos puede ser tremendamente injusta.&lt;br /&gt;Sir Isaac Newton ha sufrido ese proceso, y su mayor mérito parece haber sido observar las manzanas cayendo de los árboles. Flaco favor hace esa imagen a quien contribuyó como nadie a la creación de una verdadera catedral científica, llamada mecánica clásica. A través de esa espléndida construcción intelectual, Occidente dispuso, desde el último tercio del siglo XVII, de la visión de un Universo ordenado y predecible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De acuerdo a la mecánica newtoniana, el mundo es un gigantesco mecanismo regido por «leyes naturales» eternas&lt;br /&gt;e inmutables. Esas leyes, que se expresan mediante ecuaciones matemáticas (las ecuaciones del movimiento), determinan que en circunstancias idénticas resulten siempre cosas idénticas, y si las circunstancias cambian ligeramente, el resultado cambiará también en forma proporcionalmente pequeña. Esta última propiedad se verifica fácilmente, por ejemplo, al disparar un proyectil: si se apunta una fracción de milímetro más abajo o más arriba, la diferencia en la trayectoria será igualmente minúscula y no impedirá que&lt;br /&gt;el tirador dé en el blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esto no ocurre siempre: en muchos casos, una diferencia pequeña en el punto de partida produce enormes diferencias en los estados posteriores. Dicho de otro modo, una variación ínfima en las condiciones iniciales puede amplificarse dramáticamente a medida que avanza el tiempo. Esta característica, propia de muchos sistemas dinámicos de cualquier naturaleza (físicos, químicos, biológicos, etc.), se llama precisamente &lt;i&gt;sensibilidad a las condiciones iniciales&lt;/i&gt;. Se comprende sin dificultad los aprietos en que este hecho pone a la mecánica clásica diseñada por Sir Isaac y otros: el comportamiento futuro de esa clase de sistemas deja de ser predecible, las ecuaciones de Newton ya no son capaces de indicar qué pasará con un sistema semejante en un momento dado. Esos sistemas, sensibles a las condiciones iniciales, presentan lo que se ha llamado un comportamiento caótico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El Demonio de Laplace&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es necesario ir muy lejos ni pensar en sistemas demasiado complicados para encontrar ejemplos de sensibilidad a las condiciones iniciales. Basta con algo tan sencillo como un cono parado sobre su vértice; por más que se ponga vertical a su eje, terminará cayendo, y el lado sobre el que caiga dependerá de diferencias pequeñísimas que alteran el equilibrio: un ligero soplo de aire, una minúscula mota de polvo. En teoría, es posible predecir de qué lado caerá el cono, pero ello requeriría el conocimiento preciso de todas las fuerzas a las que está sometido en el momento inicial de equilibrio, lo cual es a todas luces imposible puesto que implicaría introducir la totalidad de una inmensa cantidad de parámetros como condiciones iniciales en las ecuaciones del movimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay en esto una aparente paradoja: suena contradictorio afirmar, en efecto, que la evolución de un fenómeno es, al mismo tiempo, impredecible y determinista. En todo caso, va en contra de la idea que sostiene que todo lo que esté determinado debe ser predecible, cuya formulación más célebre pertenece a Pierre-Simon de Laplace, matemático, físico y astrónomo francés, que vivió a caballo de los siglos XVIII y XIX.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laplace trazó en 1814, en su &lt;i&gt;Essai philosophique sur les probabilités&lt;/i&gt;, el perfil de una inteligencia sobrehumana «que por un instante conociese todas las fuerzas de que está animada la naturaleza y la situación respectiva de los seres que la componen»; si esta inteligencia, conocida como el Demonio de Laplace, fuese además capaz de someter sus datos al análisis matemático, «abrazaría en la misma fórmula a los movimientos de los más grandes cuerpos del Universo y los del átomo más ligero: nada sería incierto para ella, y el porvenir, como el pasado, estaría presente ante sus ojos».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese mismo párrafo, Laplace daba sin nombrarlo una definición sintética del &lt;i&gt;determinismo&lt;/i&gt;: debemos considerar, decía, «el estado presente del Universo como el efecto de&lt;br /&gt;su estado anterior, y como causa de su estado futuro». En otras palabras, dado el estado de un sistema en un instante preciso, para cada uno de los momentos anteriores o ulteriores hay un único estado de ese sistema compatible&lt;br /&gt;con el primero. Sin duda esto se aplica al cono parado sobre su punta: la totalidad de su historia podría ser reconstruida&lt;br /&gt;o predicha conociendo todos los datos relativos a un instante cualquiera de esa historia. Pero ese conocimiento es inaccesible, salvo que se sea el Demonio de Laplace, Dios&lt;br /&gt;o algún otro sucedáneo, y es sabido que ni bien ingresa a consideración esta hipótesis se acaba la ciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La expresión «caos determinista» con que se designa&lt;br /&gt;este tipo de comportamientos de un sistema no hace, en definitiva, sino dar cuenta de esa reconciliación entre lo impredecible y lo determinado. No es un asunto menor, sobre todo si se considera que implica reconocer que hay muchos fenómenos en la naturaleza que son, a la vez, transparentes y opacos para el conocimiento humano.&lt;br /&gt;Saber que se ignora no es nuevo ni fundamentalmente inquietante; en cambio, saber que una vez desentrañado un orden sigue existiendo una porción de ignorancia irreductible por siempre jamás y sin que medien en ello propiedades inefables o fuerzas ocultas, tiene un cierto retrogusto trágico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El tiempo irreversible&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«La ciencia moderna se basa en la noción de leyes de la naturaleza. Estamos tan acostumbrados a ella, que ha llegado a ser como una perogrullada, y sin embargo posee implicaciones muy profundas», dice el premio Nobel de química Ilya Prigogine. Una de estas características esenciales, agrega, «es la eliminación del tiempo. Siempre&lt;br /&gt;he pensado que en esta eliminación tuvo una influencia importante el elemento teológico. Para Dios todo está dado. La novedad, la elección o la acción espontánea dependen&lt;br /&gt;de nuestro punto de vista humano. En los ojos de Dios el presente contiene el futuro y el pasado».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los «ojos de Dios» o los del Demonio de Laplace asumen, para los seres humanos, la forma de leyes físicas que la mecánica clásica virtió como ecuaciones matemáticas.&lt;br /&gt;Una de las curiosidades de estas leyes es que en ellas el tiempo no tiene una dirección definida: tanto da si el tiempo avanza o retrocede, y por lo tanto los procesos resultan perfectamente reversibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obsérvese, en particular, la segunda ley de Newton, donde la fuerza resulta del producto de la masa por la aceleración: F = m x a.&lt;br /&gt;La aceleración es, a su vez, velocidad sobre tiempo (v/t), y la velocidad es distancia sobre tiempo (d/t). La aceleración es, en consecuencia, distancia sobre tiempo al cuadrado (d/t²), y la segunda ley de Newton puede escribirse entonces: F = m x d/t².&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La variable tiempo (t) se halla pues elevada al cuadrado, lo que significa que cualquiera sea su signo, positivo o negativo, el resultado no varía. Dicho de otro modo, la trayectoria del movimiento es idéntica en una dirección o la otra. Conocidas las condiciones iniciales de un sistema -su estado en un instante cualquiera-, las ecuaciones del movimiento proporcionan una trayectoria única y permiten reconstruir toda su historia y todo su futuro. Es como si se filmara un péndulo de movimiento perpetuo: no se puede saber en qué sentido se pasa la película.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la intuición o la experiencia personal indican otra cosa: el tiempo no es reversible. Algo aparentemente tan trivial como la mezcla de agua con tinta roja lo muestra claramente; de nada sirve seguir revolviendo la mezcla con la esperanza de que el agua y la tinta vuelvan a separarse espontáneamente. El proceso es irreversible. El tiempo tiene una dirección o, como se dice también, una «flecha».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La «flecha del tiempo» fue introducida en física por el segundo principio de la termodinámica, rama de la física&lt;br /&gt;que estudia las relaciones entre el calor y otras formas de energía. Los dos principios fundamentales de esta ciencia rigen el conjunto de transformaciones físico-químicas que tienen lugar en un sistema. El primer principio afirma la conservación de la energía total del sistema en el curso de dichas transformaciones. Un ejemplo sencillo: el trabajo&lt;br /&gt;que mueve un automóvil más las pérdidas (en forma de calor, por ejemplo) equivalen a la energía química de la combustión de la gasolina liberada en el interior de los cilindros del motor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo principio, en su versión original, describe la evolución espontánea de un sistema aislado (que no intercambia materia ni energía con el exterior) y establece que en el curso de esa evolución la energía del sistema, si bien permanece constante, se transforma en parte en calor. Éste no puede a su vez transformarse en otra forma de energía, por lo que al cabo de cierto tiempo el sistema llega al equilibrio termodinámico, estado final en el que ninguna transformación de energía es ya posible. Este segundo principio puede ser formulado también a través de una magnitud abstracta, llamada &lt;i&gt;entropía&lt;/i&gt;. La entropía, según&lt;br /&gt;el segundo principio, sólo puede crecer en el desarrollo de cualquier transformación de energía, de forma que, transcurrido un tiempo suficientemente largo, alcanza un valor máximo que caracteriza el estado de equilibrio termodinámico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La entropía y la Venus de Milo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino que conduce al equilibrio termodinámico o hacia la entropía máxima es un camino hacia la desorganización o el desorden progresivo. Esto puede ser ilustrado recurriendo a un magnífico ejemplo ideado por el físico español Jorge Wagensberg. Sea, dice Wagensberg, una obra de arte, «una delicada escultura despertada del mármol en la antigua Grecia. Tomémosla prestada para una experiencia: le aplicamos una potente carga de dinamita y accionamos&lt;br /&gt;el detonador a distancia.&lt;br /&gt;Cuando el polvo y los gases se disipan, descubrimos sin sorpresa unos pedruscos apenas reconocibles. Está claro que se trata de la misma materia, pero organizada de otro modo. Se ha desorganizado, diríamos. Sometamos ahora los nobles escombros a idéntica prueba. (Ver aparecer de nuevo la estatua entre las nubecillas de la segunda explosión nos dejaría atónitos.) Ante nosotros (en cambio) unos cascotes aún más pequeños y deformados. La desorganización ha seguido su curso. El proceso es irreversible. Y lo es en una sola dirección, desde el orden hacia el caos, desde la belleza hacia cualquier cosa. Si nos percatamos además de que con ello hemos definido el fluir del tiempo, entonces es hora de espantarse, provisionalmente, en honor del segundo principio de la termodinámica. No sabemos qué es mejor, si no tener tiempo como los mecanicistas o tenerlo en esta dirección».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede considerarse también, por ejemplo, un sistema constituido por la superficie del suelo y una piedra situada libremente a cinco metros por encima, se dirá -con razón- que es una configuración muy improbable. Improbable pero no imposible: al lanzar una piedra hacia arriba, existe un punto sobre el suelo en el que la misma va a inmovilizarse antes de volver a caer hacia la tierra. En ese punto, la energía total del sistema es energía potencial; la piedra inicia su caída y a medida que va cayendo, esa energía potencial va transformándose en energía cinética, para terminar en calor cuando se da contra el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa caída de la piedra es un viaje hacia el equilibrio termodinámico, hacia la entropía máxima, pero también hacia un estado cada vez más probable: no hace falta decir que encontrar piedras en el suelo, al costado del camino,&lt;br /&gt;es bastante más común que encontrar una libremente suspendida a tres metros por encima de la cabeza.&lt;br /&gt;De este modo, si se plantea en términos de probabilidades, los procesos espontáneos que llevan a los sistemas aislados hacia el equilibrio termodinámico consisten en una sucesión de estados cada vez más probables. En el Universo, todo&lt;br /&gt;lo que llama la atención es improbable: la vida, la belleza, cualquier estructura organizada, en suma. Desorden y orden corresponden pues, respectivamente, a probabilidad e improbabilidad, o a entropía y su contrario, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;i&gt;neguentropía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;b&gt;Problemas de la irreversibilidad&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el segundo principio de la termodinámica rigiera absoluta e implacablemente, las perspectivas de futuro del Universo no serían nada alentadoras. Al igual que la piedra suspendida en el aire, el Universo habría empezado en un nivel de entropía muy bajo, correspondiente a un «orden» inicial, para llegar a la muerte térmica al cabo de un tiempo suficientemente largo. No hay modo de saber si esto es cierto o no hasta que llegue el momento fatal, puesto que se ignora si el Universo es un sistema abierto o aislado. Sí es claro, en cambio, que el segundo principio, al hacer referencia a sistemas aislados&lt;br /&gt;y en equilibrio, no es compatible con la descripción de los sistemas vivos, abiertos por excelencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se quieren dejar fluir los más bajos instintos, puede hacerse la prueba de aislar un ser vivo, privándolo del intercambio de materia y energía con su entorno. Por ejemplo, encerrar un pajarito en un cubo de cristal perfectamente hermético. Se comprobará que el segundo principio no perdona: el sistema se dirigirá inexorablemente&lt;br /&gt;a su estado de equilibrio termodinámico, es decir a la muerte biológica. Para los seres vivos, dice Jorge Wagensberg, se necesita pues una termodinámica de no equilibrio para sistemas no aislados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa termodinámica tiene en cuenta casos particulares en los que sistemas abiertos pueden alcanzar una situación estable de no equilibrio llamada &lt;i&gt;«estado estacionario»&lt;/i&gt;. La situación estable es posible porque el sistema, al ser abierto, puede enviar al entorno toda la entropía que en su interior se produce y mantener así su propia entropía constante.&lt;br /&gt;En otras palabras, el sistema establece una suerte de pacto con el entorno, se adapta a él y permanece estable en el estado estacionario, sin avanzar hacia el equilibrio termodinámico. Cualquier perturbación fortuita que tienda&lt;br /&gt;a desplazarlo del estado estacionario es resistida; el sistema, por así decir, es capaz de «absorber» esas perturbaciones azarosas (llamadas &lt;i&gt;«fluctuaciones»&lt;/i&gt;). Las mismas no tienen pues oportunidad de progresar, de amplificarse, y por lo tanto no alteran el comportamiento del sistema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí, la vida del sistema sigue siendo previsible y tranquila. Pero esto es así siempre y cuando el sistema no&lt;br /&gt;se halle demasiado alejado del equilibrio termodinámico.&lt;br /&gt;En caso contrario, las cosas cambian radicalmente. Lejos&lt;br /&gt;del equilibrio se presentan casos de inestabilidad, en los cuales las fluctuaciones sí pueden resultar decisivas.&lt;br /&gt;Lo que ocurre es que el estado estacionario compatible con las condiciones del entorno deja de ser único, situación que se expresa matemáticamente en las ecuaciones que describen la evolución del sistema: las mismas se vuelven no lineales, es decir que tienen más de una solución. Llevado esto a una gráfica (ver figura), aparecen puntos críticos, llamados &lt;i&gt;bifurcaciones&lt;/i&gt;, donde la evolución futura del sistema deja de ser única, depende de una perturbación ínfima (antes irrelevante) y es por ende incierta: varias soluciones son posibles, pero sólo una se convertirá en realidad. ¿Cuál de ellas? Eso lo decide el azar, una «chispa de azar», según la bella expresión del biólogo francés &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.henciclopedia.org.uy/autores/Mandressi/Atlan.htm"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Henri Atlan&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nombre de «bifurcación» dado a esos puntos críticos expresa bien la situación: se llega a un estado de incertidumbre, donde varias sendas se abren y no es posible saber de antemano cuál de ellas habrá de ser seguida por el sistema. Lo que ocurre en una bifurcación recuerda la situación de sensibilidad a las condiciones iniciales: basta con apartarse una distancia tan débil como se quiera de la bifurcación para ser precipitado en una dinámica que se aleja para siempre de la misma. Es algo así como encontrarse en el ojo de un ciclón: en ese lugar reina la calma, la armonía; pero un mínimo apartamiento significa ser devorado por la turbulencia más feroz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se asiste de esta manera a la reconciliación del azar y el determinismo. La descripción de un sistema con bifurcaciones implica, dice Jorge Wagensberg, la coexistencia de ambos: «entre dos bifurcaciones reinan las leyes deterministas, pero en la inmediata vecindad de tales puntos críticos reina el azar. Esta rara colaboración entre azar y determinismo es el nuevo concepto de historia que propone la termodinámica moderna».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ilya Prigogine ha llamado a este fenómeno «orden por fluctuaciones», noción que se asemeja a la de «criticalidad autoorganizada», propuesta por el físico Per Bak, del Laboratorio Nacional de Brookhaven, en Nueva York.&lt;br /&gt;La hipótesis de Bak es que los sistemas dinámicos evolucionan de modo natural hacia un estado crítico, y una vez que han llegado a él exhiben una propiedad muy característica: una perturbación pequeña puede desencadenar respuestas de diversa magnitud, desde una respuesta pequeña, que no modifica sustancialmente el estado del sistema, hasta una respuesta extrema, que provoque el colapso total del mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Bak propone una analogía visual que ayuda a comprender mejor esta idea. Se tira un pequeño chorro de arena sobre una bandeja circular. El montón crece firmemente hasta que alcanza el límite y de repente, más arena (un solo grano, por ejemplo) puede desencadenar avalanchas de todo tipo, ya sea una avalancha pequeña, intrascendente, avalanchas de mediana entidad, o una tan grande que lleve al montón de arena a derrumbarse por completo. El montón, cuando no recibe más arena adicional, representa el sistema en el estado crítico, donde una ínfima perturbación fortuita puede arrastrarlo hacia un nuevo e imprevisible estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El improbable «programa genético»&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo principio de la termodinámica no concuerda, como se dijo, con la descripción de sistemas vivos. Éstos&lt;br /&gt;no muestran una tendencia al desorden, a la desorganización creciente, sino, por el contrario, a la complejidad y a la organización. La flecha del tiempo irreversible parece en ellos invertida: el estado inicial de un sistema tal como lo describe el segundo principio de la termodinámica resulta ser en los seres vivos el estado final. Menudo problema, al que la biología molecular dio respuesta con el descubrimiento de los mecanismos moleculares de la herencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La evolución de los sistemas vivos no está regida, como&lt;br /&gt;las apariencias indican, por una causalidad extraña, donde&lt;br /&gt;el estado final comanda el proceso antes aun de su propio advenimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trata, dice entre otros el biólogo francés Jacques Monod (uno de los fundadores de la biología molecular y premio Nobel de medicina en 1965), del desarrollo de un programa, al igual que en las máquinas programadas (una computadora, por ejemplo): el funcionamiento de estas máquinas parece orientado hacia la realización de un estado futuro, pero en realidad está determinado causalmente por un programa preestablecido, que determina la sucesión de estados por los que la máquina debe pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta manera, para dar cuenta de la inversión aparente de la flecha del tiempo, la biología molecular toma prestada de la cibernética una metáfora que hará fortuna: el &lt;i&gt;programa genético.&lt;/i&gt; A pesar de la contundencia con que se ha instalado en la biología moderna, esta metáfora presenta dificultades teóricas serias. La primera es, naturalmente, la del origen del primer programa, ante la ausencia de programador evidente. La segunda, que deriva de la anterior, reside en el carácter paradójico de un programa que debe programarse a sí mismo, es decir que necesita, para ser leído y ejecutado, conocer los productos de su propia ejecución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta paradoja se aprecia claramente si se piensa que un procedimiento de cálculo en computadora necesita dos tipos de ingredientes, pertenecientes a niveles lógicos diferentes: datos y un programa. El programa es una serie de instrucciones que se aplican a los datos, opera sobre ellos, y ocupa por lo tanto respecto de éstos un nivel lógico superior. Si esa diferencia de niveles lógicos no existiera, una misma información podría funcionar simultáneamente como dato y como programa. Al operar sobre los datos, el programa operaría sobre sí mismo, es decir que se programaría a sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema que esto supone es el que surgiría si se decide transmitir un mensaje a seres de los cuales se ignora todo, hasta su existencia. Por ejemplo, eventuales «extraterrestres». La dificultad es que se necesitaría comunicar no sólo el contenido del mensaje, sino también&lt;br /&gt;el hecho de que se trata de un mensaje, y finalmente las instrucciones para decodificarlo. Comunicar que se comunica no es la tarea más ardua: alcanza con apostar a que el supuesto receptor hará él mismo la suposición de que el objeto físico que le llega es el soporte de un mensaje.&lt;br /&gt;Pero con la transmisión de un programa de decodificación las cosas se complican. Escrita bajo la forma de un mensaje explícito, esa información que quiere ser de un nivel lógico superior sería rebajada al rango de simple dato, como el propio mensaje a decodificar, y ello volvería a generar el problema de comunicar su modo de decodificación, y así al infinito. En síntesis, para comprender el modo de decodificación que permitirá comprender el mensaje, es preciso haber comprendido ya el mensaje, lo cual torna superflua la información sobre el modo de decodificación. Superflua, pero no obstante indispensable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ésa es la implicación de la metáfora del código genético. Los operadores que realizan la transcripción y la traducción de los ADN en proteínas enzimáticas son ellos mismos proteínas enzimáticas codificadas en el ADN, de tal suerte que para llevar a cabo la traducción hace falta haberla llevado &lt;i&gt;ya&lt;/i&gt; a cabo. Así pues, si se toman al pie de la letra las nociones de programa y de código, no se comprende cómo podrían decodificarse las instrucciones del programa. Y sin embargo funciona. Es preciso pues concluir que la existencia individual del ser vivo, y sólo ella, sabe resolver la paradoja. Esa solución tiene un nombre: autoorganización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;La autoorganización&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Henri Atlan, autor de una impresionante obra teórica sobre la autoorganización, sostiene que esta teoría permite comprender, precisamente, «la naturaleza lógica de sistemas donde aquello que oficia de programa se modifica incesantemente, de manera no preestablecida, bajo el efecto de factores aleatorios del entorno», dando lugar a un aumento de la complejidad de ese sistema. No otra cosa dice el principio de «orden por fluctuaciones», según el cual bajo ciertas condiciones la materia es capaz, por la intervención de lo aleatorio, de autoorganizarse para dar nacimiento a formas nuevas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las investigaciones sobre la autoorganización se han desarrollado, en los últimos veinticinco años, en el seno del archipiélago científico, en esos pasajes donde se navega entre físico-química, biología y cibernética. La necesidad de dar respuesta a problemas como los planteados por el segundo principio de la termodinámica y por la noción de programa genético apuraron la consolidación de un concepto cuyos insumos principales fueron elaborados, en lo esencial, en Estados Unidos en la segunda posguerra: teoría matemática de la comunicación, teoría general de sistemas, cibernética.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una formulación lo más sintética posible, el fenómeno&lt;br /&gt;de autoorganización puede describirse como sigue: al verse afectado por perturbaciones aleatorias, un sistema con una estructura o una organización dada, modifica su estructura, se reorganiza. Literalmente, el sistema se organiza a sí mismo, en respuesta a la intervención de un factor azaroso. Una característica fundamental del proceso es que al término del mismo se ha producido un aumento de la complejidad del sistema. En otras palabras, su nueva estructura es más compleja que la inicial. Naturalmente, a falta de una definición de complejidad, todo esto puede no querer decir gran cosa. Afortunadamente, hay definiciones disponibles, entre las cuales una de las más acabadas pertenece, una vez más, a Henri Atlan .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La autoorganización es, en definitiva, un modelo que explica el pasaje de lo local a lo global, cuando ese pasaje implica un aumento de complejidad y produce la emergencia de algo nuevo. En el nivel de organización más global emergen propiedades nuevas en relación con el nivel más elemental. Se trata, por ejemplo, de propiedades biológicas de las células vivas, nuevas respecto de las propiedades químicas de las moléculas, o propiedades psicológicas de la mente humana, nuevas respecto de las propiedades fisiológicas del cerebro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la interacción local de los componentes individuales de un sistema emerge algún tipo de propiedad global, algo que no se podría haber previsto a partir de lo que se sabía de las partes componentes. A su vez, la propiedad global, ese comportamiento emergente, vuelve a influir en el comportamiento de los componentes individuales que la produjeron. Orden surgiendo de un sistema dinámico complejo, propiedades globales fluyendo del comportamiento general de los individuos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;El caos como metáfora&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La circulación de conceptos de una disciplina a otra tiene uno de sus capítulos más jugosos y densos en los&lt;br /&gt;préstamos entre las ciencias llamadas «duras» y las ciencias humanas o sociales. El tránsito suele ser más frecuente desde las primeras en dirección a las segundas, y en los últimos tiempos uno de los pasajes más intensos involucra precisamente a las teorías, modelos y conceptos surgidos de las «ciencias del desorden».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese tipo de circulación no necesariamente es negativo, por cierto, y un repaso de la historia de las ciencias muestra que a menudo ha sido fecundo. El problema aparece cuando el lenguaje de un saber exitoso -o por lo menos prestigioso- posee una irradiación tal que se recurre sin más a él para reinterpretar otras zonas del conocimiento. Ese lenguaje se convierte así, en un momento dado, en el modelo&lt;br /&gt;conceptual por excelencia, y si se le aplica de un modo automático tiende a transformarse en jerga, es decir en un medio de expresión que no sólo no innova, sino que deseca todo lo que toca a su paso. El más perverso de los efectos de este fenómeno es el brote de ideologías blandas y ubicuas que terminan carcomiendo los más variados discursos intelectuales, como ha ocurrido, por ejemplo, con la informática y la comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo que respecta a las teorías del caos y de la complejidad, justo es decir que el impacto a veces seductor de la nomenclatura propia de esas teorías no facilita las cosas. Los &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.henciclopedia.org.uy/autores/Mandressi/Atractor.htm"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;atractores extraños&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;, las «catástrofes» y, por supuesto, el propio «caos», se prestan a un uso abusivo. Las construcciones intelectuales precisas que designan naufragan entonces a menudo, en medio de una literatura cenagosa que supera cuantitativamente en mucho las publicaciones especializadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una ilustración contundente la ofrece la metáfora termodinámica aplicada a lo social. Ervin Laszlo, asesor del Director General de la Unesco, la emplea sin recato en un libro llamado &lt;i&gt;La coherencia de lo real&lt;/i&gt;. Véase el siguiente párrafo: «&lt;i&gt;las sociedades humanas son sistemas de tercer estado situadas a niveles de organización muy alejados del equilibrio termodinámico, donde las estructuras no pueden ser mantenidas sino por la reproducción de los componentes y la replicación de la red global de sus interrelaciones. Las sociedades son sistemas autopoiéticos que, mediante ciclos autocatalíticos y transcatalíticos, se preservan en una corriente de energía y un caudal constante de hombres, de recursos y de infraestructuras&lt;/i&gt;».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He ahí un genuino ejercicio de lo que el economista y epistemólogo Michel Gutsatz califica de «prigoginismo social». Por más burdo que parezca, el discurso de Laszlo no es sino un caso entre muchos de la irreprimible tentación que embarga a muchos pensadores de lo social cuando creen oír llegar desde la investigación de punta en biología o física teórica los cantos de sirena de un «nuevo paradigma».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No debería extrañar en demasía, en ese contexto, la aparición de una producción intelectual destinada a ocupar&lt;br /&gt;la primera fila de los escaparates de las librerías, sosteniendo que el capitalismo no es sino una forma entrópica de organización socio-económica, o que la teoría del caos ha venido por fin a demostrar científicamente que el neoliberalismo siempre había tenido razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale la pena recordar que en esta movida de interpretación libre hay lugar hasta para un ejemplo uruguayo: en 1992, Ediciones de la Banda Oriental publicó un opúsculo de Ricardo Lombardo, actual presidente del Directorio de Antel, titulado &lt;i&gt;Unificación o caos, el dilema de la sociedad moderna&lt;/i&gt;. La frecuentación de las estanterías dedicadas a las ciencias físicas en una librería de Washington D.C., en la época en que se desempeñaba como Director Ejecutivo Alterno en el FMI, inspiró a Lombardo para expresar una serie de ideas económicas y políticas con ayuda de algunas teorías científicas. El resultado se halla por encima de lo que el personal político uruguayo está, en general, en condiciones de producir, pero lo mismo podría haber sido hecho sin necesidad de las livianas metáforas de la teoría del caos o del campo unificado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Lecciones epistemológicas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de lo dicho puede parecer difícil argumentar en favor de recurrir a las teorías de la complejidad a la hora de pensar lo social. ¿Cómo hacerlo sin dejarse absorber por «biologismos» o «entropismos» de cualquier especie?.&lt;br /&gt;Se trata, a todas luces, de una tarea delicada. Requiere imperativamente, so pena de inutilidad absoluta, un cauteloso examen de las condiciones que aseguren su pertinencia. Lo principal, en ese sentido, es manipular las metáforas con guantes de seda y, sobre todo, detenerse menos en los aspectos técnicos de esas teorías (en particular, su terminología específica, hecha de fractales, atractores, y demás) que en sus aspectos propiamente epistemológicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otras palabras, los frutos que la circulación puede dar en este terreno derivan de poner en correspondencia modos de pensar la realidad; si, como dice el ensayista francés Jean-Pierre Dupuy, «la reflexión sobre la diferenciación natural y sobre la complejización de las formas vivas exige evadirse de las categorías clásicas del conocimiento, ¿no debería ocurrir lo mismo con el pensamiento sobre la diferenciación social y sobre la morfogénesis social y cultural?».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La operación se aplica -y en ello se juega el eventual surgimiento de un nuevo paradigma digno de ese nombre-&lt;br /&gt;a las estrategias del conocimiento, a la adecuación de las herramientas intelectuales no para afirmar rápidamente que el ser humano y la sociedad son «complejos» (noticia que merece un chocolate) sino para dejar ingresar al pensamiento entidades hasta hace poco indeseables como las paradojas, el azar, la crisis del determinismo, los límites de la predecibilidad, y otros viejos conocidos que golpean a la puerta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-family:Arial;color:#ff3c3c;"&gt;* Publicado originalmente en &lt;i&gt;Insomnia&lt;/i&gt;, Nº 3&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3659295805193870983-7316403907972532435?l=alterdicciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alterdicciones.blogspot.com/feeds/7316403907972532435/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/2009/07/orden-desorden-caos-un-nuevo-paradigma.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default/7316403907972532435'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default/7316403907972532435'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/2009/07/orden-desorden-caos-un-nuevo-paradigma.html' title='Orden, desorden, caos: ¿un nuevo paradigma?* (Rafael Mandressi)'/><author><name>Gabriel Eira, Laura Valeta, &amp;amp; Dinorah Chales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07576173945208289764</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3659295805193870983.post-8267444180643787199</id><published>2009-06-13T21:28:00.000-07:00</published><updated>2009-06-13T21:32:41.503-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Textos'/><title type='text'>PETER SLOTERDIJK: EXTRAÑAMIENTO DEL MUNDO.  ABSTINENCIA, DROGAS Y RITUAL.(Adolfo Vásquez Rocca)</title><content type='html'>“La historia de la cultura es la historia de la abstinencia”&lt;br /&gt;Peter Sloterdijk&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Critica de la Razón Cínica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde su monumental Crítica de la razón cínica (vi), de 1983, profusamente leída y debatida en Alemania, saludada por Jürgen Habermas como el acontecimiento más importante en la historia de las ideas desde 1945, el alemán Peter Sloterdijk se ha impuesto como uno de los pensadores europeos más fecundos e innovadores, su obra desató una fuerte polémica, alcanzando una influencia y gravitación quizá similar a la que tuvo en la década del veinte La decadencia de Occidente (vii), de Spengler.&lt;br /&gt;Sloterdijk quien enseña filosofía en la Hochschule für Gestaltung de Karlsruhe, Alemania, se encuentra inserto en la tradición de Nietzsche y Heidegger, emparentado a la vez con artistas contemporáneos de la sensibilidad de Wim Wenders y Peter Handke.&lt;br /&gt;La Crítica de la razón cínica puede leerse como una puesta al día de la Dialéctica de la Ilustración de Adorno y Horkheimer. No se trata ya del nihilismo en ascenso, ni la metamorfosis de la razón en un nuevo mito ni, mucho menos, del dominio de la razón instrumental lo que Sloterdijk describe y denuncia, sino el cinismo difuso de nuestras sociedades exhaustas. Ese 'nuevo cinismo' que se despliega como una negatividad madura que apenas proporciona un poco de ironía y compasión, pero que finalmente desemboca en la desesperanza. Un cinismo que Sloterdijk define como 'falsa conciencia ilustrada': la de quienes se dan cuenta de que todo se ha desenmascarado y pese a ello no hacen nada, la de quienes se dan cuenta de que la escuela de la sospecha tampoco ha servido de mucho. De allí cierta voluntad iconoclasta, voluntad de ruptura con el pacto cívico ante una comunidad que aparece inauténtica y perturbada, por lo que el verdadero cínico prefiere escapar de la alienación, optando por el camino autárquico (autarkeia) antes que andar embrutecido como el rebaño domesticado, gobernado por las rutinas y convenciones de la gran ciudad.&lt;br /&gt;Sloterdijk realiza una "deconstrucción" radical -en el más genuino sentido del postestructuralismo francés- del concepto de logos tal y como nos lo ha legado la historia de la filosofía occidental, y para hacerlo se sirve del cinismo antiguo: de la risa, la ironía y las interpelaciones.&lt;br /&gt;El escándalo parte de su melancólica declaración del fracaso del humanismo como utopía de la domesticación humana mediante la lectura, ante las nuevas técnicas de agitación y desinhibición de las masas, pero también del supuesto coqueteo con el vocabulario nazi y con las peligrosas fantasías de Nietzsche acerca del superhombre, así como con las ideas de Platón sobre el Estado como parque zoológico humano, donde una elite de sabios planifica la vida de los hombres al modo de un staff de tecnócratas al frente de una empresa de ingeniería genética (viii).&lt;br /&gt;Sloterdijk desarrolla, así, un nuevo tipo de fenomenología y ontogénesis de los espacios humanos, repasando sus aventurados vericuetos por el imaginario de la historia, el arte, la literatura, la música pop, la mitología, la patrística, la medicina magnetopática, la psicología analítica, la mística y la filosofía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. - En el mismo barco; de las hordas al turismo a escala mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sloterdijk nos presenta un fresco histórico universal de formato hegeliano -esto para disgusto de aquellos que se solazaban con el fin de los grandes relatos-. Sloterdijk realiza un mega-relato de la globalización. Sitúa primero la globalización metafísica, la de la cosmogonía griega, después, la de fines del siglo XV, la globalización náutica; cuando el cosmos eran la Tierra, el globo terráqueo y la esfera celeste, hasta que en el siglo XX el globo celeste desaparece y la Tierra se queda sola. La tercera etapa, la actual, sería la globalización electrónica informática, en la que –dice Sloterdijk– los hombres superan las distancias, y el mundo vuelve a hacerse más pequeño, porque si la segunda etapa generó el cosmopolitismo, la tercera globalización produce un provincianismo global.&lt;br /&gt;Como en su breve ensayo En el mismo barco (xi) (1993) donde recorre la historia universal a través de travesías exploratorias por las diversas fantasías sociales (x). Aquí, tomando como imagen directriz la metafórica de la navegación, Sloterdijk esboza una teoría de los estadios históricos del género humano.&lt;br /&gt;En el primero, se indaga en lo arcaico, en la originaria vida de las hordas, aquí nos presenta a las antiguas hordas como una especie de islas flotantes, que avanzan lentamente, de modo espontáneo, por los ríos de la vieja naturaleza. Se separan del medio exterior por la revolucionaria evolución de las técnicas de distanciamiento –sobre todo por la novedosa sincronía de huida y contraataque– y están sujetas desde su interior por un efecto invernadero emocional, que amalgama a los miembros de la horda –a través del ritmo, la música, los rituales, el espíritu de rivalidad, los beneficios de la vigilancia y el lenguaje– en una especie de institución psicosocial total.&lt;br /&gt;En el segundo período, la época mundial de la navegación, se describen poderosas fragatas, con galeras estatales, que parten hacia arriesgados y lejanos destinos. Si antes se ha señalado que los primitivos grupos humanos habían surgido de la vieja naturaleza por una especie de formación de islas, ahora, para proseguir con esta idea, se tendrá que asumir que, en cuanto el fenómeno del dominio se volvió epidémico, los grupos humanos empezaron a explotar a otros grupos como si fueran de una naturaleza distinta. Aquí la “humanidad” se escinde en dos grupos, los que crecen por el esfuerzo y los que se estancan en el sufrimiento. La política clásica busca cohesionar a estos grandes grupos; si cabe decirlo así, los hombres se acercan más entre sí, cuanto más extraños se hacen entre sí. Lo que les une ahora es la íntima extrañeza del amo y el esclavo (xi).&lt;br /&gt;La tercera época, es la del turismo a escala mundial y de mares de ahogados, la política es como un crónico y masivo accidente de coches en una autopista envuelta en la niebla.&lt;br /&gt;Con la humanidad caminando a tientas, la antropología viene a ser la "ciencia de la imprudencia y de la frivolidad del ser humano al edificar formas de vida sobre promesas imposibles”. La marcha del mundo en su conjunto se asemeja mucho más a una fiesta de suicidas a gran escala que a una organización de seres racionales enfrascados en la tarea de conservarse a sí mismos (xii).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.- Extrañamiento del Mundo; abstinencia, drogas y ritual.&lt;br /&gt;“¡Ay! quién nos contara la historia completa de los narcóticos! Ella es punto menos que la historia de la 'formación', de lo que suele llamarse civilización”.&lt;br /&gt;F. Nietzsche , Die fröhliche Wissenschaft, 86&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Extrañamiento del mundo (xiii), Sloterdijk piensa al hombre como mediocridad insatisfecha, semidepresiva, como una vitalidad atontada que triunfa, como un animal triste que se menosprecia, hundido en la ambigüedad del propio yo. Y hallará en la música el abastecimiento de la necesidad de huida del mundo y en las drogas, un fallido intento para derribar la ontología de la trivialidad.&lt;br /&gt;Las reflexiones sobre la droga arrojan luz sobre rincones ciertamente inéditos de la historia de la civilización y el pensamiento.&lt;br /&gt;El desafío de la cuestión para los investigadores actuales estriba en retrotraerse, con ayuda de la fuerza imaginativa histórica, a una época en que las drogas actuaban, sobre todo, como vehículos de un tráfico fronterizo, metafísico y ritualizado.&lt;br /&gt;El uso ritualmente acotado de drogas forma parte, desde el punto de vista psicológico, de las casi desaparecidas prácticas chamánicas. En éstas se concibe el interior humano en la medida en que está ya delimitado, no tanto como esfera anímica cerrada y autónoma, sino como espacio de manifestación y escenario para lo que ha de llegar, acontecer y consumarse.&lt;br /&gt;Al respecto Sloterdijk esboza la tesis de que la filosofía nació cuando los descendientes de los magos se establecieron en la polis y hubieron de acomodarse a las reglas de la intermediación urbana, o cuando señala que, en el momento en que la extática quedó sometida a la retórica, se desarrolló una magia civil cuyos discípulos comenzaron a dedicarse a oficios en apariencia completamente desembriagados, como políticos, oradores, educadores y juristas.&lt;br /&gt;Ahora bien, es aquí en Extrañamiento del Mundo (xiv)donde Sloterdijk propone leer la Historia de la Cultura como historia de la abstinencia (xv). A partir de lo cual, el filosofar pasa a ser concebido como “una forma procesal de la sobriedad” y el análisis antropológico-cultural del problema de las drogas remite a una especie de fenomenología del espíritu propenso a la adicción (xvi). Sloterdijk, en Extrañamiento del mundo, concibe la adicción (a la que diferencia del consumo de drogas como parte de un ritual de extásis o de embriaguez) como una "dialéctica de huida y búsqueda de un mundo", y cita extensamente el libro de Jünger Acercamientos; Drogas y ebriedad (xvii) o lo que Giddens caracteriza como la “experiencia secuestrada", esto es, un particular intento de suplir la ausencia de experiencias existenciales genuinas, donde encontrar un arraigo para la vida. Quien se hace adicto a los narcóticos es porque carece de motivaciones fuertes en cualquier otra dirección. La droga se impone por defecto, nadie decide ser un adicto -se despierta una mañana enfermo y ya se es adicto-. La droga tiene un carácter sustitutorio. Sustitutorio del culto al dinero y del éxito intramundano. Quien no pueda acceder a esas drogas sustitutorias es, en el decir de Sloterdijk (xviii), arrojado de hecho a las drogas duras. Quien no puede drogarse con grandes cuotas de éxito o dinero simplemente tiene que consolarse con sustitutos químico-farmacológicos, con una felicidad sintética y espectral.&lt;br /&gt;Sloterdijk habla de "la autoexperiencia pánica del acto de presencia", de donde se concluye que 'la ausencia' sería un 'darse cuenta' del mundo interior, sin interferencias, como si esa zona de fantasías, anticipaciones y deseos, interviniera para mitigar la intensidad de la presencia o de la ausencia. De modo tal que casi sería posible pensar en la evolución del hombre occidental como la historia de su alejamiento del mundo externo y del mundo interno como una historia de la fantasía. De modo que gracias a la fantasía y, si se quiere, a la sublimación, es que los mecanismos neuróticos han tenido originariamente una función adaptativa sin la cual hubiese sido imposible el desarrollo tecnológico y científico así como el de las artes.&lt;br /&gt;En la ideología clásica y su crítica, el hombre estaba subyugado por las necesidades, sujeto a ellas y se refugiaba en las ilusiones. Ahora ocurre justo lo contrario, vivimos en el lujo y simulamos las necesidades. Es una comedia de la necesidad.&lt;br /&gt;Pero debemos precavernos, la palabra droga seguirá siendo una designación defectuosa en tanto la entendamos sólo en su identificación químico-farmacéutica y policíaco-cultural. En el orden del mundo antiguo chamánico, las “drogas” poseían un estatus fármaco-teológico –ellas mismas eran elementos, actores y fuerzas del cosmos ordenado en donde los sujetos intentaban integrarse con miras a su supervivencia-. Las ayudas farmacéuticas son especialmente requeridas en tiempos en que los individuos se sienten enfermos y extraños. En ellas buscan asilo los hombres cuando están persuadidos, por sí mismos o como cuerpo social, de que se presenta una interrupción de la armonía global. De manera que las sustancias psicotrópicas no se utilizan para la embriaguez privada sino que actúan como reactivos de ‘lo santo’, como apertura senso-espiritual a lo demoníaco.&lt;br /&gt;Ahora bien, más allá de estas consideraciones antropológico-culturales, no cabe duda que las campañas contra la droga, sean con miras terapéuticas, religiosas, policiales o jurídicas, merecen ser interpretadas como parte de un complejo drama psicohistórico. El sentido de esas campañas no queda claro mientras no se tenga en cuenta que son parte de una lucha espiritual de insondables orígenes, una guerra con frentes confusos, alianzas conspirativas, que puede ser rastreada en la historia de las culturas, desde los albores de la humanidad hasta nuestra complejas sociedades postmodernas, lo que indica que en esta arena el hombre ha jugado siempre su destino, adquiriendo este combate entre la embriaguez y la sobriedad una dimensión épica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Notas&lt;br /&gt;(i) SLOTERDIJK, Peter, Crítica de la razón cínica, Siruela, Madrid, 2004&lt;br /&gt;(ii) SLOTERDIJK, Peter, Extrañamiento del mundo, Editorial Pre-textos, Valencia, 2001.&lt;br /&gt;(iii) Ver Artículo relacionado “William Burroughs; Metáfora Viral, compulsión y Literatura conspirativa” en Revista Observaciones Filosóficas http://observaciones.sitesled.com/metaforaviral.html&lt;br /&gt;(iv) http://observaciones.sitesled.com/postgrado.htm&lt;br /&gt;(v) http://www.pucv.cl&lt;br /&gt;(vi) SLOTERDIJK, Peter, Crítica de la razón cínica, Siruela, Madrid, 2004&lt;br /&gt;(vii) SPENGLER, O., La decadencia de Occidente (1918), Espasa-Calpe, Madrid 1926, 4 vols.&lt;br /&gt;(viii) El hombre goza y sufre, a su vez, su ser animal, mantenimiento algunos aspectos de su fase larvaria, desde donde alarga su morfología fetal.&lt;br /&gt;(ix) SLOTERDIJK, Peter, En el mismo Barco, Editorial Siruela, Madrid, 1994&lt;br /&gt;(x) “Las sociedades son sociedades mientras imaginan con éxito que son sociedades”.&lt;br /&gt;(xi) SLOTERDIJK, Peter, En el mismo Barco, Editorial Siruela, Madrid, 1994, p 55.&lt;br /&gt;(xii) SLOTERDIJK, Peter, Experimentos con uno mismo, Editorial Pre-Textos, Valencia, 2003.&lt;br /&gt;(xiii) SLOTERDIJK, Peter, Extrañamiento del mundo, Editorial Pre-textos, Valencia, 2001.&lt;br /&gt;(xiv) Ibid.&lt;br /&gt;(xv) SLOTERDIJK, Peter, Extrañamiento del mundo, Editorial Pre-textos, Valencia, 2001, p. 123&lt;br /&gt;(xvi) SLOTERDIJK, Peter, Extrañamiento del mundo, Editorial Pre-textos, Valencia, 2001, p. 139&lt;br /&gt;(xviii) Acercamientos. Drogas y ebriedad. Obra expone las experiencias de Jünger con varios tipos de sustancias psicoactivas, tanto enteogénicas como estimulantes u opiáceos.&lt;br /&gt;(xviii) SLOTERDIJK, Peter, Extrañamiento del mundo, Editorial Pre-textos, Valencia, 2001, p.138.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3659295805193870983-8267444180643787199?l=alterdicciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alterdicciones.blogspot.com/feeds/8267444180643787199/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/2009/06/peter-sloterdijk-extranamiento-del.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default/8267444180643787199'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default/8267444180643787199'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/2009/06/peter-sloterdijk-extranamiento-del.html' title='PETER SLOTERDIJK: EXTRAÑAMIENTO DEL MUNDO.  ABSTINENCIA, DROGAS Y RITUAL.(Adolfo Vásquez Rocca)'/><author><name>Gabriel Eira, Laura Valeta, &amp;amp; Dinorah Chales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07576173945208289764</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3659295805193870983.post-4997618756204926171</id><published>2009-05-28T08:58:00.000-07:00</published><updated>2009-05-28T09:03:14.886-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Textos'/><title type='text'>ANALISIS CRITICO DEL DISCURSO (Teun A. Van Dijk)</title><content type='html'>1. &lt;strong&gt;Introducción&lt;/strong&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Como la mayoría de ustedes sabe, mis primeras investigaciones versaron sobre teoría literaria y análisis de textos literarios: entre 1968 y 1976 realicé algunas investigaciones sobre la noción de gramática del texto; después, con investigadores americanos, hice un trabajo de naturaleza más empírica sobre la comprensión de textos (1974-1983). &lt;br /&gt;En los años 80 inicié una investigación, de carácter más aplicado, sobre problemas complejos, concretamente sobre el problema del racismo en Europa, sobre todo en Holanda: comencé con un estudio sistemático de la estructura del discurso en la prensa, en las conversaciones cotidianas, en los debates parlamentarios, partiendo de textos escritos y de discursos públicos. Realicé al mismo tiempo un estudio, más o menos sistemático, de la noticia en la prensa. De esa época es el libro La noticia como discurso (Barcelona: Paidós, 1988). Mi último libro en el campo del análisis del racismo, titulado Elite, Discourse and Racism, fue publicado en Estados Unidos el año pasado. &lt;br /&gt;Después de haber trabajado durante 10 años en estos temas, me fijé como objetivo generalizar sobre la desigualdad y el poder en general, y la manera como estas realidades se evidencian a través del lenguaje. Realicé algunos trabajos en varios países, entre ellos Francia e Inglaterra. En los últimos trabajos he querido hacer algo mucho más sistemático, más científico. Este tipo de investigación sobre el poder, sobre la ideología, sobre el racismo, sobre la desigualdad, tiene ahora una categoría general, reconocida por nosotros (algunos investigadores europeos y yo) como Análisis Crítico del Discurso. No se trata sólo de un análisis descriptivo y analítico, es también un análisis social y político. Esto significa que como investigadores tenemos una tarea importante con la sociedad: dilucidar, comprender sus problemas, y el A.C.D. (Análisis Crítico del Discurso) se ocupa más de problemas que de teorías particulares. Hoy me referiré a este tipo de análisis. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;2. &lt;strong&gt;Breve Historia&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los antecedentes y/o afinidades de mis actuales investigaciones se encuentran en muchos autores que, agrupados por líneas, son los siguientes: &lt;br /&gt;La línea neo-marxista, desde Adorno hasta Habermas, de la Escuela de Frankfurt. La línea crítica inglesa del Centro de Estudios Culturales Contemporáneos, con Stuart Hall a la cabeza. La línea de Basil Bernstein, muy conocido en Hispanoamérica, en cuya obra Language and Control muestra un análisis sistemático del lenguaje en relación con la noción de control. Igualmente la línea sociolingüística de Halliday en Inglaterra, así como los trabajos de análisis del discurso que se realizan en Francia bajo la influencia de Foucault y Pêcheux, y la línea de Gramsci en Italia. &lt;br /&gt;Otra línea importante es la investigación feminista del lenguaje y la comunicación, que se desarrolla actualmente en varios países; ésta es también una línea crítica puesto que habla de las desigualdades entre hombres y mujeres, y en los estudios críticos del discurso que realizamos en la actualidad se señalan igualmente desigualdades, como por ejemplo las producidas por el racismo. Así, en el análisis crítico del discurso encontramos una conjunción combinada de influencias neo-marxistas y de estudios críticos europeos con investigaciones en el campo cultural. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;3. &lt;strong&gt;¿Qué es la investigación crítica?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La investigación crítica del discurso parte del concepto de análisis crítico. Un análisis crítico tiene como objetivo fundamental evidenciar, a través del análisis del discurso, problemas sociales y políticos. No es nuestro interés ocuparnos de aplicar un modelo o una teoría o validar un paradigma, nuestro interés es evidenciar los problemas sociales como el poder y la desigualdad a través del discurso. Para mí, no es importante matricularme en una determinada escuela; prefiero investigar problemas sociales, sin preocuparme si se trata de la aplicación de la escuela generativa, estructuralista o post-estructuralista. Considero que es mucho más importante analizar problemas, como el racismo, la desigualdad, el gobierno y la autoridad, las ideologías; problemas que pueden parecer muy pragmáticos pero que son igualmente teóricos. &lt;br /&gt;Ahora bien, el objetivo central del Análisis Crítico del Discurso es saber cómo el discurso contribuye a la reproducción de la desigualdad y la injusticia social determinando quiénes tienen acceso a estructuras discursivas y de comunicación aceptables y legitimadas por la sociedad. &lt;br /&gt;El análisis que realizo no se refiere solamente al poder en general sino sobre todo a la noción de abuso de poder. Con mi trabajo intento elucidar las estrategias de uso, de legitimación y de construcción de la dominación que, en mi concepto, se enmarcan en el abuso de poder; por ello, prefiero hablar de desviaciones de reglas, de normas, de temas tales como los derechos humanos. Temas de estas características implican por supuesto rupturas y desviaciones y, como dije antes, es el campo preferido en mis actuales investigaciones. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;4. &lt;strong&gt;Criterios para un análisis crítico del discurso&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El análisis crítico del discurso trata sobre todo de la dimensión discursiva del abuso del poder, de la injusticia y la desigualdad que resultan de éste. Para ello tengo en cuenta los siguientes pasos: &lt;br /&gt;1. Búsqueda de crítica generalizada de actos repetidos inaceptables, no aislados. &lt;br /&gt;2. Búsqueda de crítica estructural de instituciones y de grupos más que de personas. Cuando en mis trabajos sobre racismo me refiero a personas, las tomo como miembros de grupo, por ejemplo, miembros del grupo blanco. Lo mismo pasa cuando me refiero al parlamento: hago referencia al grupo que detenta el poder político. Es decir, me refiero al abuso de poder cometido por grupos y por instituciones (como, por ejemplo, las fuerzas armadas), no por personas particulares. &lt;br /&gt;3. Focalización en actos y actitudes inaceptables que indiquen un abuso del poder y evidencien la dominación. &lt;br /&gt;4. El Análisis Crítico del Discurso se sitúa en una perspectiva de disentimiento, de contra-poder; es una ideología de resistencia y al mismo tiempo de solidaridad. &lt;br /&gt;En resumen, el campo del análisis crítico se centra en la gente que tiene poder y el abuso que se hace de dicho poder. Puedo decir que en general el análisis que realizo es un análisis desde arriba, pues me interesa más analizar los discursos de la gente que tiene poder, ya que los grupos dominantes son los que tienen acceso a la manipulación y al uso de estructuras discursivas de dominación, de desigualdad y de limitaciones de la libertad. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;5. &lt;strong&gt;Objetivos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El objetivo fundamental de este tipo de investigación desde el Análisis Crítico del Discurso es contribuir a la resistencia y a la solidaridad. &lt;br /&gt;Lo anterior es interesante porque permite identificar qué tipo de noticias tenemos normalmente en el periódico. Por ejemplo, en Holanda —al igual que en otros países— cuando se hacen estudios sobre abuso de drogas, sobre todo por hombres negros, el artículo casi siempre ocupa un gran espacio en el periódico e incluso muchas veces se encuentra en la primera página. Por el contrario, cuando el artículo trata de un estudio acerca del racismo, no aparece ni siquiera en la prensa y si es el caso, se menciona sólo para deslegitimar la cientificidad del artículo o para catalogarlo como un estudio de poco interés. Ocurre que cuando una persona hace investigación en este campo, siempre recibe ataques fuertes; se dice que sus escritos no son ciertos y que no es un investigador. Los resultados de varios estudios que hice acerca de las reacciones de entes con poder ante una investigación crítica, muestran que esta actitud es general y esto se debe evidentemente a que el objetivo principal del análisis es criticar la reproducción discursiva de la desigualdad. &lt;br /&gt;Es muy difícil hacer este tipo de investigación, porque no hay acceso libre, al menos en Holanda, a instituciones como las fuerzas armadas y la policía. Pero ocurre igual en otros países, en Estados Unidos por ejemplo. Hace 10 años quise hacer, en compañía de una estudiante, grabaciones de conversaciones de la gente blanca sobre las minorías (mexicanos y chicanos) en el barrio San Diego: con los pobres fue fácil establecer contacto; en cambio, para obtener una entrevista con una persona rica, la estudiante tenía que visitar 200 casas. Se puede decir que la dificultad para llegar a las fuentes —con poder económico o político— es un problema general al que se enfrentan los que hacen Análisis Crítico del Discurso. &lt;br /&gt;El objetivo general de mi investigación es elucidar la manera como el discurso contribuye a la reproducción del poder, y sobre todo del abuso del poder, de la dominación. La gente que tiene el poder, desde el presidente, el primer ministro, hasta el profesor, el médico, son personas que hablan, que escriben, que controlan el discurso público. El discurso y la comunicación se convierten entonces en los recursos principales de los grupos dominantes. &lt;br /&gt;A través de un estudio del discurso, se puede lograr comprender los recursos de manipulación y de dominación utilizados por las elites, pues éstas son las que tienen un control específico sobre el discurso público. Es un poder que permite controlar los actos de los demás, define quién puede hablar, sobre qué y cuándo. Considero que el poder de las elites es un poder discursivo, pues a través de la comunicación se produce lo que se denomina una manufacturación del consenso: se trata de un control discursivo de los actos lingüísticos por medio de la persuasión, la manera más moderna y última de ejercer el poder. Los actos son intenciones y controlando las intenciones se controlan a su vez los actos. Existe entonces un control mental a través del discurso. Es muy interesante llegar a la conclusión de que los actos de la gente, en general, son actos discursivos. &lt;br /&gt;El Análisis Crítico del Discurso es una herramienta muy útil que tenemos los investigadores para comprender los mecanismos de poder en la sociedad. Con él se pueden descubrir las estructuras y estrategias de legitimación del poder, los procesos y estructuras allí escondidos. Tenemos, por ejemplo, que el racismo cultural del vulgo es claro, se manifiesta de manera concreta, mientras que el racismo de las elites es encubierto, sutil; es un racismo negado, que es necesario descubrir. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;6. &lt;strong&gt;La cognición social&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se presentan variaciones sociales de género o de clase, hay tendencia a mostrar una relación directa entre estructuras sociales y estructuras individuales del discurso. En mi opinión no hay una relación directa entre nociones sociales tales como poder, dominación, elites, desigualdad, y el discurso individual. El asunto es mucho más complejo, no se necesita este tipo de relación directa, sino más bien una relación indirecta, que pasa a través de lo que podría ser una fase de transición, una fase de cognición social o interfaz cognitiva mental y social al mismo tiempo, en el sentido de que el conocimiento debe ser compartido por un grupo, por una cultura; pienso que esta fase siempre será necesaria para explicar la influencia del discurso en la reproducción de la desigualdad social. &lt;br /&gt;La forma última de poder consiste en influir en el querer de las personas, y el discurso puede influir en la sociedad a través de las cogniciones sociales de aquéllas. Si se tiene claro este punto se puede llegar a dilucidar cómo se construyen los conocimientos sobre el mundo (scripts), las ideologías de grupos, las actitudes sociales, los prejuicios. Para poder influir en grandes masas o en grupos de personas, éstas y éstos tienen que comprender el discurso (cognición, interpretación individual y social). Los grupos dominantes son los que tienen acceso a la manipulación y uso de estructuras de dominación. La dominación tiene que ver con la relación desigual entre grupos sociales que controlan a otros grupos, con las limitaciones de libertad que se ejercen sobre un grupo. &lt;br /&gt;Los grupos dominantes saben que para controlar los actos de los otros es necesario controlar sus estructuras mentales. Como dije antes, los actos son intenciones y controlar las intenciones implica controlar los actos. Tenemos entonces que el concepto de cognición social involucra procesos intra e interindividuales, intra e intergrupales. &lt;br /&gt;Para que un discurso logre afectar a una masa es necesario que dicha masa conozca la lengua y que, por lo tanto, haya formado ya unos esquemas cognitivos que le permitan inscribir en ellos lo que ve, oye o lee. No hay repercusión si antes no se han construido unos marcos mínimos de conocimiento de lo que se pretende hacer pasar. Debe haber una cognición compartida, una cognición de grupo, unos prejuicios de grupo, unas actitudes de grupo. Así, para comprender la manera como el discurso puede influir en la sociedad es necesario comprender lo relacionado con la ideología de grupos. En Holanda, por ejemplo, quienes ejercen el poder utilizan este concepto de cognición social para promover y mantener la desigualdad étnica; la prensa se encarga a su vez de difundir prejuicios étnicos sobre las minorías porque tiene el acceso específico a la gente por medio de su posibilidad de acceso al discurso público. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;7. &lt;strong&gt;La noción de poder&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;La noción de poder involucra ante todo el concepto de control sobre dos instancias: los actos de las personas y la mente de las personas; es decir, hablar de poder es hablar de control. El control remite a la limitación de la libertad de acción de otros. &lt;br /&gt;El control de los actos en general puede hacerse directa o indirectamente. La policía, estamento oficial armado, tiene la posibilidad de forzar los actos de manera directa. Este tipo de control es también un control de limitación de libertad, pero, en general, el poder moderno no es así. El poder moderno es el que se ejerce por medio del control mental: ésta es la manera indirecta de controlar los actos de otros. El poder moderno consiste en influir en los otros por medio de la persuasión para lograr que hagan lo que se quiere. Los grupos que tienen acceso a esas formas de poder y de control social son generalmente grupos que han sido legitimados y tienen a su vez acceso al discurso público. Esto es lo que en Gramsci se conoce como hegemonía. &lt;br /&gt;El discurso es poder y la persuasión es el mayor controlador de actos lingüísticos en la modernidad. Como lingüista, como analista del discurso, observo que el control mental se da, generalmente, a través del discurso: es decir, el control mental es discursivo. &lt;br /&gt;Reconozco, por ejemplo, que el poder de los medios de comunicación es generalmente simbólico y persuasivo, en el sentido de tener la posibilidad de controlar, en mayor o en menor medida, la mente de los lectores; sin embargo, el control no se ejerce directamente sobre sus acciones: el control de las acciones, meta última del poder, se hace de manera indirecta cuando se planea el control de intenciones, de proyectos, de conocimientos a alcanzar, de creencias u opiniones. &lt;br /&gt;Se cree que todo lo referente al poder social y político es sólo asunto de sociólogos y politólogos; sin embargo, dada la caracterización que he hecho, considero que los lingüistas tenemos mucho que aportar. Hay necesidad de hacer un estudio de las representaciones mentales que, sabemos, incluyen lo que he denominado cognición social, lo cual tiene que ver con factores como actitudes e ideologías compartidas por grupos de lectores. Si somos capaces de relacionar más o menos explícitamente tales representaciones, al igual que sus cambios, podemos echar un vistazo al poder de los medios de comunicación. &lt;br /&gt;Desde una perspectiva más crítica, muchos análisis del poder social implican usualmente referencias al abuso de poder, es decir, a las varias formas de ejercicio de poder inaceptables e ilegítimas, dadas en normas y valores, que favorecen específicamente a los grupos con poder. El análisis del poder que realizo tiene su centro de atención en el papel de las elites: ¿cómo habla este grupo que tiene acceso directo al discurso público, a los medios de comunicación?, ¿cómo y cuándo se logra el acceso al discurso público? &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;8. &lt;strong&gt;Discurso y acceso&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;El poder se ejerce y expresa directamente a través del acceso diferencial a diversos géneros, contenidos y discursos. Y aquí la noción de acceso es muy importante, pues en los grupos dominados el acceso a gran variedad de discursos es limitado. &lt;br /&gt;Pensemos, por ejemplo, a qué tipo de discurso tienen acceso las personas de las capas más bajas de la sociedad; por ejemplo, una persona pobre, un hombre, sin mucha ilustración, que vende frutas en la calle, ¿a qué tipo de discurso tiene acceso? Tiene acceso a la conversación cotidiana de la familia, a la conversación con amigos, a la conversación con sus clientes. Su inserción en los discursos activos y controlados, en donde él puede iniciar el discurso y cerrarlo cuando lo considere pertinente, es pobre. Por supuesto que este hombre tiene acceso también al discurso pasivo, al de la radio y la televisión, tal vez al del periódico, pero en estos casos él no puede interrumpir, o esperar su turno para dar su punto de vista; en suma, no puede participar activamente. &lt;br /&gt;Los profesores o directores de empresas, además de acceder al discurso del vendedor de frutas, tienen acceso a la prensa (en un papel activo), al discurso de la empresa, a los discursos científicos, a los discursos de las conferencias; así, yo, como elite, tengo acceso a muchos textos diferentes, cada uno con sus propios esquemas de formas de acceso o formas preferentes, a gran variedad de discursos públicos a los que otras personas no acceden. Este es otro elemento de diagnóstico para localizar dónde está el poder en la sociedad, quién tiene el poder: a mayor variedad de acceso discursivo mayor poder. &lt;br /&gt;En resumen, las elites tienen acceso activo controlado a muchos elementos del evento de la comunicación: establecen las limitaciones de los tópicos determinando quién debe hablar, sobre qué y en qué momento. Los otros, los grupos dominados tienen acceso activo solamente a conversaciones privadas, acceso pasivo a los medios de comunicación y un acceso parcialmente controlado a los diálogos institucionales. &lt;br /&gt;En conclusión, las instituciones o grupos elites pueden ser exactamente definidos por sus gamas de acceso al discurso público o a otros discursos importantes y eventos comunicativos. En algunos grupos y en algunos países el acceso libre a la selección de la lengua no existe. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;9. &lt;strong&gt;Estructuras y estrategias discursivas&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;Al analizar discursivamente un texto, se hace una distinción entre el texto mismo y su contexto. En el contexto tenemos los participantes, el tiempo y el lugar de la situación de producción de discurso. Para ilustrar la diferencia partiré de la actividad que estamos desarrollando: el texto de la conferencia es el discurso que estoy produciendo; el contexto está definido por los participantes, ustedes y yo, la relación entre nosotros, este salón, esta hora, es decir, los varios elementos y factores presentes en el momento de la emisión. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;9.1 &lt;strong&gt;Control del Contexto&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sujetos sociales más poderosos pueden controlar el discurso seleccionando el lugar, los participantes, las audiencias, los actos de habla, el tiempo, los temas, el género, los estilos. &lt;br /&gt;Existe un control sobre las estructuras de la interacción que podemos identificar como sigue: &lt;br /&gt;• Selección de turnos, distribución de papeles. Los grupos dominantes pueden determinar quién puede hablar (escribir) de un determinado tema, a quién puede dirigirse, de qué manera y en qué circunstancias. Así, por ejemplo, sólo en determinadas circunstancias el médico va a la casa del enfermo; en general las personas enfermas son las que van donde el médico. Así mismo, un profesor es quien fija el sitio y la hora de un examen a su alumno. Cuando hay una reunión en la empresa, es el director de la misma quien determina quién puede estar presente; puede ser que esté presente una secretaria pero ella generalmente no habla. Aquí toma gran importancia el papel discursivo del hablante, y las categorías fijas tradicionales que se han definido socialmente: quién comienza el discurso, quién lo puede continuar, quién lo puede cerrar. &lt;br /&gt;• Acceso diferencial a los actos de habla. Quien tiene poder determina el género que se utilizará en una situación de habla. Recuerdo el trabajo de una profesora austríaca, amiga mía, quien publicó un artículo muy interesante en el que mostraba cómo se producía el discurso en los tribunales de justicia. En un ejemplo mostraba cómo un hombre de clase media podía hablar hasta siete minutos para narrar su historia; una mujer pobre, en igual situación, sólo podía responder las preguntas del juez: ella no podía escoger en ese momento ni la duración ni el tipo de discurso. Esto muestra que el acceso a los géneros es diferente y que algunos no tienen realmente acceso libre a los discursos. Quien controla el género discursivo ejerce también un control sobre los actos de habla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9.2 &lt;strong&gt;Control del texto&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este control se puede ejercer sobre todos los aspectos del discurso y de la comunicación. Para detectar las formas de control sobre el texto puedo partir de los niveles del discurso escrito o hablado: de las propiedades o categorías que los discursos poseen y que dan paso a las elites para legitimar o convocar y tener control sobre los oyentes/lectores decidiendo quién y cuándo puede participar (selección y distribución de turnos); de la división entre acción, sentido, expresión/formulación y de los criterios para decir que existe una desviación e inaceptabilidad con respecto a las normas y reglas estableciendo un acceso diferencial al discurso; finalmente, del análisis del control sobre las estructuras de la interacción. &lt;br /&gt;Para hacer este análisis podemos empezar con las estructuras de superficie, como por ejemplo: &lt;br /&gt;• El control de la entonación. En la comunicación oral existe un control de la entonación que define quién tiene o no legitimidad y autoridad para alzar la voz A este respecto hay muchísimos aspectos que expresan de manera directa la noción de poder; en la mayoría de estudios de género se puede observar que hay una definición de quién grita a quién. Se puede ejercer abuso de poder gritando; sin embargo, y lo hemos visto en las películas muy a menudo, las personas realmente poderosas, con poder supremo, no necesitan gritar. Este aspecto del discurso oral es muy difícil de analizar. &lt;br /&gt;• El control de las estructuras de tema.Los temas son más fáciles de trabajar de una manera sistemática que la entonación. La pregunta básica que nos guía es: ¿de qué habla la gente, de qué se puede hablar y quién impone las limitaciones? ¿existe alguna limitación de temas en los discursos de hombres y mujeres? En este aspecto hay un control bastante fuerte, es decir, en la mayoría de las situaciones tenemos limitaciones en la libertad de escoger los temas. En la clase, el maestro, la maestra, puede limitar los temas de sus alumnos porque sólo cuando éstos responden a una pregunta específica es una respuesta aceptable. También en las reuniones profesorales, en el periódico, tenemos limitaciones de temas. &lt;br /&gt;En mis trabajos sobre el discurso racista en Holanda detecté que en la conversación cotidiana, en los debates parlamentarios, y, sobre todo, en la prensa, se habla/escribe sobre minorías, sobre inmigrantes, sobre refugiados. Bien, la pregunta es: ¿qué temas, qué asuntos y qué tipo de asunto es preferido en estos contextos? En general, se escribe sobre problemas, sobre crímenes: es decir, todo lo problemático de la sociedad encuentra su origen en dichas minorías. Los políticos, los periodistas, utilizan de manera sistemática el problema de la criminalidad y, claro, convierten a la prensa y al discurso público en el mecanismo central de la reproducción discursiva del poder, pues tienen la posibilidad de decidir qué es importante y cómo se debe valorar. &lt;br /&gt;• Control de la estructura sintáctica. En un análisis sistemático que hice de los titulares de la prensa holandesa, encontré que existe una estructura sintáctica de las oraciones que equivale a una representación diferencial entre grupos. Por ejemplo, en ninguno de los 1500 titulares revisados se encontró una descripción positiva de los inmigrantes o los negros. Nunca, según la prensa, estos grupos hacen algo positivo. &lt;br /&gt;Existe igualmente el fenómeno contrario: ningún o muy pocos titulares negativos sobre los blancos. Se niegan las cosas negativas de las elites. Se niega, por ejemplo, que hay racismo; según los titulares de la prensa holandesa, no existe el racismo en Holanda. Esta situación es compartida por otros países europeos, como se muestra en un análisis sistemático que hice de la prensa inglesa en donde encontré el mismo fenómeno. Este hecho puede definirse como tendencioso, producido por la existencia de una diferencia social y cultural y su sola expresión en el discurso público produce un prejuicio de clase. Para la prensa holandesa no existe el racismo como hecho real. Es una acusación de otras personas, «es una cosa que ellos dicen que nosotros hacemos». &lt;br /&gt;El orden de aparición en la secuencia oracional es diferente cuando se trata de un tema negativo acerca de los negros; este tema ocupa generalmente el lugar del sujeto de la oración. Y existen por supuesto maneras de desfocalizar el tema desplazándolo a otros lugares de la oración, como cuando se trata del papel negativo de la policía en un hecho social. Así, nunca en la prensa holandesa un grupo minoritario ocupa el lugar de sujeto en un tópico positivo. &lt;br /&gt;• El control de las estructuras de tema, de los contenidos, es fundamental para la difusión de los prejuicios. En los textos escolares de ciencias sociales en las escuelas holandesas se encuentra también una tendencia a señalar a las minorías por ser diferentes. En estos discursos, la gente de Camerún, de Turquía, de Marruecos, etc., además de ser evaluada como diferente, es considerada una amenaza. Para referirse a sus desplazamientos se usan siempre metáforas amenazantes, palabras como «invasión»; metáforas de ruido, por ejemplo del agua: «vienen olas» Así mismo, cuando se busca la noción de refugiado en el diccionario los ejemplos siempre son: «oleadas de refugiados». En la situación de Holanda, rodeada de diques, relaciono estas metáforas con la existencia de diques morales, diques socio-políticos. &lt;br /&gt;Si el tema no es importante para los grupos dominados entonces éste pasa a un segundo plano. En general, encuentro una limitación de los temas no solamente en la clase, en la escuela, sino también en la situación con el médico, con el político, etc. Siempre hay limitación. Pero, ¿quién determina esa limitación no sólo del tema, sino de otros factores como estructuras y superestructuras? &lt;br /&gt;• Control de superestructuras. Como ustedes saben, las noticias de prensa tienen un esquema fijo, unas categorías fijas; la categoría más conocida es la de los titulares. No hay noticia sin titular, es una categoría obligatoria de la noticia y se puede controlar. Debajo del titular, en letras pequeñas siempre hay una información que necesariamente es un resumen; esto también se puede controlar. Así mismo, la textualidad total, si se presenta en forma de cuento, como una historia, se puede controlar. Las categorías fijas se pueden resumir con las siguientes preguntas: ¿quién inicia la comunicación? ¿quién la termina? ¿quién tiene acceso a ella? ¿quién tiene control sobre determinada categoría? &lt;br /&gt;En la conversación, de acuerdo con el análisis discursivo, existen estrategias con respecto al cambio de turnos de habla. Aquí encontramos de por sí una situación de control. ¿Quién puede controlar el manejo de una situación, como por ejemplo una reunión formal? Es el presidente de la reunión quien dice «qué opina fulano», «después de ti tal otra persona», etc. Él es quien hace la distribución de turnos, y esto es una manera de ejercer el control. Aquí tenemos, también, una situación de abuso de poder, cuando una persona, en una situación determinada, no quiere dejar el turno. Es posible que sea algo puramente personal, pero también es un aspecto importante del análisis del abuso de poder. &lt;br /&gt;• De manera similar se puede continuar el análisis discursivo con el del control de las estructuras semánticas locales. Ustedes saben que los textos establecen una coherencia entre las proposiciones que lo conforman; esta coherencia semántica se basa en relaciones de niveles de cognición. Me parece que cuando se puede controlar el discurso, también se controla ese tipo de relación de coherencia; puedes usar relaciones causales que para otras personas no valen pero para ti sí, oraciones compuestas con conectores complejos. Se utilizan formas de presuposición negativa acerca de otras culturas, como, por ejemplo, el caso de la situación de la mujer musulmana. &lt;br /&gt;• El nivel léxico es el más controlado dentro del esquema del control lingüístico. Es importante observar la selección de las palabras. En un análisis sobre los hechos recientes de Chiapas, los insurgentes eran llamados terroristas, rebeldes, guerrilleros. Esto significa que la manera de definir a la gente depende mucho de la posición de quien habla o escribe. Tal como lo he venido exponiendo, la selección del léxico en la presentación de otras personas a todo un grupo es una manera de ejercer control sobre la mente del auditorio. &lt;br /&gt;• Nivel de especificidad y grado de completud del texto. La secuencia de eventos se puede hacer a diferentes grados de generalidad, algunos muy detallados y claramente focalizados, otros vagos, difusos. Así, los hechos que son incómodos para el grupo dominante se describen en términos globales, los hechos sociales que no lo son se describen en forma detallada. Se observa igualmente un nivel bajo de especificidad si son los otros los que hacen bien las cosas. &lt;br /&gt;• Control de las formas retóricas. Existe un acceso diferente al uso de las metáforas, las comparaciones, las hipérboles, y esta diferencia tiene que ver con aspectos sociales y culturales. Las hipérboles, por ejemplo, parece que son más utilizadas por grupos con poco poder, por mujeres, por ejemplo. La mitigación y la atenuación son, por el contrario, utilizadas como formas de ocultamiento del poder, como forma de persuasión para lograr el control. &lt;br /&gt;En resumen, cada aspecto del análisis del texto es controlable y esto es extensivo a textos orales, a conversaciones cotidianas. ¿Quién puede iniciar/terminar la conversación? Este factor es importante. Refiriéndome al ejemplo del profesor, él es quien dice ahora, ya, o más tarde, y no es el estudiante quien dice no más, ya me voy. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                      Muchas gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                        &lt;em&gt;13 de enero de 1994 &lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3659295805193870983-4997618756204926171?l=alterdicciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alterdicciones.blogspot.com/feeds/4997618756204926171/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/2009/05/analisis-critico-del-discurso-teun-van.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default/4997618756204926171'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default/4997618756204926171'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/2009/05/analisis-critico-del-discurso-teun-van.html' title='ANALISIS CRITICO DEL DISCURSO (Teun A. Van Dijk)'/><author><name>Gabriel Eira, Laura Valeta, &amp;amp; Dinorah Chales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07576173945208289764</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3659295805193870983.post-5849092412363628286</id><published>2009-05-19T14:06:00.000-07:00</published><updated>2009-05-19T14:28:08.224-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Textos'/><title type='text'>Relatos buscan responder la(s) pregunta(s) "¿Qué es ...?"</title><content type='html'>&lt;em&gt;&lt;strong&gt;He aquí un puzzle que armamos con levantes varios para seguir intentando comunicar(nos):&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Gramatología &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;(De la grammatologie), aunque tiene su origen en artículos sueltos, ofrece la elaboración unitaria de un concepto radicalizado en la escritura, con el que el autor se dirige hacia una «metafísica de la presencia», que se caracteriza por el hecho de conceder la primacía a una voz que permanece interiormente en sí misma en la audición inmediata del propio hablar («logocentrismo»). El fin no es la mera inversión de la subordinación vigente desde Platón de una escritura menospreciada bajo el lenguaje, sino la reducción de ambos a una raíz común que, sin embargo, por sus rasgos está más cerca de la escritura. Lo mismo la escritura que el lenguaje han de pensarse desde la huella instituida (trace institué) como condición de su posible repetición. Sin esa «escritura originaria» (archi-écriture), no puede pensarse ninguna memoria, ni la natural ni la artificial; por lo demás esta distinción está codificada ideológicamente mediante atribuciones de valores como «vivo» y «muerto».&lt;br /&gt;     Utilizando recursos fenomenológicos de Husserl, Heidegger y Fink, así como préstamos de Levinas (huella) y Freud (posterioridad), el pensamiento es arrancado en Derrida de la impresión y de la temporalidad y, más allá del horizonte fenomenológico, es llevado a la dimensión de una huella nunca presente y de la différance. Por lo que se refiere al proyecto de Saussure de una semiología general, el autor pone de manifiesto que éste, contra su propia pretensión de entender el lenguaje como un sistema de signos entre otros, en verdad privilegia el lenguaje frente a la escritura; a su actual reinterpretación estructuralista Derrida le mina el terreno de antemano erosionando la distinción conceptual entre significante y significado. Tampoco el proyecto de una «gramatología como ciencia positiva» puede sostenerse ante las implicaciones de un pensamiento de la huella y de la différance despojado de la dimensión de la presencia. Apoyándose en esto continúa la disputa con Lévi-Strauss, en esta ocasión con el etnólogo bajo la función del observador principiante e intérprete.&lt;br /&gt;     La última parte de la obra está destinada a Rousseau, cuya patología de una aspiración siempre defraudada a la plenitud describe Derrida, siguiendo una «lógica del supplement», en los siguientes términos: cualquier todo se muestra siempre como un todo meramente supuesto, por cuanto se añade necesariamente un suplemento, una complementación, lo cual se perpetúa hasta que se hace imposible cualquier todo.&lt;br /&gt;            (&lt;em&gt;http://noemagico.blogia.com/2006/070201-de-la-gramatologia.php&lt;/em&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Archi-escritura&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;; es el término que emplea Derrida para determinar el ámbito general de los signos. Ahora bien, la noción derridiana de signo no se limita al campo estrictamente lingüístico (algo que nuestro catedrático ha obviado). De ahí que la archi-escritura derridiana abarque todos los signos en general: los que son lingüísticos y los que no lo son. La archi-escritura es la condición de posibilidad de la comunicación, la posibilidad del lenguaje como sistema articulado. Indica el principio de articulación - de naturaleza no fonética sino formal - en el que se basa todo lenguaje y recalca la exterioridad o distancia esencial con respecto a sí mismo que todo lenguaje conlleva y en el que se fundan todos los sistemas posteriores de escritura. Así pues, en el seno de un origen constantemente diferido hay una escritura que funda el habla y la escritura. Habla y escritura, por tanto, suponen una acrhi-escritura como condición de toda forma de lenguaje. &lt;br /&gt;   (&lt;em&gt;http://e-ciencia.com/opinion/foros/index.php/topic,17660.msg119171.html&lt;/em&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     &lt;strong&gt;El signo y la diferencia&lt;/strong&gt;. Contrariando un punto de vista tradicional, Derrida mantiene que la diferencia y la ausencia son condiciones necesarias para que exista el signo. No puede darse el fenómeno de la significación, en efecto, si la unidad y la presencia no sufren menoscabo alguno. Por un lado, un orden diferencial ha de interponerse entre el significante y el significado Por otro lado, es preciso que el significado se encuentre propiamente ausente. Por lo tanto la condición real es que la presencia del significado resulte mínimamente diferida. A Derrida le parece obvio que significante y significado coincidirían si no sobreviniera una diferencia providencial. De la misma manera constata que de no ocurrir la ausencia -o al menos la presencia diferida del significado no podría tener lugar significación alguna. En ambos casos dejaría de haber signo porque sin diferencia y sin ausencia sí que habría unidad. Pero si bien el signo jamás puede ser una unidad, en opinión de Derrida tampoco se le puede considerar como una diferencia perfecta de significante y significado. En realidad sucede que ni la diferencia entre ambos, ni la ausencia -o en todo caso la presencia diferida- del significado, se presentan jamás en estado puro. Este fenómeno es explicable porque ni uno ni otro puede ser una realidad única. Siempre han de sobrevenir juntos, y por eso significante y significado persisten a lo largo del tiempo. Su obligada asociación, claro está, repercute materialmente sobre ambos. Puede decirse que la presencia de cada uno marca el otro y viceversa. Así se produce en ambos, por consiguiente, la célebre trace] derridiana. Pero gracias a este marcaje recíproco, en el seno de las prácticas significativas habituales los significantes designan los significados. Es obvio que de no sobrevenir esta mutua entalladura la significación sería de nuevo imposible. De modo que tanto el significante como el significado han de ser impuros a la fuerza, y en consecuencia ni la unidad ni la diferencia del signo jamás podrán ser perfectas. Derrida constata, en suma, que las palabras adquieren sentido a partir de los conceptos y éstos de las palabras, porque tanto palabras como conceptos participan en un complejo entramado histórico de diferencias, ausencias y presencias diferidas que, por otra parte, nunca han llegado a darse en estado puro. La consecuencia más importante de ello es que la palabra plena ni ha existido ni existirá jamás. Es decir, que el anhelo de un signo que sea plenamente descriptivo -o el de un lenguaje que se adecue sin fisuras a la realidad- se revela un sueño imposible.&lt;br /&gt;     La escritura que Derrida contrapone a la palabra, no sólo comprende “todos los procedimientos perdurables que instituyen el signo”, sino que también recoge el “juego prescrito” (le jeu reglée) de las diferentes inscripciones. O sea que la escritura en modo alguno debe ser entendida como el resultado banal de la operación de escribir. Designa los procesos que regulan e institucionalizan toda simbolización y que son inevitablemente lábiles e indecidibles. Es decir, que Derrida convierte la escritura en el agente que regula todos los sistemas significantes, desde luego los de índole gráfica pero también los derivados de un desempeño oral. En general, la escritura organiza el juego de referencias significantes que da lugar al lenguaje. Por tanto es el factor decisivo en toda actuación simbólica, con independencia de que su cometido sea expresar, representar o significar. Por esta razón señala Derrida la paradoja eminente de que la escritura incluye el lenguaje. En realidad, esta fórmula se limita a constatar que todo lenguaje es siempre un caso particular de escritura.&lt;br /&gt;                          (&lt;em&gt;http://www.nietzscheana.com.ar/sobre_derrida.htm&lt;/em&gt;)&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3659295805193870983-5849092412363628286?l=alterdicciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alterdicciones.blogspot.com/feeds/5849092412363628286/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/2009/05/relatos-buscan-responder-las-preguntas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default/5849092412363628286'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default/5849092412363628286'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/2009/05/relatos-buscan-responder-las-preguntas.html' title='Relatos buscan responder la(s) pregunta(s) &quot;¿Qué es ...?&quot;'/><author><name>Gabriel Eira, Laura Valeta, &amp;amp; Dinorah Chales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07576173945208289764</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3659295805193870983.post-7856785643999970230</id><published>2009-05-13T14:08:00.000-07:00</published><updated>2009-05-13T14:14:46.735-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Textos'/><title type='text'>Somos Cyborgs:  la reinvención del cuerpo (Ana Martínez-Collado)</title><content type='html'>&lt;em&gt;texto levantado de &lt;/em&gt;http://www.polemica.org/modules/smartsection/item.php?itemid=116&amp;keywords=Cyborg&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tecnología y construcción de la subjetividad. La feminización de la representación cyborg&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     En todo este proceso, el sujeto, como todo lo demás, ha dejado de existir como algo fuera del discurso. Somos códigos genéticos, somos escrituras matriciales en el ordenador, somos firmas potencialmente variables en el e-mail, podemos adoptar roles sociales diferentes, podemos transformar nuestro sexo, nuestro género, nuestra identidad, podemos construir/deconstruir nuestro cuerpo, definitivamente un cuerpo sin órganos, sin determinación. Es la época del ser contingente, interpretable, que se reconoce en la ausencia de destino prefijado (ni por la biología ni por ninguna otra ciencia/servidumbre). Es la época del Cyborg, de la identidad como puro artificio. Y, consecuentente, el reto de la representación de una subjetividad no esencialista es tal vez la cuestión más inevitable de nuestra época. &lt;br /&gt;    Todo ello está prefigurado por las nuevas circunstancias: la expansión de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación hacen real el mundo virtual de la red. La World Wide Wed es inevitablemente el nuevo espacio epistemológico y existencial del ser, y ese espacio nos revela meros códigos lingüísticos, puros cyborgs -fusión de máquina y naturaleza, de deseo y lenguaje. «A finales del siglo XX -nuestra era, un tiempo mítico- todos somos quimeras, híbridos teorizados y fabricados de máquina y organismo; en una palabra, somos Cyborgs. El Cyborg es nuestra ontología, nos otorga nuestra política» 3 , escribía Haraway. &lt;br /&gt;    El cyborg -en tanto que metáfora y modelo del nuevo sujeto inesencial- se presenta también como el último gran mito moderno: él recoge, en efecto, todos los sueños de construcción de una subjetividad liberada de carga edípica, de frustración cotidiana, la ilusión emancipatoria de un sujeto pleno, feliz y autorrealizado. Pero sabemos que ese es un sueño falaz, equívoco e interesado, y se trata precisamente de trabajar para desmantelarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La construcción del cyborg: cuerpo y género&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; «El cyborg es una criatura en un mundo postgenérico» &lt;br /&gt;Donna J. Haraway (1988), Manifiesto para cyborgs4&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Pues aquí no estamos ante una desaparición del cuerpo. En la era de las tecnologías del cuerpo, en efecto, el cuerpo se resiste más que nunca a desaparecer. Todo lo contrario, los avances en biotecnología, ingeniería genética, técnicas de transformación del cuerpo, hacen posible la creación / reconstrucción de «más cuerpo»: cuerpos soñados, fabulados, imaginados, prometidos. «Más bellos, más sanos, más felices», en definitiva: más cuerpo. La multiplicación de las tecnologías del cuerpo te incitan: no tanto «conoce tu cuerpo» como inventa tu cuerpo. No tanto «el cuerpo verdadero», sino «más cuerpo». &lt;br /&gt;    Pero, ¿cuál es el género de ese más cuerpo, de ese cuerpo intervenido? ¿Cuál es la relación entre las partes del cuerpo producidas / reconstruidas y la identidad de género? ¿Cuando el cuerpo humano es fracturado en órganos, fluidos y códigos genéticos, qué sucede con la identidad de género? &lt;br /&gt;    En la mayoría de los casos la tendencia primaria es la reproducción de la tradicional lógica binaria de la identidad y el género, pero esto supondría limitar los potenciales de las nuevas tecnologías -cuyo potencial es justamente subvertir esa paridad. Sandy Stone, en uno de sus primeros ensayos 5, proporcionaba argumentos claves para el debate contemporáneo sobre la situación del cuerpo en las comunidades virtuales. Bajo su punto de vista, la introducción del cuerpo en el espacio virtual generaba significados imprevistos a través de la articulación de diferencias entre cuerpos y no-cuerpos, espacios y no-espacios. Y en este sentido, insistía en que las nuevas tecnologías no son agentes transparentes que eliminen el problema de la diferencia sexual, sino medios que promueven la producción y organización de cuerpos sexuados en el espacio. &lt;br /&gt;    Ese espacio virtual, por tanto, se representa como una prótesis, como una enorme prolongación de nuestros cuerpos. Siguiendo los análisis de Foucault sobre la construcción del cuerpo desarrollados en su “La historia de la sexualidad” entendemos bien que el cuerpo ha sido siempre conceptualizado y articulado según los diferentes discursos culturales. Si bien se define como «cosa de la naturaleza» es siempre transformado en un «signo de cultura». Inevitablemente, a este cuerpo intervenido le serán imputados ciertos códigos del género y la identidad. Seguramente, es en ello donde residen los mayores peligros, toda vez que la tendencia será a reproducir los heredados, los que se asientan en nuestra memoria histórica. Pero, tal vez...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Feminización de la red. Cyberfeminismo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Dentro y fuera de las cavidades de los telares automatizados, de un punto a otro por las épocas del hilar y del tejer, hacia atrás y hacia delante en la fabricación de telas, lanzaderas y telares, algodón y seda, lienzo y papel, pinceles y plumas, máquinas de escribir con sus carros, cables telefónicos, fibras sintéticas, filamentos eléctricos, hebras de silicio, cables de fibra óptiica, pantallas pixeladas, líneas de telecomunicaciones, la World Wide Wed, la Red y las matrices por venir»Sadie Plant (1997), Ceros + Unos. Mujeres digitales + la nueva tecnocultura 6 &lt;br /&gt;    Empecemos por preguntarnos: ¿cuál ha sido y es la intervención de las mujeres en el territorio de la red? ¿es el cyborg una creación realmente transgenérica? ¿es la red todavía un espacio configurado a la medida de los intereses de dominación masculina o existe un activismo feminista consciente y capaz de establecer su territorio autónomo (su TAZ) en este nuevo espacio? ¿tiene género la www, o es ella la disolución de todos los géneros? Seguramente no es ni una cosa ni otra, sino su implosión, un virus activo de creaciones polivalentes, multifacéticas, en un campo de pruebas privilegiado que diseña inevitablemente nuestro futuro. &lt;br /&gt;    Lo primero que parece obligado decir es que el de la red resulta un territorio abiertamente "seductor" para la intervención de las mujeres. «A través del trabajo de numerosas mujeres activistas en la red -escriben Faith Wilding y el Critical Art Ensemble- hay ahora una presencia cyberfeminista que es fresca, desvergonzada, ingeniosa, e iconoclasta frente a muchos de los principios del feminismo clásico. Al mismo tiempo, es evidente que el cyberfeminismo sólo ha dado sus primeros pasos» 7. Coincidiendo con el desarrollo de un feminismo expandido -característico de los años 90: mucho más plural y con un carácter mucho más abierto que ciertos anteriores feminismos dogmáticos-, el cyberferminismo también ha adoptado esa misma actitud libre, diversa y sin prejuicios. Y se ha lanzado a la colonización de un nuevo territorio procurando dejar atrás las historias anacrónicas y el continuo temor a «la violación virtual (es decir, del feminista estado de seguridad)» 8 &lt;br /&gt;    De entrada, el clima es de optimismo, el de un partir de cero. Desde luego no hay nada mejor que un nuevo territorio para descubrir, para soltarse las cadenas. Pero como en cualquier vieja historia de expansión y colonización los protagonistas somos nosotr@s. Nosotr@s con nuestras herencias, con nuestro pasado y con todos los perjuicios acumulados. Y los estereotipos y los roles se transmiten en silencio a lo largo de la historia. No habrá pues de extrañarnos verlos reaparecer, máxime en un territorio que, no podemos olvidarlo, debe su origen a la necesidad de mantener la comunicación militar en una situación de emergencia mundial. &lt;br /&gt;    En la época de los simulacros, acaso solo el simulacro sea más real que la realidad: y ése es el territorio en que crece la red, tan irreal al menos como la misma realidad. En la red todos, por igual, carecemos de identidad fijada, esencializada. En los comienzos de un siglo 21 aparentemente construido bajo la protección engañosa de un falso estado del bienestar sostenido, nuestro reto parece hoy el de cómo abordar la construcción de ese sujeto post-humano, inesencial, desde una perspectiva feminista, desde la perspectiva propia de la mujer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Feminización y máquina:  la fuerza infiltrada de lo subversivo.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«El clítoris es una línea directa a la matriz» &lt;br /&gt;VNS Matrix (1991), Manifiesto de la Zorra Mutante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Y cuando ordenador era un término que se aplicaba a trabajadores de carne y hueso, los cuerpos que los componían eran mujeres. Hardware, software, wetware... antes de sus comienzos y más allá de sus límites, las mujeres han sido las simuladoras, ensambladoras y programadoras de las máquinas digitales» &lt;br /&gt;Sadie Plant (1997), Ceros + Unos. 9 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Chúpame el código» &lt;br /&gt;VNS Matrix (1991), Manifiesto de la Zorra Mutante &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Alianza de mujer y máquina: «Soy una cadena binaria -escriben todavía las VNS Matrix-. Soy puro artificio. Lee mi memoria RAM. Cárgame en tu imaginación pornográfica. EscríbemeÖ La red es la niña salvaje, zorra/mutante, partogenética, del Gran Papá Mainframe.» El espacio cybernético es expresado como una criatura de perfil femenino -la Matriz (la Matrix) es el lugar origen, el lugar de creación de la máquina- un territorio femenino. Pero relativo a una «feminidad» definida ella misma en términos de «niña salvaje», como fuerza subversiva. Como criatura salvaje que se multiplica y diversifica por todo el sistema, invadiéndolo todo. Su rebelión será inesperada -«somos el accidente maligno que cayó en tu sistema mientras dormías. Y cuando despiertes, terminaremos con tus falsas ilusiones digitales, secuestrando tu impecable software». &lt;br /&gt;    Pero, ¿dónde está la subversión? ¿Cuáles son esos elementos femeninos infiltrados en el sistema de la comunicación mundial? ¿Acaso detrás de los velos de la historia, en la «real existencia histórica de miles de mujeres» que son el éjercito de la infraestructura que permite el funcionamiento de la sociedad moderna -esas mujeres que, incesantemente, atienden la intendencia de la sociedad? ¿Dónde se esconden realmente los elementos femeninos que contribuirán a hacer igualitarias esas estructuras de poder que han favorecido desde siempre discriminatoriamente a los hombres? ¿En la feminización, en el sexo, en los velos, en el tejido, en la capacidad para mantener la infraestructura? ¿En la matriz? &lt;br /&gt;    Sadie Plant apuesta por la matriz. A partir de la historia de Ada Lovelace, la primera programadora de ordenadores del mundo, reivindica esa construcción alternativa que se halla en la misma estructura de la máquina, en el mismo procesador del sistema. Ada Lovelace inventó el sistema binario de funcionamiento de los telares automatizados, el primer ejemplo de lo que más tarde se conocería como programación de computadoras. Los unos y ceros del código máquina parecen constituir los símbolos perfectos de la constitución ortodoxa de la realidad occidental -bien y mal, verdadero y falso, activo y pasivo, hombre y mujer. Pero uno más cero suman uno. El hombre lo es todo y la mujer no existe. Ella es «no todo», «no totalidad». No existe la categoría mujer. Ella es espacio vacío, hueco, negación. &lt;br /&gt;    Frente a ese esquema, la matriz digital supone el lugar de su subversión. En ella se anulan las diferencias de los géneros constituidos. No existe oposición, porque no existen contrarios. La diferencia entre el Uno y el Cero ya no define pares enfrentados, sino la posibilidad de crear una red infinita de posibilidades, de diferencias multiplicadas. Se habla entonces de una feminización que no es, en modo alguno, constitución de lo femenino. Sino feminización como metáfora de la desjerarquización. &lt;br /&gt;    Fin del uno. Tod@s somos «otros», tod@s habitamos entonces ese «sexo que no es uno» 10 . A partir de ello, Sadie Plant desarrolla la idea central de su pensamiento: «La cibernética es feminización. La tecnología puede aportar al feminismo algo que nunca tuvo a su disposición, la oportunidad de borrar lo masculino de principio a fin» 11 . La metáfora de la matriz es esencial, en tanto que convierte a la mujer en una fuerza simbólica definitiva. El código binario de la máquina reemplaza a los generadores habituales de valor (el falo, la ley, el padre: los «unos»). Bajo esa perspectiva, las transformaciones tecnológicas y los nuevos paradigmas científicos y cibernéticos desafían la supuesta superioridad masculina. Y hacen coincidir su sistema de funcionamiento con la trama de finas hebras y procesos que han ido tejiendo las mujeres. Sadie Plant apuesta por la alianza entre mujeres, máquinas y la nueva tecnología, como lo verdaderamente revolucionario. En este contexto, la red aparece como la representación más eficaz y brillante de lo que podría llegar a ser nuestro futuro: «De todos los medios de comunicación y máquinas que han aparecido a finales del siglo XX, la red se ha considerado como el compendio de la nueva distribución no lineal del mundo. Sin límites en cuanto al número de nombres que se pueden utilizar; un individuo puede convertirse en una explosión demográfica en la red: muchos sexos, muchas especies. Sobre el papel no existen límites a los juegos que se pueden jugar en el ciberespacio» 12. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La política cyborg de la escritura digital ¿Un paso más en la escritura de la differance?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ain’t I a Woman?&lt;br /&gt;Sojourner Truth (1881-1886) 13 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«El sujeto nómada que propongo es una figura que enfatiza la necesidad de actuar a la vez al nivel de la identidad, de la subjetividad, y de las diferencias entre las mujeres. Son exigencias diferentes que corresponden a prácticas diferentes. La multiplicidad aparece en una secuencia desplegada en múltiples capas, en las que las discontinuidades e incluso las contradicciones pueden encontrar su lugar» &lt;br /&gt;Rosi Braidotti, Nomadic Subjects. Embodiment and Sexual Difference in Contemporary Feminist Theory 14 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Feminización como metáfora y efectuación del procedimiento deconstructivo. Subversión del sistema que no concluye con la inversión de las jerarquías, sino que persigue la destrucción interna de todos los sistemas jerárquicos -diseminándolos en un tejido expandido de redes, de diferencias, de multiplicidades. «La deconstrucción no puede limitarse o pasar inmediatamente a una neutralización: debe, por un gesto doble, una ciencia doble, una escritura doble, practicar una inversión de la oposición clásica y un desplazamiento general del sistema. Sólo con esa condición se dará a la deconstrucción los medios para intervenir en el campo de las oposiciones que critica y que es también un campo de las fuerzas no-discursivas» 15 &lt;br /&gt;    El hipertexto como archiescritura. «El hipertexto hace posible que «un único hilo conductor, o unos pocosÖ» se aúnen en un «tejido de interrelaciones» en el que «la fuerza de una conexión se deriva de la superposición parcial de muchas hebras de conexión distintas entre los temas y no de un filamento único, que recorre una multitud de temas» 16 La archiescritura es el espacio testigo del diferir de la diferencia, irreductible a cualquier lógica dual. Y su mejor metonimia es indudablemente el link: en él la archiescritura se evidencia no una escritura primordial sino el signo mismo de la pluralidad de todas las escrituras, la implosión misma del lenguaje. La archiescritura es la diseminación de la comunicación: el hipertexto es su idioma y el link su verbo mismo. &lt;br /&gt;    Feminización de la red así por un ejercicio deliberado de archiescritura. Para el feminismo, se trataría de transformar «la política del cuerpo de la escritura femenina» para acercarla a una «política cyborg de la escritura digital», siguiendo la sugerencia de Theresa Sentf 17 . La política cyborg de la escritura digital se piensa a sí misma en el espacio de lo virtual como ejercicio de todas las combinaciones posibles de la subjetividad. No estamos hablando, por tanto, de importar o recuperar en modo alguno los supuestos atributos tradicionales de lo femenino. Sino del ejercicio -desde la libertad de prejuicios- del deseo, en un lugar que se define como urdimbre infinita de relaciones en ausencia de jerarquías, un lugar cuya estructura excusa, en principio, la presencia de cualquier determinación falocéntrica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Es el cyborg femenino?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Robyn: ¿Julia, eres una mujer? &lt;br /&gt;Julia: Soy femenina. &lt;br /&gt;Robyn: dime Julia, ¿eres humana? &lt;br /&gt;Julia: No cuando tengo la regla &lt;br /&gt;Blade Runner (1984) &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    El cyborg no es, y La mujer está tachada. El cyborg es sin duda una de las figuraciones más brillantes de la identidad posthumana -en tanto que híbrido de ser humano y aparato electrónico o mecánico, organismo embebido en un sistema de información cibernética. &lt;br /&gt;    Organismos cybernéticos, androides, replicantes, humanos biónicos, hombre/máquinas e híbridos, los cyborgs representan una infamiliar «otredad» frente a la estabilidad de la identidad humana. Al cuerpo del cyborg se le considera transgresivo con el orden de la cultura dominante, y no tanto por ser una naturaleza construida, sino por su diseño híbrido. Están abiertos a todas las posibilidades del ser. No son seres que procedan de la transmisión especifica de un código heredado, sino el resultado de una ingeniería, del laboratorio, de una aplicación del conocimiento al deseo o la voluntad. Por esta razón, el cyborg nos proporciona también un contexto privilegiado para estudiar la identidad de género como resultado de una producción simultánea de materia (cuerpo) y ficción (cultura). &lt;br /&gt;    Al igual que el cyborg, La mujer es tambien ensamblaje, mascarada, ficción, construcción artificial. Anne Balsamo, siguiendo el mapa de Haraway en que superpone la identidad de la mujer sobre la imagen del cyborg, escribe: «ambos son simultáneamente -simbólicamente y biológicamente- producidos y reproducidos a través de interacciones sociales. El «self» es un producto interaccional; el cuerpo es otro» 18 &lt;br /&gt;    El cyborg no existe y la mujer no es. En la era de las tecnologías del cuerpo, la oposición entre naturaleza y cultura desaparece. El cuerpo femenino -todo cuerpo- es una construcción artificial entre varios sistemas de significado. El lugar de la experiencia utópica para vivir provisoriamente identidades parciales, contingentes. Y para explorar, reventando desde dentro, todos los sistemas parciales de cualesquiera identidades. &lt;br /&gt;    Pero todo ello no puede hacernos olvidar la pregunta -y experimentar un escalofrío al recordarla- por la mujer «real» y concreta, nuestra experiencia determinada por la historia y por las relaciones concretas de poder y dominación. ¿Cuál es esa mujer «real»? ¿Acaso aquella construcción artificial que aparece y viene a ser cuando su universal imposible, aquél tachado de La mujer, toma conciencia de su no existir, de su darse como pura otredad, mera negatividadÖ? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La promesa de los monstruos en el siglo XXI. Hacia lo transgenérico.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;«Ya sé que piensas que casi todo el trabajo está ya hecho, y que la parte que no se vé es pequeña. Pero, y aunque el cambio individual es el fundamento de todo, no es donde todo termina. Quizás sea el momento de sentar las bases para la próxima transformación» &lt;br /&gt;Sandy Stone (1991), «El imperio contrataca: Un manifiesto post-transexual» 19 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Tal vez estamos ante la más bella utopía que la humanidad ha podido concebir: la posibilidad de darse forma (y destino) a sí misma. El cyborg olvida el pasado y construye el futuro. El cyborg -asociado inevitablemente a la representación de lo monstruoso, la construcción antinatural y liberada de la norma- es la encarnación de la diferencia. La pregunta, sin embargo, sigue siendo la misma: ¿podrá también liberarse en él el discurso de la diferencia?. Los cuerpos se transforman pero las ideologías se mantienen. &lt;br /&gt;    Los míticos replicantes de Blade Runner no podían escapar de sus códigos de identidad -Roy quiere prolongar la duración de su vida, y Rachel, la más humana de tod@s, llora al descubrir que su memoria y sus recuerdos no son más que un programa implantado. Los complejos mecanismos de la construcción de la subjetividad esconden en sus entrañas los impulsos del deseo, de la completud, y de la felicidad, en una maraña de contradicciones irresueltas. Y esa artificialidad de la identidad es común a cyborgs y humanos -¿Todavía podemos hablar de la diferencia? &lt;br /&gt;    La verdadera dificultad es la de asumir el reto de ir transformando roles, patrones de identidad y estereotipos de género. Está claro: no se trata de pensar lo transgenérico como un «lenguaje común», sino antes bien como «una poderosa e infiel heteroglosia» 20. El género se define como una construcción social y política, independiente de las mismas categorías de cuerpo y biología, y sus determinaciones. Pero el horizonte de lo transgenérico no puede nunca definirse como anulación de las diferencias, postulando un estado entrópico de androginia. Al contrario, imaginamos su posibilidad como una producción de género absolutamente diseminada: dibujando un mapa de coaliciones abiertas y ensamblajes de toda índole que impidan cualquier definición cerrada, cualquier distribución estable de la diferencia. &lt;br /&gt;    Asistimos a un movimiento imparable. Lento y difícil, porque todos los sistemas se resisten a su caída y se reestructuran sin cesar. Pero las aguas se desbordan constantemente en lo privado y en lo público, a pesar de dinámicas largamente consolidadas. Podemos incluso hablar de una batalla viral en todos los sistemas lingüísticos. Judith Butler insiste en la transformación a través de la performatividad, a través de los actos conscientes de ejercicio de la diferencia. Escribe: «El género no es algo escrito pasivamente en el cuerpo, no está determinado por la biología, el lenguaje, lo simbólico ni la historia triunfante de la dominación patriarcal. El género es siempre algo que se pone encima, que se añade, bajo tensión, diaria y constantemente, con ansiedad y placer; pero si este acto continuo es tomado equívocamente como algo dado, ya sea lingüístico o natural, entonces su potencia se limita a expandir corporalmente el campo cultural a través de actuaciones concretas» 21 &lt;br /&gt;    Muchas -y muchos- trabajamos ahí. Los media de la cultura siguen importando sus códigos tradicionales -la publicidad, las películas, los juegos de consola. Sin embargo, las artistas, las teóricas, y en general las mujeres contemporáneas, reivindican su capacidad de elección. Desmitifican y desajustan los valores establecidos para los géneros. Disfrutan de sus propias palabras, de su propio placer. Luchan por la fractura de la práctica como acto consciente y como acto político. &lt;br /&gt;    Desde esta perspectiva, y en la medida en que una utopía es necesaria para dibujar un horizonte, la www es un espacio privilegiado para diseñar nuestro futuro. En la matriz digital el organismo cybernético tiene una posibilidad real de reescribir las relaciones estereotipadas de la identidad, el género y la sexualidad que permitan en un futuro reestructurar personas, derechos y responsabilidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Notas &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. VNS Matrix, (1991) «Manifiesto de la Zorra Mutante», en «estudios on line sobre arte y mujer», http://w3art.es/estudios &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Sadie Plant (1997), Ceros + Unos, Mujeres digitales + la nueva tecnocultura, Destino, Barcelona, 1998, pp. 174-175. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Donna J. Haraway (1984), «Manifiesto para cyborgs: ciencia, tecnología y feminismo socialista a finales del siglo XX», en Ciencia, cyborgs y mujeres. La reinvención de la naturaleza, Cátedra, Madrid, 1991, p. 254. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Donna J. Haraway (1984), «Manifiesto para cyborgs: ciencia, tecnología y feminismo socialista a finales del siglo XX», Op. Cit., p. 255. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. Allucquère Rosanne Stone, «Will the Real Body Please Stand Up?» en Michael Benedikt, Ed. Cyberspace. First Steps, MIT Press, 1992. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. Sadie Plant (1997), Ceros + Unos, Mujeres digitales + la nueva tecnocultura, Op. Cit., p. 19. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7. Faith Wilding and Critical Art Ensemble, "Notes on the Political Condition of Cyberfeminism" http://w3art. es/estudios &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8. Critical Arts Ensemble, ¿Qué es postfeminismo?, http://w3art. es/estudios &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9. Sadie Plant (1997), Ceros + Unos, Mujeres digitales + la nueva tecnocultura, Op. Cit., p. 3. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10. Luce Irigaray (1977), Ce sex qui n’en est pas un, Minuit, Paris. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;11. Sadie Plant, «Feminisations: Reflections on Women and Virtual Reality», en Lynn Hershman Leeson, Ed. Clicking In, Bay Press, 1996, p. 132. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;12. Sadie Plant (1997), Ceros + Unos, Mujeres digitales + la nueva tecnocultura, Op. Cit., p. 52. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;13. Sojourner Truth (1881-1886), «Ain’t I a Woman?», Writing on the body. Female embodiment and Feminist Theory, edited by Katie Conboy, Nadia Medina, Sarah Stanbury, Columbia University Press, United States of America, 1997, p. 231. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;14. Rosi Braidotti, Nomadic Subjects. Embodiment and Sexual Difference in Contemporary Feminist Theory, Columbia University Press, New York, 1994, p. 171. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;15. Jacques Derrida (1972): Márgenes de la filosofía, Ed. Cátedra, Madrid, 1989, p. 371. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;16. Sadie Plant, (1997), Ceros + Unos, Op. Cit., p. 18. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;17. Theresa M. Senft, "Interpretar el cuerpo digital -una historia de fantasmas», http://w3art. es/estudios &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;18. Anne Balsamo, Technologies of the Gendered Body. Reading Cyborg Women, Duke University Press, United States of America, 1997, p. 34. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;19. Sandy Stone (1991), «The Empire Stricks Back: A Posttransexual manifesto», Writing on the body. Female embodiment and Feminist Theory, edited by Katie Conboy, Nadia Medina, Sarah Stanbury, Op. Cit., p. 354. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;20. Donna J. Haraway (1984), «Manifiesto para cyborgs: ciencia, tecnología y feminismo socialista a finales del siglo XX», Op. Cit., p. 311. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;21. Judith Butler, «Performative Acts and Gender Constitution. An Essay in Phenomenology and Feminist Theory», Writing on the body, Op. Cit., p. 415.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3659295805193870983-7856785643999970230?l=alterdicciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alterdicciones.blogspot.com/feeds/7856785643999970230/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/2009/05/somos-cyborgs-la-reinvencion-del-cuerpo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default/7856785643999970230'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default/7856785643999970230'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/2009/05/somos-cyborgs-la-reinvencion-del-cuerpo.html' title='Somos Cyborgs:  la reinvención del cuerpo (Ana Martínez-Collado)'/><author><name>Gabriel Eira, Laura Valeta, &amp;amp; Dinorah Chales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07576173945208289764</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3659295805193870983.post-1121079643604553392</id><published>2009-05-13T13:44:00.003-07:00</published><updated>2009-05-13T13:49:49.437-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Textos'/><title type='text'>La compleja construcción contemporánea de la identidad: habitar "el entre" (Victor Silva)</title><content type='html'>&lt;em&gt;El siguiente texto fue levantado desde: http://www.ucm.es/info/especulo/numero18/compleja.html&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La construcción de la identidad y la alteridad se complejiza en este mundo revolucionado por las técnicas del simulacro y la virtualidad. Una Identidad (identidades), que construye el pensamiento occidental, al 'hominizar' el saber, hace aproximadamente dos siglos, en un umbral del pensamiento que separa al pensamiento clásico (Michel Foucault)1 de la modernidad. La etnología, la sicología y la literatura surgen en ese contexto, no obstante fue fundamental el papel del lenguaje que abandonó su transparencia representacional. Jenaro Talens, que dirige su mirada a la literatura, escribe que ésta disciplina "surgió como forma discursiva en el interior de un modo de información determinado y, por ello, puede no tener sentido ignorar que su estatuto es histórico, es decir, que su carácter 'social' no proviene tanto -o, al menos, no como dato fundamental- de su carácter 'representativo sino del modelo de intercambio comunicativo que la constituye como 'literatura' y permite que sea concebida como tal". Para Talens el modelo conlleva formas de emisión, transmisión, circulación, recepción, interpretación, en el interior de "circuitos" no naturales, sino ideados y construidos culturalmente, en sistemas cartesianos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cambios radicales se producen en la actual posmodernidad, sobremodernidad o modernidad tardía, donde el Mismo y el Otro se des-relacionan, habilitan los márgenes, las multiplicidades y las heterogeneidades. La hibridez intenta definir (¿se podrá definir desde lo híbrido?) este momento histórico y se habilita un pensamiento del 'Entre'2. La multiplicidad del 'Entre' otorga estatus (siguiendo un pensamiento deleuziano) a la fuga, la velocidad y al accidente, en palabras de Paul Virilio, (para otros teóricos el riesgo). Las crisis pueden pasar de la transitoriedad a la regularidad en el tiempo (¿paradoja histórica?), mientras que las estabilidades pueden llegar a ocupar momentos coyunturales. ¿Se producirá un accidente global a lo Virilio? Sin pretender ser apocalípticos no se puede negar que la revolución tecnológica está produciendo transformaciones profundas y mutaciones socio-culturales, que están afectando directamente a 'las comunidades'. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las multiplicidades dinamitan las identidades y por consiguiente a las alteridades. Las multiplicidades son "dispositivos" heterogéneos, híbridos, que se construyen especularmente en la simulación. Los "dispositivos" foucaultianos, como plantea Gilles Deleuze, son conjuntos multilineales, especie de ovillos o madejas. "Está compuesto de líneas de diferente naturaleza y esas líneas del dispositivo no abarcan ni rodean sistemas, cada uno de los cuales sería homogéneo por su cuenta (el objeto, el sujeto, el lenguaje), sino que siguen direcciones diferentes, forman procesos siempre en desequilibrio y esas líneas tanto se acercan unas a otras como se alejan unas de otras. Cada línea está quebrada y sometida a variaciones de dirección (bifurcada, ahorquillada) sometida a derivaciones. Los objetos visibles, las enunciaciones formulables, las fuerzas en ejercicio, los sujetos en posición son como vectores o tensores". Puede visualizarse la coincidencia que existe entre la figura del "dispositivo" y la del "rizoma". Como plantearon Gilles Deleuze y Félix Guattari, el "rizoma" conecta cualquier punto con otro cualquiera, no remitiendo cada uno de sus rasgos a elementos de la misma naturaleza. Es "un sistema acentrado, no jerárquico y no significante, sin General, ni memoria organizadora o autónoma central, definido únicamente por una circulación de estados". Puede plantearse una nueva coincidencia esta vez con Internet, la red de redes, que puede ser definida a partir de estas dos figuras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las identidades y las alteridades son construcciones intelectuales que se confirman en su carácter relacional y se afirman en la singularidad y la diferencia. La singularidad reclama necesariamente un exterior de confrontación que mida a la identidad en tanto y en cuanto son construcciones que inauguran el campo de lo humanamente posible. La diferencia, presencia fantasmagórica de la singularidad, necesita poseer un 'locus' que también habilite y permita su existencia. Por tanto no hay identidad que no postule al mismo tiempo una alteridad: no hay el Mismo fuera del Otro, o bien LO MISMO y LO OTRO, (para aquellos que no depositan sus creencias en el sujeto)3. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Concordando con Marc Augé se puede señalar que se ha aprendido a dudar de las identidades absolutas, simples y sustanciales, en el plano colectivo y en el individual. Lévy Strauss se acerca a un concepto de identidad como huida virtual, a una potencialidad que no se consuma en acto. "La identidad es una especie de fondo virtual al cual no es indispensable referirnos para explicar cierto número de cosas, pero sin que tenga jamás una existencia real", escribe el antropólogo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las identidades y en las alteridades, participan "la percepción individual del tiempo" y su relación con el espacio" (Marc Augé). Visión que se acerca a la conceptualización cronotopica de Bajtin. Sin embargo ese esquema relativamente lineal se puede complicar si se ingresa a indagar la construcción actual de la identidad y la alteridad. Siguiendo el pensamiento deleuziano el yo puede ser visto como otro, como una alteridad que se interioriza en la identidad. Esta visión esquizoide se relaciona con el tiempo como límite del pensamiento, "que obliga al pensamiento a proyectarse en el más allá ideal de las singularidades". La alteridad del Yo, lo coloca fuera del sí por el tiempo, "el 'tiempo' es el Otro de todo pensamiento, de todo Yo, la 'forma pura y vacía'" en palabras de Pierre Vertraeten. Para este autor: "La comprensión del Yo como Otro en Deleuze, esa elevación al campo problemático, efracción de las ideas inconscientes en la fisura del Yo, robo del pensamiento por el inconsciente, pasa por una etapa transitoria, aparentemente más tradicional, a saber, la de la relación con Otro: Yo es Otro porque es hecho otro por los otros, y recíprocamente. Pero la interpretación rectificada de esta primera etapa no es más que una mediación provisional: la plataforma para una nueva superación, hacia lo completamente otro del Otro otra vez". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como no es posible encontrar una identidad absoluta, tampoco es factible hallar una alteridad sustancial y estable, sino que 'el alter' se disemina en otros. Los 'otros' pueden ser: étnicos y culturales; sociales e interiores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las identidades pueden adquirir sentido en su construcción discursiva. Un discurso que construye una 'realidad', pero que también valida intelectualmente la creación identitaria y marca las fronteras con El Otro, el diferente, el qué está ubicado fuera de mis límites discursivos. "El discurso (...) construye una realidad exterior con vistas a validarla. Se trata de una especie de tautología que esconde algo más importante: de qué manera este juego retórico fue instituido para justificar discursivamente lo que estaba pasando fuera del discurso, de qué manera el poder y las diferencias de clase fueron distribuidas, no desde la perspectiva de la explotación, sino de una verdad que se basaba en la capacidad del discurso para construirla", escribe Jenaro Talens. El discurso como productor de sentido implica la conceptualización de un 'lector' o lectoautor en palabras de Nuria Voulliamoz (pero que puede extenderse a 'espectador', 'receptor') como coproductor de sentido y no como un simple y pasivo receptor. Para Jenaro Talens el sentido a diferencia de la significación no surge de un desciframiento, es producto de una elaboración individualizada. La lectura significativa de un objeto cultural implica el conocimiento previo de una serie de códigos y subcódigos que les permiten ser descodificados, "de modo que la información de llegada fuese equivalente a la información de salida". El sentido es más activo y la significación no surge previamente sino con posterioridad. De ahí esa presencia del lectoautor. Para Marc Augé "el sentido social" se construye al instituir significaciones y simbolizaciones que implican la relación intelectual e ideológica entre uno y los demás. Para Deleuze y Guattari, visión con la que más concordamos, el sentido es una paradoja. Como se explícita en ¿Qué es la Filosofía?, esa paradoja se puede repetir al infinito, por cuanto un sentido reenvía a otro sentido, y un concepto a otro concepto, "el sentido es un ciervo, metáfora de la huida", señala Leopoldo María Panero. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La delimitación de las identidades y las alteridades encontraban su estabilidad socio-cultural en su relación con el territorio, definido como LUGAR, (y sus límites y fronteras) y la construcción espacio-temporal. En otras palabras EL AQUÍ y El AHORA "emplazaban" y estabilizaban, localizando espacial y temporalmente a las identidades. Parafraseando a Bajtin, y su concepción cronotopica, se puede señalar que no hay espacio sin tiempo, ni tiempo sin espacio. El idéntico y el alter se emplazaban en las "comunidades imaginadas" definidas por Benedict Anderson. El punto de partida de Anderson es que "la nacionalidad o la 'calidad de nación' (...) al igual que el nacionalismo, son artefactos culturales de una clase particular". La creación de estos artefactos Benedict Anderson la sitúa a fines del siglo XVIII y Kemiläinen sostiene que la palabra nacionalismo conoció un uso generalizado a fines del siglo XIX (tener en cuenta la coincidencia con las fechas manejadas por Foucault como límite entre el pensamiento clásico y la modernidad. Asimismo a estas fechas se refiere Jacques Derrida al referirse al "nacionalismo filosófico"4). La denominación de "comunidades imaginadas" se refiere, a su vez, a una construcción discursiva que le otorga sentido y que se encuadra dentro del régimen de lo imaginado. Pero también es imaginada "porque aun los miembros de la nación más pequeña no conocerán jamás a la mayoría de sus compatriotas, no los verán ni oirán siquiera hablar de ellos, pero en la mente de cada uno vive la imagen de su comunión". La "comunidad imaginada" de Anderson es "violencia simbólica"5 (en el sentido de Pierre Bourdieu) en marcha y se le puede plantear como crítica, junto con Baba, que Anderson le devuelve el carácter monológico a la idea de Nación. Sin embargo es bueno aclarar que para las comunidades lingüísticas, la homogeneidad es producto de "la violencia simbólica" . Es que "...no hay comunidad lingüística homogénea (...) No hay lengua-madre, sino toma del poder de una lengua dominante en una multiplicidad política" (Deleuze-Guattari; 1977: 18). Con Nicolás Guigou se puede establecer centralizando la mirada en el caso de Uruguay: "(...) no hay comunidad imaginada homogénea, sino las representaciones escriturales de una comunidad que pretenden acallar a otras posibles, o bien la imposición de una identidad (nacional) mediante la inscripción de una escritura laica, gratuita y obligatoria, en el marco del Estado-Nación escolarizado y escolarizador". A la metáfora del Estado-Nación se le pueden agregar dos metáforas más: el valor de la tradición como modelo y la asunción de que la historia tiene un sujeto único de carácter individual (Otorgándole sustancia a la Identidad). La historia no se discute, es evolutiva, se integra como metarrelato y se aparta del mito. El paradigma evolucionista para Marc Augé separaba tiempo y espacio; eran espacios de simbolización, que apuntaban a ser legibles a todos aquellos que frecuentaban el mismo espacio cierta cantidad de esquemas organizadores, de puntos de referencias ideológicos e intelectuales que ordenaban lo social. La modernidad intentó reconstruir la historia a partir de una concepción exacta y verdadera de los hechos del pasado, elaborada por un sujeto central de carácter individual (Hombre como objeto y sujeto de estudio, parafraseando a Michel Foucault). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante esta concepción abrigada en la modernidad pierde centralidad con la irrupción de los medios de comunicación y las tecnologías 'a distancia'. Ya el cine -como arte del siglo- con su complejo entramado industrial y estético implicó un cambio radical. Se quiebra el AQUÍ y el AHORA y se asumen tele-tiempos y tele-espacios planetarios. Las identidades y las alteridades como construcciones intelectuales inician un proceso de alejamiento de los LUGARES y de las comunidades imaginadas que se ubicaban y se estabilizaban en un LUGAR. El lugar, para Marc Augé, tenía tres características principales que se imbricaban entre sí: es un sitio de IDENTIDAD, RELACIONAL e HISTÓRICO. La simbolización del espacio construía la experiencia del todo y personalizaba performativamente a cada individuo (el habitus de Bourdieu). "(...) esa simbolización es a la vez, una matriz intelectual, una constitución social, una herencia y condición primera de toda historia, individual o colectiva". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta forma comienzan a asumirse los mismos y los otros en los NO-LUGARES: espacios a-identitarios; sin historia pero con memoria -en el sentido de Marc Augé- y no relacionales. Las relaciones se establecen a distancia y las identidades no encuentran marcas estables para consolidarse. Los lugares de memoria difieren de la historia, para Marc Augé, en la medida en que "la memoria no era como la historia, una representación del pasado sino que es 'un fenómeno siempre actual, un vínculo vivido con el presente eterno'(...) El actual gusto por las conmemoraciones traduce, en virtud de una paradoja que es sólo aparente, esta disolución de la memoria colectiva y muestra el contraste que hay entre un pasado del que sólo subsisten signos muertos y un presente inseguro de su identidad". Los lugares de memoria, para Pierre Nora, tiene la intención de "encerrar el máximo de sentido en el mínimo de signos". Como señalaba Lévy Strauss "en el monumento vemos invertirse la relación entre significante y significado". Este cambio radical en las comunidades imaginadas o el pasaje de los LUGARES a los NO LUGARES se puede observar empíricamente analizando aspectos históricos del Uruguay, como por ejemplo la llamada religión civil (el estado); la literatura onettiana o el sistema educativo; en esos LUGARES se intentó crear intelectualmente una identidad como homogeneidad. Intentar equilibrar un pasado inexistente (ya en 1939 Juan Carlos Onetti en El Pozo escribió: "¿Qué se puede hacer en este país? Nada, ni dejarse engañar. (...) Detrás de nosotros no hay nada. Un gaucho, dos gauchos, treinta y tres gauchos") con un futuro incierto (concepción evolutiva de la historia). Carlos Real de Azúa escribía que todo prospecto nacía de un balance, más allá de la diversidad de posiciones respecto a cómo situar al presente en la tensión entre pasado y futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las comunidades imaginadas y LOS LUGARES, y la construcción relacional entre la identidad y la alteridad, se pueden situar en el modelo de sociedad disciplinaria tal cual fue planteada por Michel Foucault. El filósofo francés las ubicó entre los siglos XVIII, XIX y principios del XX. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Foucault el mejor modelo para definirlas era el Panóptico, figura creada por Jeremías Bentham, que proporcionó un modelo de funcionamiento que se instauró en todas las organizaciones del corpus societario. Una forma particular de existencia: el encierro y la disciplina, eufemísticamente caracterizadas como orden y funcionalidad, pasaron a ser consideradas como inherentes a toda pragmática que pretendiera ser operativa. El Panóptico implicaba un control espacial, temporal, arquitectónico y corporal. En palabras de Gilles Deleuze: "Dichas sociedades procedieron a la organización de los grandes espacios de encierro. El individuo pasa sin cesar de un espacio cerrado a otro, cada uno con sus leyes: primero la familia, después la escuela ('ya no estás en tu casa'), más tarde el cuartel ('ya no estás en el colegio'), luego la fábrica, de vez en cuando en el hospital, y eventualmente la cárcel, que es el espacio de encierro por excelencia". Es interesante tener en cuenta esos espacios de encierro y las instituciones que los albergaban, a partir de los discursos que se elaboraron en Uruguay, para conformar y crear una identidad "nacional" y agrupar en torno a la misma a la comunidad. Por sólo citar un ejemplo se puede mencionar la escuela pública de Uruguay, tanto por su peculiar capacidad abarcativa, como por el hecho de instituirse como un verdadero bastión de la Nación. El estado, definido como religión civil por el antropólogo Nicolás Guigou, trató al Otro como otros, bajo estrategias tan disímiles que incluían desde la integración, la jerarquización, privatización, hasta la expulsión lisa y llana (distintas maneras de producir la otredad). El laicismo en Uruguay, ilusión o simulacro de neutralidad que guardaba la religión civil, determinaba que igualdad era sinónimo de homogeneidad, por lo tanto consideraba que sujetos diferentes podían tener su lugar mediante la nominación mágica que menciona justamente a la diferencia para borrarla, bajo la impronta igualitaria. El carné escolar decía: "(...) los que una vez se han encontrado en los bancos de una escuela, en la que eran iguales, a la que concurrían usando de un mismo derecho, se acostumbran fácilmente a considerarse iguales, a no reconocer más diferencias que las de las actitudes y las virtudes de cada uno; y así, la Escuela gratuita es el más poderoso instrumento para la práctica de la igualdad democrática".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un caso extremo fue el de la dictadura militar y la producción de sus discursos, etapa crítica del Panóptico nacional, donde se conformó un Estado-Nación, plegado sobre sí mismo, que buscaba amortiguar el peligro de la contaminación externa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es bueno remarcar que actualmente vivimos una crisis del Panóptico y de la sociedad disciplinaria foucaultiana, ingresando nuevas formas de control, las que han sido definidas como sociedades de control (Gilles Deleuze), velocidades de control (Paul Virilio) o estrategia viral de control (Jean Baudrillard). "Actualmente vivimos una crisis generalizada de todos los espacios de encierro: cárcel, hospital, fábrica, escuela, familia", escribe Deleuze. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La posible omnipresencia de las tecnologías de la comunicación (a las que se pueden agregar las técnicas de la virtualidad y el simulacro) implican la conceptualización de nuevos tipos de control. Para Paul Virilio asumen formas aceleradas y accidentadas y se producen al aire libre, la relaciona con la estrechez del planeta y el control a distancia (tele-control). Para Gilles Deleuze el nuevo tipo de control ("monstruo" le llama. La palabra "monstruo" puede relacionarse con "mostrar" que por extensión puede implicar "mirar" lo que me "muestran", este sentido se lo otorgo porque Deleuze no se refiere a esta idea), es numérico y no analógico como el disciplinamiento. Asimismo son una modulación, "con un modulado autodeformante que cambiara continuamente de un momento a otro, o como un tamiz cuyas redes cambiarán de un punto a otro". En las sociedades de control, planteadas por Deleuze, en vez de firmas y nombres (el DNI es uno de los mejores ejemplos del control disciplinario) hay contraseñas. "No se necesita la ciencia-ficción para concebir un organismo de control que dé a cada momento la posición de un elemento en un espacio abierto, una animal en una reserva, un hombre en una empresa (collar electrónico)", escribe Deleuze. Una última característica de este nuevo tipo de control es la asunción del dividuo. "Los individuos se han convertido en dividuales", para Deleuze. El dividuo está divido, fragmentado. Pasamos de un individuo paranoico, el de las sociedades disciplinarias, a un dividuo esquizofrénico, el de las sociedades de control. En la estrategia viral de Baudrillard domina el virus. Desde los virus informáticos hasta el virus total como es el sida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro punto crítico que problematizan la creación identitaria es la producción de imágenes en occidente. Es un universo transdiscursivo excedido de sentido por la población de imágenes. Nos encontramos con un significante que se dispara y con significados que se multiplican. Asimismo presenciamos planteos contemporáneos sobre la muerte de la imagen (Debray; Virilio) y las asunción de la llamada "gran óptica" (Paul Virilio). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La creación de simulacros (Baudrillard) y la irrupción de las comunidades imaginadas virtuales y simuladas, implican nuevos estados para El Mismo y El otro. Es que estamos inmersos en un mundo cada día más estrecho y mundializado, encogido y cerrado sobre sí mismo (Virilio; Marc Augé) donde las imágenes y las informaciones circulan aceleradamente. En las discontinuidades de la episteme occidental, los 'no-lugares'6 se encapsulan en lo imagónico y profundizan la crisis de la representación; dando otro paso (sin pretender ser evolucionista) en el quiebre que ya se había producido en el siglo XIX donde desaparecía "la teoría de la representación como fundamento general de todos los órdenes posibles" en versión de Michel Foucault. El quiebre en 'la construcción' del concepto de realidad se profundiza en las reflexiones que toman a 'la simulación' y a 'la virtualidad' como sustitutas brutales de 'la realidad' misma, con autores que instauran la consumación del 'crimen perfecto'7. Para autores como Baudrillard, la presencia absoluta de la técnica más que crisis produce vacíos en la representación: "Es la irrupción de la tecnología lo que lleva a este vuelco, de una tecnología que Benjamín ya describía como médium total -gigantesca prótesis ordenando a la generación de objetos y de imágenes idénticas, que ya nada podría diferenciar lo uno de lo otro- pero sin concebir todavía el conocimiento profundo de esta tecnología, que hace posible la generación de seres idénticos, sin que se pueda volver a un ser original. Las prótesis de la sociedad industrial aún son externas, exotécnicas- las que nosotros conocemos se han ramificado e interiorizado: esotécnicas". Pero hay otros autores que parten de diagnósticos similares aunque discrepan en las conclusiones que plantean: Paul Virilio sostiene que la virtualidad domina a la realidad, imposibilitando cualquier produciendo de ésta. Sin embargo Pierre Lévy conceptualiza la idea de nuevos espacios y tiempos mutantes que inauguran novedosas formas de realidad (no se produce 'el crimen perfecto' de Baudrillard sino que Lévy salva a la realidad de esa muerte. En estos planteos se producen diferencias importantes: mientras que la reflexión apocalíptica de Virilio apunta a la desaparición 'dramática de la realidad a manos de la virtualidad, Lévy niega esa fagocitación y sostiene la gestación de nuevas formas de realidad). La 'clonación' y la exactitud de las 'imágenes' (profundizándose la inflación de las mismas) ya no representan; quiebran la dualidad que es su naturaleza entre representación y objeto representado. Se puede interpretar que visiones como las de Baudrillard y Virilio están en la frontera de la construcción del propio concepto de Hombre. Como escribía Foucault: "(...) reconforta y tranquiliza el pensar que el hombre es sólo una invención reciente, una figura que no tiene ni dos siglos, un simple pliegue en nuestro saber y que desaparecerá en cuanto éste encuentre una forma nueva". 'Hombre-maquínico', 'homo videns' (Giovanni Sartori) y tantos otros conceptos que intentan conceptualizar ese ser se ubican en torno a esas reflexiones. "A imagen y semejanza de la televisión, el mejor objeto prototípico de esta nueva era, todo el universo que nos rodea e incluso nuestro propio cuerpo se convierten en pantalla de control", en palabras de Baudrillard. Sartori, por su parte, plantea la hipótesis que el homo sapiens producto de la cultura escrita, se está transformando en un homo videns, para el cual la palabra está destronada por la imagen8. Los planteos que ubican a la técnica como productora de 'realidad' y de actitudes humanas (Subirats) no son nuevos, ya habían sido sostenidos, entre otros, por Eisenstein que se refería al cine como "una fábrica de actitudes y posiciones frente a los hechos". Una 'performatividad' de la historia, moldeada y empaquetada por los medios de comunicación. Estos "no difunden concepciones globales del mundo. Más bien producen, transforman o diseñan la realidad como una segunda naturaleza"(...) La comunicación se transforma en un "factor productivo de lo real" que "lleva consigo la transformación de la política y de la historia, y la transformación de la propia conciencia cognitiva" (Subirats). En este contexto Subirats apunta que en ese hábitat se produce el alejamiento del sujeto de la experiencia. Los cuestionamientos a la experiencia (visualizar la relación con los conceptos de identidad y alteridad asociados a los lugares y las comunidades imaginadas. Sitios donde se vivía la experiencia) ya habían sido apuntalados radicalmente por Descartes y Kant, contemporáneamente lo que se produciría sería su trivialización semántica. El trabajo crítico de la duda cartesiana partía de la base de un cuestionamiento radical de la percepción táctil, de la aprehensión inmediata de los objetos, de la visión intuitiva de las cosas y de la propia conciencia. Las imágenes literarias del discurso del método muestran a lo real desde el punto de vista de la intuición sensible inmediata e ingenua como alucinaciones. En su lugar, y en consonancia con una tradición idealista que recorre la historia de la filosofía hasta la crítica platoniana de la sofística, el conocimiento apriorístico de la geometría y de las matemáticas se elevaba a un único paradigma válido de una realidad críticamente sancionada. La desmaterialización de la experiencia y la 'des-individualización', profundizadas por la técnicas en Comunicación, quiebran la 'objetividad' tan cara al estructuralismo. O como plantea Vattimo: la sociedad mediática aligera la realidad permitiendo la anulación de la dicotomía entre el sujeto y el objeto. La máxima de Lévi-Strauss de que "es preciso estudiar a los hombres como si fuesen hormigas", se encuadra en ese contexto estructuralista. Radicalmente enfrentado al estructuralismo Deleuze sustituye las 'estructuras' ("arborescentes", es una de sus metáforas) por la figura del 'rizoma': "...a diferencia de los árboles o de sus raíces, el rizoma conecta cualquier punto con otro punto cualquiera, cada uno de sus rasgos no remite necesariamente a rasgos de la misma naturaleza" ¿Nuevamente se plantea a lo Baudrillard la desterritorialización and-infinitum? ¿Con Internet, el ciberespacio y las nuevas técnicas en comunicación no puede realizarse un paralelismo con el rizoma? En este marco conceptual los medios de comunicación participan en un proceso que agudiza las interpretaciones y amplía los relatos, transformando a las ciencias también en construcciones narrativas9. Frente a ello se profundizan las polémicas y diversos autores salen en defensa del empirismo y de la objetividad científica. Alan Sokal y Jean Bricmont denuncian las "imposturas intelectuales" del posmodernismo que lo caracterizan como "una corriente intelectual caracterizada por el rechazo más o menos explícito de la tradición racionalista de la Ilustración, por elaboraciones teóricas desconectadas de cualquier prueba empírica, y por un relativismo cognitivo y cultural que considera que la ciencia no es nada más que una 'narración', un 'mito' o una construcción social". Por su parte Pierre Bourdieu (¿casualmente? participó en el proyecto Sokal-Bricmont) salta desde las Ciencias Sociales defendiendo la objetividad científica, a través de su noción de 'campo'.&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3659295805193870983-1121079643604553392?l=alterdicciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alterdicciones.blogspot.com/feeds/1121079643604553392/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/2009/05/la-compleja-construccion-contemporanea.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default/1121079643604553392'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default/1121079643604553392'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/2009/05/la-compleja-construccion-contemporanea.html' title='La compleja construcción contemporánea de la identidad: habitar &quot;&lt;em&gt;el entre&lt;/em&gt;&quot; (Victor Silva)'/><author><name>Gabriel Eira, Laura Valeta, &amp;amp; Dinorah Chales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07576173945208289764</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3659295805193870983.post-259573833880512672</id><published>2009-05-05T06:19:00.000-07:00</published><updated>2009-05-05T06:20:29.223-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Textos'/><title type='text'>¿Qué es la deconstrucción?</title><content type='html'>El término «deconstrucción» se refiere a una manera de analizar textos que socava los sistemas tradicionales - es decir, las estructuras - a los que Derrida llama «metafísicos».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién es el personaje principal en el desarrollo de la deconstrucción?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Deconstrucción» es un término inventado por Jacques Derrida.&lt;br /&gt;Derrida nace en Argelia en 1952.&lt;br /&gt;Estudia en la École Normale Supérieure en Paris.&lt;br /&gt;Luego enseña en lal Sorbonne, la École Normale Supérieure de Paris, Johns Hopkins, Yale y  U.C. Irvine.&lt;br /&gt;En 1967 publica tres libros que introducen sus ideas sobre deconstrucción. Estos se titulan:&lt;br /&gt;     Speech and Phenomena&lt;br /&gt;     Of Grammatology&lt;br /&gt;     Writing and Difference&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde se ubica la deconstrucción en los estudios de crítica literaria?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La deconstrucción forma parte de la crítica postestructuralista porque socava el logocentrismo de los estructuralistas. Hace una crítica del sistema estructuralista de analizar, que se centra en oposiciones binarias; el estructuralismo basado en estructuras y sistemas a los cuales la deconstrucción intenta derrotar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuáles son las ideas principales de la deconstrucción?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas de las palabras que es importante entender antes de digerir las ideas de la deconstrucción:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Metafísico - Palabra usada por Derrida para describir sistemas que requieren una base fija, un «principio primero» sobre cual se puede construir una jerarquía de significados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suplemento - palabra de importancia secundaria en la relación jerárquica de dos palabras. Por ejemplo: Hombre/Mujer&lt;br /&gt;Hombre es la presencia, y en la ausencia de hombre, hay mujer. Es decir, mujer es el hueco de lo que hombre no es. Derrida dice que el suplemento no es de importancia secundaria, porque puede socavar la relación jerárquica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Logocentrismo - Palabra inventada por Derrida para describir el sistema metafísico que acepta la escritura como secundaria, o suplementaria al habla. Derrida no esta de acuerdo con esto. Dice que la escritura, que se acepta en el logocentrismo como la imitación del habla puede expresar ideas más perfectamente que el habla, de esta manera sovacando la relación jerárquica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aporía - El hueco entre la coherencia filosófica y lingüística de un texto, y las contradicciones y paradojas subversivas que socavan tal coherencia. Esto lleva a que un texto no pueda ser «decidido», de esa manera destruyendo el sistema o la estructura que lo define tradicionalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imposibilidad de decidir (undecidability) - La inabilidad de escoger entre significados contradictorios. Derrida cita la palabra «himen», que representa el matrimonio y la unión sexual, y al mismo tiempo significa la membrana que impide esta unión. Derrida dice que no se puede aceptar uno de estos significados sin el otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Différance - Palabra inventada por Derrida que se refiere a los dos significados simultáneos del verbo francés diferer. Este verbo corresponde al verbo español diferir: «dilatar, retardar o suspender la ejecución de una cosa; distinguirse una cosa de otra o ser diferente y de distintas o contrarias cualidades». (Diccionario de la lengua española Real Academia Española vigésima primera edición, 1992).&lt;br /&gt;A cualquier palabra que se busque en el diccionario se le puede aplicar différance.&lt;br /&gt;Definimos una palabra a través de lo que no es (como difiere/es diferente de otras palabras) que ayuda a delimitar las posibilidades del significado.&lt;br /&gt;Por ejemplo: Si digo que estoy pensando en un animal, hay muchas posibilidades, puede ser cualquier animal, pero inicialmente se descuentan las plantas, los minerales etc. Si luego digo que este animal tiene cuatro patas, ya eliminamos pájaros, peces etc. Y así seguimos hasta que, a través de un sistema de diferencias llegamos limitar las posibilidades hasta averiguar el animal. Pero la posibilidad de significado se difiere (se suspende) ya que todas las palabras se definen a través de otras palabras, que también necesitan definición, etc. Quiero decir, sabemos qué animal es, pero no porque tenga un significado sino porque hemos eliminado todos los significados diferidos que no es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sistemas jerárquicos basados en un «principio primero» (en el sentido que no se pueden reducir más) pueden ser derrotados porque lo que pensamos que es un principio primero es solamente el producto de un sistema de significación, no una verdad absoluta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ejemplo: Se podría decir que «blanco» es un principio primero, porque creemos saber exactamente lo que es «blanco», y parece ser irreducible. Pero en realidad, solo podemos definir «blanco» a través de lo que no es. Es «blanco» porque no es «negro». Pensamos que «blanco» es una realidad absoluta porque el sistema en que vivimos le da valor a «blanco», es decir, tiene su posición en la jerarquía simbólica de nuestra sociedad. Pero según los deconstruccionistas, la identidad de «blanco» depende totalmente de «negro». No podemos definir «blanco» sin «negro». La diferencia entre «blanco» y «negro» existe antes que la identidad de «blanco», entonces, es la diferencia el principio primero, no la identidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos principios generalmente se definen a través de lo que excluyen, y entonces, caben bajo el nombre de oposiciones binarias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ejemplo:&lt;br /&gt;     hombre mujeres&lt;br /&gt;     día noche&lt;br /&gt;     realidad fantasía&lt;br /&gt;     razón sentimiento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las palabras en la primera columna tienen mayor valor en nuestra sociedad, y por eso las definimos como verdad, mientras las palabras en la segunda columna son un suplemento, un elemento de importancia secundaria. La deconstrucción critica este tipo de jerarquía. Según los deconstruccionistas, esta manera rígida de definir lo que es aceptable y lo que no, es típica de las ideologías. No es algo que podamos evadir, pero hasta cierto punto podemos subvertir el proceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La crítica deconstructiva analiza la aporia para demostrar las maneras en que un texto se contradice, y de esa manera destruye el sistema lógico del texto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ejemplo: La palabra «luz» tiene valor en nuestra jerarquía simbólica. Es una de esas palabras que los estructuralistas aceptarían como verdad irreducible--el elemento positivo de la pareja luz/oscuridad. En la lógica de un texto, «luz» se interpretaría como aclaración, epifanía, conocimiento etc. Y esta interpretación es aceptada por los estructuralistas como la única válida. Los deconstruccionistas analizarían los elementos paradójicos de la palabra para demostrar que esta aceptación se deriva de la aceptación de un sistema de valores no de una realidad absoluta. Una luz también puede cegar. Puede tener el efecto de dejar en la oscuridad. Al impedir la vista impide también el conocimiento. Los deconstruccionistas dirían que no se puede olvidar este elemento de la palabra al analizar un texto. Que al aceptar solamente un sentido de la palabra estamos limitando la interpretación para justificar el sistema en que creemos&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3659295805193870983-259573833880512672?l=alterdicciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alterdicciones.blogspot.com/feeds/259573833880512672/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/2009/05/que-es-la-deconstruccion.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default/259573833880512672'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default/259573833880512672'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/2009/05/que-es-la-deconstruccion.html' title='¿Qué es la deconstrucción?'/><author><name>Gabriel Eira, Laura Valeta, &amp;amp; Dinorah Chales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07576173945208289764</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3659295805193870983.post-2934662505682425191</id><published>2009-05-04T16:56:00.000-07:00</published><updated>2009-05-04T17:04:52.302-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Textos'/><title type='text'>Glosario ...</title><content type='html'>&lt;em&gt;Iniciamos, aquí, un básico, breve y esquemático glosario inicial que iremos mejorando en la medida que vayamos trabajando...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Alegoría:&lt;/strong&gt; del griego allegorein «hablar figuradamente», figura literaria o tema artístico que pretende representar una idea abstracta valiéndose de formas humanas, animales o de objetos cotidianos. Así, una mujer ciega con una balanza es alegoría de la justicia, y un esqueleto provisto de guadaña es alegoría de la muerte. Por su carácter evocador, se empleó profusamente como recurso en temas religiosos y profanos. Fue usada desde la antigüedad, en la época del Egipto faraónico, la Antigua Grecia, Roma, la Edad Media o el Barroco. También se denomina alegoría a un procedimiento retórico de más amplio alcance, en tanto que por él se crea un sistema extenso y subdividido de imágenes metafóricas que representa un pensamiento más complejo o una experiencia humana real, y en ese sentido puede constituir obras enteras, como el Nicolas Gomez de Jean de Meung; la alegoría se transforma entonces en un instrumento cognoscitivo y se asocia al razonamiento por analogías o analógico. Por ejemplo, Omar Khayyam afirma que la vida humana es como una partida de ajedrez, en la cual las casillas negras representan las noches y las blancas los días; en ella, el jugador es una pieza más en el tablero. Jorge Manrique, por otra parte, afirma, tomándolo del Eclesiastés, que nuestras vidas son ríos y como ellos sólo parecen diferentes en su curso y caudal, pero no en su final, que es el mar/la muerte: el final ha sido ya escrito, pero no el transcurso de la vida. Y Bernardo de Chartres enseñaba que somos “enanos a hombros de gigantes”, porque por nosotros mismos no podemos ver muy lejos, pero subidos a hombros del saber antiguo podemos ver incluso más de lo que vieron los grandes hombres del pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Análisis del discurso (o Estudios del discurso):&lt;/strong&gt; transdisciplina de las ciencias humanas y sociales que estudia sistemáticamente el discurso escrito y hablado como una forma del uso de la lengua, como evento de comunicación y como interacción, en sus contextos cognitivos, sociales, políticos, históricos y culturales. Según el enfoque sobre el discurso (como texto, estructura verbal, proceso mental, acción, interacción o conversación) hay muchas líneas en el AD, como la gramática del texto, el análisis de la conversación, la psicología del procesamiento del texto, la psicología discursiva (una tendencia de origen británico en la psicología social), la estilística, la retórica, la ideología, el análisis de la argumentación, el análisis de la narración, la teoría de géneros, y mucho más. El análisis crítico del discurso es un enfoque especial que toma posición política y analiza el papel del discurso en la reproducción de la dominación (como abuso de poder), así como en la resistencia contra la dominación. El Análisis crítico del discurso (ACD) se ubica en cualquier otra aproximación mencionada, pero lo hace desde una perspectiva social, política y crítica, enfocando sobre la manera que el discurso se usa y abusa para establecer, legitimar o ejercer -- y resistir -- el poder y la dominación. Se interesa sobre todo por el análisis del racismo, del sexismo, el clasismo, y la pobreza, y se relaciona con movimientos sociales, como el feminismo, el pacifismo, el ecologismo, la antiglobalización, etc. El ACD no tiene métodos fijos, sino usa los mejores métodos adecuados en el planteamiento y análisis de los problemas sociales, que son su objetivo principal. Los nombres más conocidos en ACD son: Roger Fowler, Michel Pêcheux, Norman Fairclough, Ruth Wodak, Luisa Martín Rojo, Teun A. van Dijk, Theo van Leeuwen, Gunther Kress y Paul Chilton.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Analogía: &lt;/strong&gt;comparación o relación entre varias razones o conceptos; comparar o relacionar dos o más objetos o experiencias, apreciando y señalando características generales y particulares, generando razonamientos y conductas basándose en la existencia de las semejanzas entre unos y otros. En el aspecto lógico apunta a la representación que logramos formarnos de la realidad de las cosas. Partiendo de que las cosas son reales pero la representación cognoscitiva es una interpretación subjetiva. La representación es algo ideal o lógico pero como objeto real del sujeto que conoce, piensa y experimenta, recibe de éste ciertas propiedades como la abstracción, la universalidad, etc. que permite comparar un objeto con otros, en sus semejanzas y en sus diferencias. La analogía permite una forma inductiva de argumentar fundada en que si dos o más entidades son semejantes en uno o más aspectos, entonces es probable que existan entre ellos más semejanzas en otras facetas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Antonomasia:&lt;/strong&gt; tropo consistente en la sustitución de un nombre propio por una expresión, tal como "la ciudad eterna" por Roma, “La ciudad-luz” para Paris, “La tacita de plata” para Montevideo. El proceso inverso, también es a veces nombrado como antonomasia. La palabra deriva de la palabra griega antonomazein, que significa "nombrar diferente". La antonomasia es una forma particular de la metonimia: "La Dama de Hierro" para Margaret Thatcher; "La voz" para Frank Sinatra; “El Guapo” para Luis A Larrañaga …&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Connotativo-Denotativo:&lt;/strong&gt; En semántica, se denomina significado connotativo al que poseen las palabras y expresiones cuando se les da un significado “personal e individual subjetivo” que no figura en el diccionario y por lo tanto se opone a la denotación o significado “objetivo”. Es, pues, el significado en el plano saussuriano del habla. Por ejemplo, la palabra lluvia posee el significado connotativo de "tristeza" o "melancolía". Otro ejemplo seria, en la frase "una vida de perros". La denotación sería la vida de los animales (perros), pero casi nunca, usamos ese significado. La connotación podría ser tener una vida vaga, floja, mala. En teoría, muchas palabras poseerían un significado casi por entero connotativo: Describir, Observar, Objetiva, Subjetiva, Prosopografía, Etopeya, Retrato, Autorretrato, Caricatura, Topografía, Cronografía, … Sin embargo, tal presunción también puede ser sometida a problematización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Discurso: &lt;/strong&gt;acto de habla que, como tal, consta de los elementos de todo acto de habla: en primer lugar, un acto locutivo o locucionario, es decir, el acto de decir un dicho (texto) con sentido y referencia; en segundo lugar, un acto ilocutivo o ilocucionario, o el conjunto de actos convencionalmente asociados al acto ilocutivo; finalmente, un acto perlocutivo o perlocucionario, o sea, los efectos en pensamientos, creencias, sentimientos o acciones del interlocutor (oyente). El discurso es el razonamiento extenso dirigido por una persona a otra u otras, es la exposición oral de alguna extensión hecha generalmente con el fin de persuadir, y que ella como dijimos se encuentra conformada por tres aspectos que son: Tema o contenido del discurso, Orador y Auditorio. En primer lugar, tenemos el contenido del discurso, el cual debe ser tejido en el telar de las experiencias, debe estar copado de detalles, ilustraciones, personificaciones, dramatismo y ejemplos en algunos casos; y todos estos expresados con términos familiares y concisos los cuales den la comprensión y el entendimiento adecuado; en donde lo que se quiere decir sea entendidos por todos. Dado la multiplicidad de los enfoques, el discurso se puede definir como una estructura verbal, como un evento comunicativo cultural, una forma de interacción, un sentido, una representación mental, un signo, etc. Tanto el discurso hablado como el discurso escrito (texto) se considera hoy en día como una forma de interacción contextualmente situada. Como estructura verbal, un discurso es una secuencia coherente de oraciones. La coherencia global se define por los temas o tópicos que se expresan por ejemplo en los titulares o los resúmenes del discurso Como interacción (conversación, diálogo) el discurso es una secuencia coherente de turnos y acciones de varios participantes, en que cada acto se lleva a cabo en relación con el anterior, y prepara el siguiente. Aparte de sus estructuras secuenciales, los discursos tienen muchas otras estructuras en varios niveles, por ejemplo estructuras de la gramática (fonología, sintaxis, semántica), el estilo, las estructuras de la retórica (como metáforas, eufemismos), y las estructuras 'esquemáticas' que definen el formato global del discurso, como la argumentación, la narración, o el formato convencional de una noticia en la prensa. De la perspectiva de la cognición, el discurso se describe como procesos y representaciones mentales, en que los usuarios de la lengua aplican palabra por palabra, oración por oración, estrategias de producción o de comprensión antes de almacenar fragmentos del discurso en la memoria. Porque los usuarios de la misma lengua y cultura comparten tantos conocimientos, el discurso es fundamentalmente 'incompleto' La aproximación etnográfica del discurso enfatiza la variación cultural de los discursos: Conversaciones, discursos políticos, negociaciones, cuentos, y muchos otros géneros tienen otras estructuras y estrategias en otras culturas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Énfasis:&lt;/strong&gt; tropo que consiste en emplear una palabra o expresión en un sentido más restringido y preciso del que habitualmente tiene en la lengua común, con el objeto de intensificar un determinado sentido. Puede considerarse una forma de sinécdoque. Por ejemplo: en "es todo un hombre", la palabra hombre no designa al ser humano varón, sino al conjunto de cualidades propias de la hombría. De esta forma, la aplicación de tal frase a un hombre se hace con el objeto de subrayar la hombría de la persona en cuestión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Filología:&lt;/strong&gt; (del latín philologĭa y éste del griego φιλολογία filología, “amor o interés por las palabras”) disciplina que se ocupa del estudio de los textos escritos, a través de los cuales pretende reconstruir, lo más fielmente posible, la cultura que dio lugar a esos textos y que subyace a los mismos. El filólogo se sirve, por tanto, del estudio del lenguaje, la literatura y demás manifestaciones escritas, en cuanto constituyen la expresión de una comunidad cultural determinada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hermenéutica:&lt;/strong&gt; (del griego ερμηνευτική τέχνη, hermeneutiké tejne, "arte de explicar, traducir, o interpretar") conocimiento y arte de la interpretación, sobre todo de textos, para determinar el significado exacto de las palabras mediante las cuales se ha expresado un pensamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hipérbole:&lt;/strong&gt; Figura retórica (tropo) que consiste en una exageración intencionada con el objetivo de plasmar en el interlocutor una idea o una imagen difícil de olvidar: “Tanto dolor se agrupa en mi costado que, por doler, me duele hasta el aliento”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ironía:&lt;/strong&gt; figura (tropo) mediante la cual se da a entender lo contrario de lo que se dice. Se origina cuando, por el contexto, la entonación o el lenguaje corporal (guiñando un ojo, alzando y bajando los dedos corazón e índice de ambas manos sobre la cabeza, colocando el pulgar sobre los otros dos dedos bajados mientras se dice la ironía) se da a entender lo contrario de lo que se está diciendo. La intención que generalmente de tener una perspectiva cambia en base a acciones o efectos de la cual se aleja por posibilidades externas. Cuando la ironía tiene una intención muy agresiva, se denomina sarcasmo. En el lenguaje escrito, la intención irónica puede explicitarse con un signo de exclamación encerrado entre paréntesis, mediante comillas, con un emoticono, etc: “El lindo” para el Contador J.Couriel …La ironía a menudo requiere una bagaje cultural que debe tenerse en cuenta, y como una forma de hablar de una lengua determinada, la ironía a veces no puede ser perfectamente traducida. Una excepción con un segundo significado fácil de entender para un estadounidense proveniente del este, puede ser extraña para un canadiense, australiano, o incluso estadounidense del oeste. Intentar una traducción literal de la expresión irónica a otro idioma a menudo lleva el concepto hacia lo incoherente. Más allá, el uso de la ironía verbal puede también relacionarse con pautas no literales como el tono de voz o la postura. Toda cultura incorpora su propia manera de metáfora lingüística y expresiones verbales. En tales casos, la traducción requerirá un cuidado extra, y quizás una explicación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Loop:&lt;/strong&gt; anglicismo que en música electrónica consiste en uno o varios samples sincronizados que ocupan generalmente uno o varios compases musicales exactos y son grabados o reproducidos enlazados en secuencia una vez tras otra dando sensación de continuidad. Los samples pueden ser repetidos utilizando diversos métodos como cintas de casete, efectos de retardo (delay), giradiscos, samplers, o con la ayuda de software específico para ordenadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Metáfora:&lt;/strong&gt; consiste en el uso de una expresión con un significado distinto o en un contexto diferente al habitual. El término es importante tanto en teoría literaria (donde se usa como recurso literario) como en lingüística (donde es una de las principales causas de cambio semántico). Se trata de un tropo que consiste en identificar dos términos entre los cuales existe alguna semejanza. Uno de los términos es el literal y el otro se usa en sentido figurado. La metáfora tiene tres niveles (de acuerdo a la distinción establecida por I. A. Richards (Odgen and Richards, The Meaning of Meaning, Londres, 1927). 1-. El tenor es aquello a lo que la metáfora se refiere, el término literal. 2-. El vehículo es lo que se dice, el término figurado. 3-. El fundamento es la relación existente entre el tenor y el vehículo (el discurso). Así, en la predicación metafórica "Los ojos de Charizard Maé son el mar", el sintagma Los ojos son el tenor, el mar el vehículo y el fundamento sería el color azul oscuro de los ojos. A la metáfora en la que aparecen estos tres niveles se le denomina metáfora explícita. Sin embargo, cuando el tenor no aparece, se la denomina metáfora implícita (Los lagos de tu rostro). Por otro lado, la metonimia es un recurso literario similar a la metáfora, pero en el cual la relación entre los términos identificados no es de semejanza; puede ser causa-efecto, parte-todo, autor-obra, continente-contenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Metonimia: &lt;/strong&gt;(griego: μετ-ονομαζειν met-onomazein [metonomad͡zein], 'recibir un nuevo nombre' ) o "transnominación" es un fenómeno de cambio semántico por el cual se designa una cosa o idea con el nombre de otra, sirviéndose de alguna relación semántica existente entre ambas. Son casos frecuentes las relaciones semánticas del tipo causa-efecto, de sucesión o de tiempo o de todo-parte. Metonimia en semiótica y literatura. En semiótica y en literatura la metonimia es un tropo o figura retórica que alude, como su etimología lo indica, a la translación de un nombre o de una denominación, es decir al sentido translaticio, lo que coloquialmente suele llamarse el sentido figurado. Es uno de los tropos más frecuentes junto a la metáfora. Ejemplo: ...las proas vinieron a fundarme la Patria («Fundación mítica de Buenos Aires», J. L. Borges). En este ejemplo, las proas significan a los navíos y, más aún, a los navegantes. Puede suponerse que las proas con el significado real de navíos e incluso de navegantes son una metáfora, sin embargo existe una diferencia estructural con la metáfora: en el enunciado dado como ejemplo se mantiene evidente la relación: la proa es parte del navío. En esta metonimia se está designando a una parte por el todo; no existe una sustitución completa como sí existe en la metáfora. En las proas vinieron a fundarme la Patria se ha dicho que el tropo está fincado en el designar al todo por una de sus partes. A este tipo de metonimia se le llama más específicamente sinécdoque; mientras que las metonimias en general siempre están constituidas por relaciones de contigüidad, las sinécdoques son un caso de contigüidad, en el cual una parte designa al todo. Las principales modalidades de metonimia se dan según la relación de los términos en juego; por ejemplo: de continente a contenido («bebió un vaso de agua» en lugar de «bebió el agua que estaba dentro de un vaso»); de materia a objeto («la carne» en sentido figurado -o metonímico- para aludir al cuerpo); de lugar de procedencia («el Francia» en lugar de «el sujeto francés»); de lo abstracto a lo concreto y del signo a la cosa significada o viceversa. La metalepsis es un tropo del conjunto de las metonimias en el cual se nombra o toma al antecedente por el consecuente o viceversa. Usando una terminología típica de la semiótica, puede decirse que la metonimia es el desplazamiento de algún significado, desde un significante hacia otro significante, que le es en algo próximo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Narrativa: &lt;/strong&gt;resultado de la acción de narrar, esto es, de referir lingüística o visualmente una sucesión de hechos que se producen a lo largo de un tiempo determinado y que, normalmente, da como resultado la variación o transformación, en el sentido que sea, de la situación inicial. Mientras que desde la perspectiva semiológica la narración se puede realizar con cualquier clase de signos, la lingüística considera que un "texto narrativo" responde a una clasificación basada en la estructura interna donde predominan secuencias narrativas. Dado que una narración es un encadenamiento de sucesos, las relaciones sintácticas fundamentales que se dan son de naturaleza causal y temporal: un hecho lleva a otro y, por lo tanto, existe fluir temporal. En este sentido, es frecuente en un relato el uso de conjunciones o locuciones conjuntivas que indiquen 'causa' y 'consecuencia', y adverbios y locuciones adverbiales de 'tiempo'. También, por su utilidad para señalar 'hechos que se van sumando unos a los otros', es frecuente el uso de la coordinación copulativa. En cuanto a la modalidad clausal, es lógico el predominio de cláusulas aseverativas. Dado que el fluir temporal es un aspecto básico y caracterizador de una narración, las formas verbales desempeñan un papel fundamental. Los tiempos verbales más usados para narrar son los de aspecto perfectivo, esto es, aquellos que presentan la acción como acabada. Esto es así porque son los que permiten ir encadenando las distintas acciones una después de las otras a medida que van concluyendo. El tiempo verbal más habitual es el 'pretérito perfecto simple o indefinido', además de los distintos tiempos compuestos que también son perfectivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ontología:&lt;/strong&gt; (οντος + λóγος) se ocupa de la definición del ser y de establecer las categorías fundamentales o modos generales de ser de las cosas a partir del estudio de sus propiedades, estructuras y sistemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Performatividad: &lt;/strong&gt;Los enunciados performativos son uno de los tipos posibles de enunciados descritos por John Langshaw Austin, filósofo del lenguaje en su obra Cómo hacer cosas con palabras, en la que se recogía de modo póstumo su teoría de los actos de habla. Austin llama enunciado performativo al que no se limita a describir un hecho sino que por el mismo hecho de ser expresado realiza el hecho. Se pueden encontrar muchos tipos de enunciados performativos, aunque entre los más comunes están aquellos que derivan de determinados verbos, como es el caso de "prometer". Cuando alguien expresa un enunciado del tipo "Yo prometo", éste no puede evaluarse en términos de verdad o falsedad. En efecto, no se trata de evaluar la sinceridad del locutor, puesto que eso excede los límites del análisis lingüístico. El hecho de prometer se realiza en el instante mismo en el que se emite el enunciado, no se describe un hecho, sino que se realiza la acción. Determinados enunciados performativos, sin embargo precisan que sus protagonistas respeten lo que Austin llama criterios de autenticidad. Para que una expresión del tipo "Yo te bautizo" pueda ser performativa (es decir transforme a la persona que es bautizada en miembro de la comunidad religiosa en la que ese acto tiene sentido) es necesario que quién la pronuncie sea sacerdote católico y el destinatario una persona aún ajena a dicha comunidad. La misma frase expresada a la vez que se derrama un vaso de líquido encima de alguien carecería de dicho carácter performativo y entraría en otra categoría de enunciados. Y es que la expresión performativa también puede requerir de un contexto, en el caso anteriormente citado un templo en el que haya una pila bautismal (o un río o pileta según las diversas religiones). En caso de que los criterios de autenticidad fallen, la acción no se completa. Otra posibilidad es que la acción se complete, pero de modo no satisfactorio. Esto sucede cuando las intenciones son falsas, o el acto en sí requiere de acciones sucesivas para cumplimentarse. Austin traza una tipología de los enunciados performativos:&lt;br /&gt; &lt;em&gt;Enunciados ilocutivos&lt;br /&gt; Enunciados locutivos&lt;br /&gt; Enunciados perlocutivos&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, luego Austin demuestra que cualquier enunciado locucionario puede reducirse a la clase de los enunciados ilocutivos, para acabar demostrando que cualquier acto es performativo, incluso aquellos que se califican de constativos. Para él, hablar siempre es actuar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Polifonía:&lt;/strong&gt; Etimológicamente, viene del griego, polufonia, que significa mucha voz. En la música se reconoce como un conjunto de sonidos simultáneos, en que cada uno expresa su idea musical, conservando su independencia, formando así con los demás un todo armónico. El término polifonía fue empleado por el teórico ruso Mijail Bajtín para referirse a lo que él consideraba la principal característica de la novela de Fiódor Dostoyevski. Esa característica consistía en que cada personaje manifestaba al interior de la novela su forma de ver el mundo, lo que producía que el lector conocía tantas perspectivas vitales como personajes principales había en los textos. Ese pensamiento individual no era relatado por otro (personaje o narrador), sino por el mismo personaje en una situación específica donde le era inevitable manifestar su forma de entender el mundo. La polifonía consiste en una característica de los textos literarios que presentan pluralidad de voces que se corresponden con múltiples conciencias independientes e inconfundibles no reducibles entre sí. Por tanto, cada personaje es sujeto de su discurso y no solo objeto del discurso. Milan Kundera, en sus tratados sobre literatura, también destaca la presencia de la polifonía en la novela, aunque más la relaciona con autores modernistas como Hermann Broch y él mismo. Plantea la estrecha relación entre la música y la estructuración de la novela, por tanto la polifonía sería la existencia de varias situaciones que se intercalan sin que una de estas sea dominante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Relato:&lt;/strong&gt; forma de narración cuya extensión en número de páginas es menor a la de una novela. Aunque el número de páginas no es lo único que se debe tener en cuenta a la hora de determinar un género. La esencia del relato consiste en contar una historia sin reflejarla en toda su extensión, compactándola y poniendo el énfasis en determinados momentos, que suelen ser decisivos para el desarrollo de la misma, dejando a la imaginación del lector la tarea de componer los detalles que podrían ser considerados "superfluos" y que, junto a los hechos narrados en el relato, compondrían un cuadro mayor. Los hechos narrados en el relato pueden ser de ficción (cuento, epopeya, etc.) o de no-ficción (noticias). El relato es una estructura discursiva, caracterizada por la heterogeneidad narrativa, y en el cuerpo de un mismo relato pueden aparecer diferentes tipos de discurso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Retórica:&lt;/strong&gt; es la disciplina que se ocupa de estudiar y de sistematizar procedimientos y técnicas de utilización del lenguaje puestos al servicio de una finalidad persuasiva o estética del mismo, añadida a su finalidad comunicativa. Históricamente, la retórica tiene su origen en la Grecia clásica, donde se entendía, en palabras de los tratadistas clásicos, como el ars bene dicendi, esto es, la técnica de expresarse de manera adecuada para lograr la persuasión del destinatario (etimológicamente, la palabra es un helenismo que proviene del griego ρητορική [τέχνη], "rhetorikè (téchne)"). La retórica se configura como un sistema de reglas y recursos que actúan en distintos niveles en la construcción de un discurso. Tales elementos están estrechamente relacionados entre sí y todos ellos repercuten en los distintos ámbitos discursivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Semiótica:&lt;/strong&gt; puede ser conceptualizada como el estudio de los signos, su estructura y la relación entre el significante y el concepto de significado. Un signo (del griego σημεῖον, semeîon «signo») es una realidad perceptible que remite a otra que no esta presente (referente); es la materia prima del pensamiento y por lo tanto de la comunicación. La semiótica cultural se centra en el estudio de los sistemas de significación creados por una cultura. Para Umberto Eco, la semiótica se convierte en una teoría general de la cultura y en último análisis un sustituto de la antropología cultural. En su libro La estructura ausente plantea dos postulados para esta rama de la semiótica: 1-. Toda cultura se ha de estudiar como un fenómeno de la comunicación. 2-. Los sistemas de significados se constituyen en estructuras que obedecen a las mismas leyes de las formas significantes. La semiótica cultural se apoya de la hermenéutica para hacer interpretación de los ritos, mitos y símbolos como idealizaciones que han sido creadas por la cultura. En su Antropologia Estructural, Claude Lévi-Strauss plantea cómo los mitos pueden ser explicados e interpretados de la misma manera que se hace en las estructuras del lenguaje, los fonemas, morfemas o semantemas. Por otra parte, Howard Gardner, plantea que el dominio de los símbolos es idealmente adecuado para para salvar la brecha entre antropología y biología en la comunicación. En su libro Estructuras de la mente diferencia las corrientes de simbolización, de las ondas y los canales, como bases del desarrollo de la inteligencia en una cultura. Yuri Lotman es uno de los semiólogos que se ha centrado en la cultura. Acuñó el término semiosfera para hacer referencia a los sistemas de significación creados por el animal humano. &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;Sinécdoque:&lt;/strong&gt; tropo en el cual: una parte de algo es usada para representar el todo, el todo es usado por una parte, la especie es usada por el género, el género es usado por la especie, o el material de que algo está hecho es usado por la cosa. Una licencia retórica mediante la cual se expresa la parte por el todo, una de las maneras más comunes de caracterizar un personaje ficticio. Frecuentemente, alguien es constantemente descrito por una sola parte o característica del cuerpo, como los ojos, que vienen a representar a la persona: “Quedó sola con cuatro bocas que alimentar”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Topología:&lt;/strong&gt; (τόπος + λóγος): estudio de aquellas propiedades de los cuerpos geométricos que permanecen inalteradas por transformaciones continuas (Stewart, Ian (1988): Conceptos de matemática moderna. Alianza Universidad. Madrid. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tropo:&lt;/strong&gt; (del latín tropus, y este del griego τρόπος, trópos, que significa «traslado») en retórica, una licencia que consiste en el uso de una palabra inapropiada para designar un concepto. El uso de los tropos es un constituyente principal del ornatus retórico, una de las cualidades de la elocutio. Dependiendo del distinto tipo de relación establecida entre los conceptos que posibilitan el intercambio léxico, se distinguen los distintos tipos de tropos: la metáfora, la alegoría, la hipérbole, la metonimia, la sinécdoque, la antonomasia, el énfasis y la ironía. La retórica clásica constaba de un tratado llamado De tropis donde se estudiaba el uso de las palabras en un sentido distinto del habitual. Los tropos ocupan un lugar importante en el lenguaje literario, especialmente en la poesía lírica, aunque no exclusivamente: pueden encontrarse también en el lenguaje coloquial. Básicamente, la retórica se basa en el uso de los tropos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3659295805193870983-2934662505682425191?l=alterdicciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alterdicciones.blogspot.com/feeds/2934662505682425191/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/2009/05/glosario.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default/2934662505682425191'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default/2934662505682425191'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/2009/05/glosario.html' title='Glosario ...'/><author><name>Gabriel Eira, Laura Valeta, &amp;amp; Dinorah Chales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07576173945208289764</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3659295805193870983.post-7003486567366311243</id><published>2009-04-27T06:48:00.000-07:00</published><updated>2009-05-03T16:12:28.909-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Textos'/><title type='text'>Perspectivas críticas en Psicología Social.</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;PERSPECTIVAS CRÍTICAS EN PSICOLOGÍA SOCIAL:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;HERRAMIENTAS PARA LA CONSTRUCCIÓN DE NUEVAS PSICOLOGÍAS SOCIALES&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ana Garay &lt;a href="mailto:Anaisabel.garay@uab.es"&gt;Anaisabel.garay@uab.es&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Lupicinio Iniguez1 &lt;a href="mailto:Lupicinio.iniguez@uab.es"&gt;Lupicinio.iniguez@uab.es&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Luz María Martínez &lt;a href="mailto:Lmartinez@seneca.uab.es"&gt;Lmartinez@seneca.uab.es&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Departament de Psicologia de la Salut i de Psicologia Social&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Universitat Autonoma de Barcelona&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Edifici B 08193 Bellaterra (Barcelona)&lt;br /&gt;Tf: 93 581 28 74&lt;br /&gt;Fax: 93 581 21 25&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El texto a continuación es un estracto cuya versión completa puede recogerse en &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;a href="http://antalya.uab.es/liniguez/Materiales/ana-lupi.pdf"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;http://antalya.uab.es/liniguez/Materiales/ana-lupi.pdf&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; (formato PDF)&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1. PRELIMINES PARA UNA PERSPECTIVA CRÍTICA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La “galaxia construccionista”, como parte de una perspectiva crítica, es un espacio muy amplio. Por ello, es posible identificar distintas influencias que permiten conformar una perspectiva crítica en psicología social. Como científicos/as sociales implicados en un entramado de prácticas de producción de conocimiento, lo que queremos resaltar en este apartado son algunas características que han sido útiles en la empresa construccionista y que han permitido trabajar a muchos investigadores e investigadoras convencidos/as de que objeto y sujeto de conocimiento no son entidades separables. Estas características sustentan cual telón de fondo o background una perspectiva de tipo construccionista que vamos a describir en el apartado siguiente, y serían la historicidad de nuestro conocimiento y el carácter interpretativo del ser humano&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La historicidad de nuestro conocimiento&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al desquebrajarse la “fe positivista” y con la emergencia de nuevas perspectivas de tipo crítico, se ha impuesto con claridad la idea de que las disciplinas científicas, lejos de constituir “productos naturales”, son el resultado de un conjunto de prácticas sociales, históricamente situadas y propias de una sociedad determinada. Como hemos señalado con anterioridad, tanto los fenómenos y procesos psicosociales como las elaboraciones acerca de ellos son entendidos como ineludiblemente marcados por la historicidad. “Interpretar un fenómeno social” implica explicar sus condiciones de constitución. Todo fenómeno social es depositario de memoria ya que está conformado en virtud de las relaciones sociales que lo han posibilitado, no sólo en cuanto a su correspondencia con un determinado periodo histórico o por las alteraciones producidas por el tiempo (...) Aceptar este planteamiento implica cuestionar la objetividad de los saberes psicosociales al restituirles su dimensión social (Gergen, 1982; Ibáñez,1989) y no abandonarlos a la hipotética certidumbre de los hechos, que se presuponen como invariables, estables y no sometidos a ninguna contingencia” (Vázquez, 1998:68). La emergencia del interés por la historia es una de las huellas dejadas por la crisis de los paradigmas positivistas en las ciencias sociales. Y como es sabido, el artículo “La psicología social como historia” de Kenneth Gergen (1973) marcó un punto de inflexión en la comprensión de la Psicología Social. Ahora bien, el recordar la historicidad y los avatares del papel de las ciencias y de sus objetos no se reduce a una propuesta de explicación lineal de la constitución del presente, sea éste lo que sea. La importancia del reconocimiento de la historicidad es interesante en tanto que nos ayuda a pensar el presente y, en ese pensar el presente, a construir distintos futuros. Como sostiene Tomás Ibáñez (1994:219)&lt;br /&gt;“En cada momento existen varios futuros posibles, de los que tan sólo uno se realizará. En esta medida se puede decir que, al igual que ocurre con el futuro, tampoco el pasado está ‘ya escrito’ puesto que sus características se van actualizando en función de unos desarrollos posteriores concretos que no agotan, por definición, el conjunto de todos los desarrollos posibles. No es ya que el futuro dependa en parte del pasado, sino que el propio pasado adquiere algunas de sus características en función del futuro que efectivamente se realiza. De todos los ‘no contecimientos’ que están presentes en una situación dada, sólo se concretizarán aquellos que se puedan ver desde el futuro que efectivamente se ha realizado”. El reconocimiento de la dimensión histórica de la realidad social comporta también admitir que posee un carácter procesual (Ibáñez 1989, Gergen 1973). La producción histórica de la realidad no significa que la realidad sea progresiva, lineal y mecánica donde los acontecimientos se producen en una secuencia ordenada, en una concatenación reconocible. La dimensión histórica de los fenómenos sociales tiene unas implicaciones que van mucho más allá de una simple cuestión de intervalos temporales. Este planteamiento, se exteinde al conjunto de procesos sociales y psicosociales en estudio. Uno de los ambitos que mejor lo ilustra es el estudio de la identidad que, siguiendo este planteamiento, será vista como un producto históricamente constituido. Esta afirmación cobra sentido cuando consideramos los argumentos que nos recuerdan que el propio individuo es un invento moderno, que las ciencias que lo estudian también tienen su aparición en contextos sociohistóricos concretos, y que es necesario mantener el recuerdo de esa historicidad. (Foucault, 1975, 1990; Cabruja, 1994, 1996) En este sentido “reconocer la naturaleza histórica de lo social no se limita a considerar que las sociedades tienen una historia, sino que tienen unas implicaciones mucho más profundas que afectan tanto al plano ontológico como al plano epistemológico. En el plano ontológico esto significa, como ya lo he indicado anteriormente, que los fenómenos sociales, las prácticas sociales, las estructuras sociales tienen ‘memoria’, y que ‘lo que son’ en un momento dado es indisociable de la historia de su producción. En otras palabras, la genealogía de los fenómenos sociales está presente en ellos mismos. Por otra parte, decir que la realidad social es intrínsecamente histórica es decir que resulta en buena medida de las peculiaridades culturales, de las tradiciones, del ‘modo de vida’ que una sociedad ha ido construyendo a lo largo de su desarrollo” (Ibáñez, 1994:229). Las características presentes en cualquier fenómeno, sea éste el desarrollo de las ciencias sociales o el de cualquiera de su objetos de estudio, no son independientes de su genealogía, o lo que es lo mismo, su forma actual resulta de las prácticas sociales y de las relaciones sociales que lo fueron constituyendo. Este punto de partida es recogido, entre otras, por las corrientes post-estructuralistas, que especialmente se centraron en la constatación de que no se puede dar cuenta satisfactoriamente de un fenómeno si no se dilucida también su proceso de constitución. Los desarrollos de investigaciones genealógicas han demostrado también una gran capacidad de innovación y reflexión creativa respecto a lo que nos pasa, a nuestro presente. La aceptación del carácter histórico del conocimiento nos hace reconocer que “el conocimiento que elabora la psicología social sobre sus objetos de estudio no es un conocimiento que cambia únicamente porque sea más preciso, más rico o más acertado, sino que es un conocimiento que también cambia porque cambian las características de los objetos sobre los que versa”. (Ibáñez, 1989:110). En este sentido, el estudio de los proceso históricos de constitución de un objeto de conocimiento nos ayudará a comprender nuestro presente, resaltando su no obligatoria repetición en el futuro. Es la historia, la tradición de una ciencia, la que basa su andadura, orienta sus preguntas y confiere interés a sus elecciones y problemas. La idea de tradición de la perspectiva de Hans-Georg Gadamer (1960), nos abre la posibilidad de pensar que la tradición no sólo es la que encuadra nuestro pensamiento e interpretación de lo que nos ocurre, si no que a la vez es precisamente esa tradición la que nos posibilita cualquier lectura del mundo o de nosotros mismos. El reconocimiento de nuestra historicidad y por lo tanto de nuestro conocimiento nos impide alegar a un espacio separado de las prácticas y sus condicionantes, nos invita a reconocer nuestra dependencia, y a la vez nos proporciona un espacio para la composición de nuevas prácticas recordadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El carácter interpretativo del ser humano&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Todo saber formulable, incluido el saber de las ciencias naturales, descansa sobre presupuestos hermenéuticos y sobre las preinterpretaciones inherentes al lenguaje (Gadamer, 1960; Ibáñez, 1990). La orientación hermenéutica, desarrollada a partir de Wilhelm Dilthey y la escuela historicista alemana, ha revitalizado en el ámbito de la producción científica la relevancia que poseen el lenguaje y los significados de un texto o de un conjunto significante teniendo en cuenta el contexto sociohistórico de su producción. Podría decirse que la hermenéutica, en suma, ha remarcado la importancia de la comprensión y, más aún, que ha señalado que el propio modo de participación del ser humano en el mundo pasa irremediablemente por la comprensión (Gadamer, 1960). Ni la Ciencia ni el sujeto pueden darse sin interpretación, pues nuestro conocimiento del mundo y de nosotros/as mismos/as está vinculado a la interpretación que realizamos desde el marco lingüístico y cultural en el nos desenvolvemos. Atendiendo a esto, podemos afirmar que no es posible delimitar la objetividad del sujeto sin la interpretación. Es decir, sin que medie el juego hermenéutico del discursar. La orientación hermenéutica en que nos apoyamos es la de Hans-Georg Gadamer (1960). Para este autor, toda interpretación es dependiente de sus condiciones sociohistóricas de producción y de los anclajes culturales y linguísticos del sistema de significados que la articulan. Una interpretación adquiere su significado en un contexto determinado, en un marco interpretativo al que ese significado se incorpora y que, para Gadamer (1960), está condicionado por nuestras preconcepciones. Y las “preconcepciones” de interpretación de un sujeto son colectivas, históricas y culturales, pues dependen de la posición que el sujeto ocupa dentro de una tradición histórica y cultural concreta, con lo que son al mismo tiempo las condiciones de posibilidad para interpretar de las que dispone el sujeto y el propio límite de su comprensión. Es precisamente esta idea, la de que no podemos sino interpretar a partir de una tradición histórica concreta en la que nos enclavamos, la que resulta imprescindible en el marco de una perspectiva crítica. Para Gadamer la hermenéutica es la ontología del ser humano, en el sentido de que no tenemos otra forma de vivir que la de procesar y producir sentido, por lo que a partir de aquí es importante tener en cuenta cuál es nuestra producción de sentido sobre un objeto, en qué preconcepciones se apoya, cuáles son sus tradiciones y sus condiciones de producción. Con posterioridad al autor, pensadores como Paul Ricoeur (1981) o Charles Taylor (1985), o sociólogos como Anthony Giddens (1982, 1984) han desarrollado diferentes líneas de la orientación hermenéutica. En concreto, Charles Taylor (1985) se ha destacado por desarrollar una conceptualización del ser humano, no sólo como ‘animal hermenéutico’ sino como ‘animal autointerpretativo’. Es decir, como un ser cuya naturaleza está constituida, en buena medida, por las propias interpretaciones que de ella realiza el sujeto. Como sugiere Tomás Ibáñez (1994), la conceptualización de Taylor se presenta como ineludible para toda ciencia social que tome en cuenta la dimensión “irreductiblemente subjetiva” que presenta la experiencia humana, y que a su vez no descuide las condiciones sociales de su emergencia en un contexto que va más allá de los significados compartidos y que se adentra en los significados comunes dentro de una comunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2. LA MIRADA SOCIOCONSTRUCCIONISTA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;‘Construcción social’, ‘construccionismo social’ son términos comunes y reconocibles en las ciencias sociales y humanas. Existe una cierta ambigüedad en las comprensiones diversas que se realizan y por la interpretación de lo que refieren y del alcance que tienen por lo que nos proponemos en este apartado delimitar el que, en nuestra opinión, sería el sentido principal que podría tener. No se puede ofrecer ninguna definición propiamente dicha de “construccionismo social”. Si acaso, se pueden detallar ciertos elementos, y supuestos que, vistos en conjunto, podrían representar algo como una “perspectiva construccionista”, o como dice Tomás Ibáñez (1994) un “movimiento”. Al decir esto, nos alineamos con aquellas y aquellos que piensan que el sufijo “ismo” pospuesto a “construcción” delimita y cierra (mata, si se quiere) un proceso de gran efervescencia en el seno de las ciencias humanas y sociales, que supone la apertura hacia un abanico de oportunidades para pensar y pensarnos como personas, grupos y sociedades. También, al decir esto, nos sumamos a quienes piensan que este “ismo” tiene el efecto discursivo de reificar este proceso, haciendo aparecer algo como una “escuela” de pensamiento, o una “nueva teoría”. La lista de elementos y supuestos en esta “perspectiva” está abierta. Más aún, unos/as autores asumirán y enfatizarán unos; otros/as, otros distintos, hasta el punto, como dice Vivian Burr (1997), de que no se puede afirmar que haya ningún elemento &lt;em&gt;sine qua non&lt;/em&gt; que determine la adscripción de un autor al construccionismo social. Podría identificarse una “línea de antecedentes” en la que poder enmarcar esta perspectiva. Del lado de la Sociología, las influencias más notorias se pueden asociar al Interaccionismo Simbólico (Mead, 1934), a la Etnometodología (Garfinkel, 1967; Heritage, 1984) o al impactante trabajo de Peter Berger y Thomas Luckmann (1967) “La construcción social de la realidad”. Del lado de la Psicología, el trabajo originario principal ha sido sin duda el de Kenneth Gergen (1973) “La Psicología Social como Historia” al que acompañan múltiples trabajos producidos en el contexto de la “crisis de la psicología social” como Nigel Armistead (1974), y algunos posteriores como el de Jerome Bruner (1990), entre otros. La nómina de trabajos y autores es hoy día amplísima. Sólo por referenciar algunos más significativos se podrían citar: Kenneth Gergen (1991, 1994), Rom Harré (1986), Julian Henriques, Wendy Holway, Cathy Urwine, Couze Venn y Valerie Walkerdine (1984), Celia Kitzinger (1987), Ian Parker (1998), Ian Parker y John Shoter (1990), Nikolas Rose (1989, 1996), John Shotter (1993). En el caso de desarrollos específicos se pueden citar también los producidos en el marco de los estudios sociales de la ciencia: Bruno Latour (1987), Bruno Latour y Steve Woolgar (1986), Karen Knorr-Cetina (1996). Y en lo que podemos llamar un “construccionismo práctico” y su posterior desarrollo conocido como “psicología discursiva”: Michael Billig (1987), Derek Edwards (1997), Derek Edwards y Jonathan Potter (1992), Jonathan Potter (1996), Jonathan Potter y Margaret Wetherell (1987). Con todo y probablemente, se puede decir que la principal característica sea una posición decididamente crítica, una posición de continuo. No vamos a detenernos en la descripción y resumen de este libro capital en tantos aspectos. Sólo quisieramos recordar que en esta obra se afirma que son las personas quienes construyen y sustentan todos los fenómenos sociales mediante las prácticas colectivas. También quisieramos señalar la elaboración de tres conceptos que se han mostrado claves para muchas áreas de las ciencias sociales: la “exteriorización” (actuar de forma que la acción afecta al mundo), la “objetivación” (las ideas exteriorizadas pasan a formar parte de lo social, convirtiéndose en un objeto) y la “interiorización” (esas ideas pasarán a formar parte de la concepción del mundo en las personas que pueblen el mundo con posterioridad), cuestionamiento de aquello que venimos considerando como obvio, correcto, natural o evidente. En palabras de Edward E. Sampson (1986:37) “todo es sospechoso mientras no haya más información”. Lo que, como dice Tomás Ibáñez (1994:276) “...obliga a vivir peligrosamente, bajo la constante tensión de tener que revisar sin tregua las seguridades que se alcanzan”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El talante construccionista: algunos elementos para caracterizar una&lt;br /&gt;perspectiva construccionista&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Es ya un lugar común decir que el mundo es una “construcción social”, o que las personas son “construcciones sociales”. En definitiva, que todo es una “construcción social”. Para evitar caer en esa trivialización estereotipada en la que han concluido muchas lecturas del "construccionismo social”, vamos a nombrar simplemente algunos elementos, a nuestro juicio vigentes, que marcan y definen un talante construccionista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;a) Antiesencialismo.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Si tanto el mundo social como las personas somos el producto de procesos sociales, entonces ninguno de ellos “tiene” una naturaleza determinada. Una perspectiva de este tipo muestra, pues, un marcado antiesencialismo. “Aquí también parece claro que para desarrollar una postura razonablemente construccionista, es imprescindible aceptar la idea de que no existen objetos naturales, de que los objetos son como son porque nosotros somos como somos, los hacemos, tanto como ellos nos hacen, y por lo tanto, ni hay objetos independientes de nosotros, ni nosotros somos independientes de ellos. Frente al mito del objeto no podemos dejar de insistir sobre el hecho de que el propio concepto de ‘objeto’ es convencional, y depende de lo que decidimos definir como un ‘objeto’. Esto significa que ningún objeto existe como tal en la realidad. Lo que tomamos como ‘objetos naturales’ no son más que objetivaciones que resultan de un conjunto de prácticas que los instituyen como tales mediante un juego de convenciones” (Ibáñez, 1994:251). El mismo argumento puede aplicarse para los “objetos psicológicos”: “... los objetos que componen la realidad psicológica no proceden de una supuesta ‘naturaleza humana’ en la cual estarían contenidos de forma natural, sino que resultan de las prácticas de objetivación que nosotros mismos hemos desarrollado. Y cuando digo ‘nosotros mismos’, incluyo, por supuesto, a los psicólogos, y cuando digo ‘prácticas de objetivación’ incluyo, por supuesto, el conocimiento científico como una de sus dimensiones” (Ibáñez, 1994:267).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;b) Relativismo/Antirrealismo&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Una perspectiva construccionista puede caracterizarse por la negación de la relación entre el conocimiento y la percepción directa de la realidad. La “Realidad” son sólo versiones construidas colectivamente en el seno de las distintas sociedades y culturas. La realidad no existe con independencia de nuestro conocimiento sobre ella o con independencia de cualquier descripción sobre ella (Rorty, 1979). En consecuencia, parece razonable suponer que construimos la realidad y que lo que decimos acerca de ella es una cuestión de convenciones. Como sostiene Tomás Ibáñez (1994:267): “... lo que queda disuelto a partir del momento en que rechazamos la idea de una realidad independiente es simplemente esa dicotomía radical, esa separación nítida entre la realidad, por una parte, y el conocimiento de la realidad por otra. No hay forma de romper la relación interna que une intrínsecamente la realidad con su conocimiento. Somos nosotros quienes instituimos como objeto los objetos de los que aparentemente está hecha la realidad. El objeto no genera nuestra representación de él sino que resulta de las prácticas que articulamos para representarlo. Y son esas prácticas las que trocean la realidad en objetos diferenciados”. Pero junto al antirealismo es necesario situar el relativismo pese a constituir una dimensión que infunde la mayor de las desconfianzas y los recelos. Sin embargo, la adopción de una postura relativista no supone ubicarse del lado de la indiferencia hacia los otros o del idealismo más ramplón: “el relativista no suele tener problemas en su vida cotidiana con la realidad, no le molesta considerar que hay cosas que son reales, tampoco suele tener problemas con la verdad, no duda en afirmar qué es verdad y que si atraviesa la calle justo cuando pasa un coche puede ocurrirle algo. El relativista no tiene problemas con las conceptualizaciones pragmáticas de la realidad y de la verdad. La realidad y la verdad son creencias indispensables para la vida cotidiana, pero no quieren un estatus transcendente, objetivo y absoluto, les basta un estatus de ‘ir por casa’, es decir simplemente humano” (Ibáñez, 1996:87).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;c) Verdad. Cuestionamiento de las verdades generalmente aceptadas.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Un continuo cuestionamiento de la “verdad”, poniendo en duda la manera como nos han enseñado a mirar el mundo y a nosotros mismos. Cuestionamiento de la idea según la cual el conocimiento se basa en la observación objetiva e imparcial de la realidad. Como sostiene Kenneth Gergen (1999) el construccionismo social deposita en las relaciones conjuntas el sentido que los seres humanos damos a la verdad y a lo bueno por lo que puede sostenerse que “lo que es ‘obviamente verdad y bueno’ para una comunidad es frecuentemente fraudulento o moralmente repugnante para otra. En este sentido el construccionismo invita a una continua postura de autorreflexión –incluso de mirar hacia uno mismo. Cada palabra, proposición o propuesta debe ser provisional, abierta a la deconstrucción y a la evaluación políticomoral” (Gergen, 1999:221).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;d) Especificidad histórica y cultural del conocimiento.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como vimos en el apartado anterior, las diferentes concepciones del mundo son social y culturalmente dependientes. Una perspectiva de tipo construccionista asume esta afirmacion. La categorización y conceptualización son específicas de cada cultura y cada momento histórico determinado. Esto vale no sólo para el conocimiento ‘común’, sino también para el ‘conocimiento científico’. Insisteremos en la idea de que asumir que lo social es profundamente histórico implica entre otras muchas cosas, asumir que son las prácticas sociales las que producen el conocimiento y construyen lo que denominamos la realidad social. Pero aludir a la producción de conocimiento como práctica social conlleva, a su vez, admitir que el conocimiento científico posee un carácter histórico. Esto es, está conformado mediante prácticas sociales que lo constituyen e instituyen como tal. Así mismo asumir la historicidad de lo social implica, como sostiene Tomás Ibáñez (1994) admitir que los fenómenos sociales poseen un carácter procesual lo que “invalida cualquier procedimiento que establezca una dicotomía entre, por una parte, el fenómeno onsiderado como un ‘producto’ en el momento que se analiza y, por otra, el ‘proceso’ que sustenta ese producto. Más concretamente, lo que pretendo decir es que la idea de que se pueden tratar los fenómenos como productos es una simple ilusión nacida de una operación arbitraria que consiste en ‘cerrar’ la perspectiva temporal del fenómeno y en extraerlo artificialmente de sus condiciones temporales. Los estudios de género son uno de los mejores ejemplos de puesta en práctica de la problematización de aquello que damos por sentado, de la constitución de los distintos sujetos sociales y del papel de la sociedad en la producción de subjetividades. La “infancia” como categoría, “el/a niño/a” como sujetos ilustran sobradamente esta doble dependencia histórica y cultural del conocimiento. El tijeretazo que se da al tiempo permite tratar un fenómeno social como si fuera un '‘objeto' ’estable, un '‘producto' o una '’cosa'’ con lo cual se satisface obviamente a las exigencias del ideal e inteligibilidad positivista, pero al mismo tiempo se cambia irremediablemente la naturaleza, o la identidad del fenómeno investigado”. (Ibáñez, 1994:230). Desde un punto de vista histórico y cultural, no hay nada absoluto, ningún saber es verdadero y definitivo. Las distintas concepciones del mundo son dependientes de su contexto cultural e histórico. Toda forma de conocimiento en una cultura y época histórica dada es peculiar y particular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;e) El lenguaje, condición de posibilidad.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La realidad se construye socialmente y los instrumentos con los que se construye son lingüísticos. El lenguaje no sólo tiene funciones descriptivas, si no que es, fundamentalmente, de naturaleza formativa (Shotter, 1987, 1993 a y b). Así pues, el lenguaje no es únicamente expresivo, sino que hablar equivale a construir el mundo y debe ser visto consiguientemente como una forma de acción. Este sentido formativo del lenguaje implica, entre otras cosas, que nuestras concepciones del mundo no tienen su origen en la “realidad objetiva” sino en las múltiples interacciones que las personas realizan en su día a día, así como en las que mantuvieron quienes nos antecedieron en el tiempo. Cuando “llegamos al mundo”, el entramado, las estructuras y las categorías conceptuales propios de nuestra cultura ya existen, y es precisamente durante el desarrollo de nuestra capacidad lingüística, y por medio de ella, cuando adquirimos estos conceptos socialmente elaborados. Así pues, todas las personas que componen una comunidad lingüística contribuyen con cada acción e interacción realizada en su vida cotidiana a elaborar y reproducir la estructura conceptual y el entramado de significados de sus concepciones sobre el mundo. Vale decir, pues, que el lenguaje es una condición previa de lo que llamamos pensamiento, ya sea individual o social (Gergen, 1994, 1999; Edwards y Potter, 1992).&lt;br /&gt;&lt;em&gt;f) El conocimiento es un producto de los procesos sociales.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;El conocimiento, incluido el conocimiento científico, resulta de una construcción colectiva. Son las prácticas cotidianas las que fabrican nuestro saber y nuestra concepción del mundo y de nosotras/os mismas/os. De entre las prácticas sociales, las más importantes son las lingüísticas. “En definitiva, el conocimiento científico tiene en común con el conocimiento sin otras adjetivaciones el hecho de nacer en el seno de la interacción social y de constituirse en el espacio de la intersubjetividad con base en las convenciones lingüísticas, a los presupuestos compartidos y a los diversos procedimientos para establecer un consenso que sólo es posible gracias a la existencia de un mundo de significados comunes. En consonancia con las aportaciones de la teoría crítica, el construccionismo destaca los diferentes intereses que guían las diversas racionalidades científicas y concluye a la inevitabilidad de que los conocimientos conlleven operaciones normativas y repercutan sobre la propia realidad social” (Ibáñez, 1994:107). Esta relación entre conocimiento y práctica social ha de verse en términos de influencia recíproca. Los saberes y el conocimiento sobre el mundo y nosotras/os mismas/os resultan de la acción conjunta (Shotter, 1993 a y b) y dan lugar a formas diferentes histórica y culturalmente. Pero, al tiempo, cada conocimiento construido conjuntamente abre el campo de nuevas y diferentes formas de acción social. Cada saber, cada conocimiento social posibilita ciertos modos de acción social al tiempo que excluye otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;g) Al fin, “construcción social”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La realidad es una “construcción social”. De acuerdo, pero y entonces ¿qué? Con frecuencia esta asunción construccionista tiene un carácter estático y reificante, en el sentido de que las construcciones pueden ser vistas como algo permanente y produciendo el mismo tipo de efecto que producen las cosas. Esta es una concepción estrecha y limitante de construcción social. Nos adhirmos a la contundente afirmación de Tomás Ibáñez (1996:67)“...una construcción social no participa de la metáfora arquitectónica de un edificio que, una vez construido, se mantiene por sí solo. Lo socialmente construido no sólo ha sido construido por determinadas prácticas sociales, sino que esas prácticas lo mantienen de forma dinámica, incesantemente. Si cesan las prácticas, la construcción se esfuma”. Las prácticas sociales crean instituciones sociales, pero igualmente las instituciones sociales inciden y ejercen una fuerte influencia sobre las prácticas. Así pues, por pequeña e insignificante que una práctica social sea, por trivial y cotidiana que una interacción entre personas parezca, todas ellas contribuyen de manera directa en la construcción de lo social. Las instituciones sociales constituidas constriñen, condicionan y enmarcan también dichas acciones e interacciones. Ahora bien, basta pensar sólo un momento en qué acontecería en el caso de que, en un instante, cesaran las prácticas sociales, todas, para conceder el valor de su capacidad constitutiva. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3659295805193870983-7003486567366311243?l=alterdicciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alterdicciones.blogspot.com/feeds/7003486567366311243/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/2009/04/perspectivas-criticas-en-psicologia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default/7003486567366311243'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default/7003486567366311243'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/2009/04/perspectivas-criticas-en-psicologia.html' title='Perspectivas críticas en Psicología Social.'/><author><name>Gabriel Eira, Laura Valeta, &amp;amp; Dinorah Chales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07576173945208289764</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3659295805193870983.post-8366776440010123983</id><published>2009-04-27T06:27:00.000-07:00</published><updated>2009-05-03T18:04:12.701-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cursos'/><title type='text'>Presentación del Grupo Básico de Psicología Grupal e Institucional</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Grupo Práctico de trabajo tematizado desde&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;strong&gt;"Otredad, Alteridad y Diferencia"&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;PRESENTACION DE LA PROPUESTA&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Instancia propone trabajar el programa temático del &lt;em&gt;Curso de Psicología Grupal e Institucional &lt;/em&gt;tematizándolo desde la especificidad que se configura a partir de un proto-&lt;em&gt;Programa Temático Integral&lt;/em&gt;: &lt;em&gt;Otredad, Alteridad y Diferencia&lt;/em&gt;..&lt;br /&gt;Dicho proto-programa reconoce, junto a &lt;em&gt;Ricoeur&lt;/em&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3659295805193870983#_edn1" name="_ednref1"&gt;[i]&lt;/a&gt;, que habría un nexo que une a pensadores aparentemente tan lejanos como &lt;em&gt;Nietzsche&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Freud&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Marx&lt;/em&gt;, el cual consistiría en un común “&lt;em&gt;intento programático y radical de poner al descubierto las mistificaciones presentes en la historia de la filosofía&lt;/em&gt;”&lt;a style="mso-endnote-id: edn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3659295805193870983#_edn2" name="_ednref2"&gt;[ii]&lt;/a&gt;. En efecto, para la célebre tríada pensar equivale a interpretar desde una paradojal sospecha hacia el propio acto interpretativo; el pensamiento no sólo se configuraría como efecto de tradiciones mistificadoras sino que la propia noción de “&lt;em&gt;verdad&lt;/em&gt;” sería también efecto de una estratificación histórica cuya procedencia es retórica, emotiva, e interesada. El sentido “&lt;em&gt;auténtico&lt;/em&gt;”, del cual las apariencias y las formaciones secundarias constituirían la metáfora, sería algo oscuro y difuso que debiera también ser sometido a interpretación. Esta opción metodológica por la sospecha sería reformulada más tarde por un heterogéneo conjunto de autores que han sido encasillados (no sin cierta ligera compulsión taxo-topológica) con la etiqueta del “&lt;em&gt;post-estructuralismo&lt;/em&gt;”&lt;a style="mso-endnote-id: edn3" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3659295805193870983#_edn3" name="_ednref3"&gt;[iii]&lt;/a&gt;. Autores que –desde su diversidad- han ido alimentando las producciones contemporáneas de la Psicología Social del Río de la Plata. Dicho posicionamiento operativo ha redundado en una permanente urgencia por interpelar los procesos de naturalización a partir de los cuales se constituye el campo de problemas que configura tanto a la tarea del investigador como al ámbito del ejercicio profesional.&lt;br /&gt;El equipo se nutre de una basta experiencia en el campo de los problemas asociados al consumo de drogas. Experiencia que ha abierto visibilidad sobre las diferentes estrategias de semiotización comprometidas en el tema, y buscó contribuir con la comprensión de las mediaciones simbólicas y colectivas en las cuales se apoyan, distinguiendo los puntos de conflictividad que se constituyen a partir del encuentro entre diferentes procedencias significacionales, su contribución a la efectiva constitución de usos problemáticos, y su naturalización como &lt;em&gt;criterio-frontera&lt;/em&gt; desde plano de la &lt;em&gt;Otredad&lt;/em&gt;. Dicha experiencia ha demostrado que la serie de variables estudiadas trasciende el ámbito específico de las prácticas asociadas al consumo de drogas para viabilizar un mejor acceso a las necesidades de poblaciones que, producto de estrategias biopolíticas de fragilización, han visto aumentada su vulnerabilidad: “&lt;em&gt;no sólo consolidan, en lo cotidiano, el aislamiento y el desanclaje a pertenencias colectivas, sino que producen, en el que merece llamarse modo de producción capitalista de soledades, una repetida pérdida de la experiencia de la propia potencia, tanto individual como colectiva&lt;/em&gt;.”&lt;a style="mso-endnote-id: edn4" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3659295805193870983#_edn4" name="_ednref4"&gt;[iv]&lt;/a&gt;. Poblaciones que operan en y desde una multiplicidad de diferencias (culturales, étnicas, de clase, opción sexual, género, grupo etáreo, etc.). Esta dimensión del asunto ha conformado un orden de operatividad académico-profesional que merece ser jerarquizado por sí mismo; la construcción de la identidad, la diagramación de la convivencia y los procesos constitutivos de la conflictividad.&lt;br /&gt;Desde este lugar, se propone sostener los objetivos del curso de &lt;em&gt;Psicología Grupal e Institucional&lt;/em&gt; desde la tematización específica de este conjunto de problemas en el campo de la intervención psicológica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;OBJETIVOS ESPECIFICOS DEL CURSO&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;1. Aportar a la construcción de una clínica social transformadora y crítica respecto de las alienaciones y sufrimientos producidos en este momento histórico-social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Profundizar en la dimensión ética y política de la clínica y la intervención psicológica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Promover la integración de la Enseñanza, la Extensión y la Investigación contenidos correspondientes a los cursos del Área en segundo y tercer ciclo con las problemáticas teórico técnicas consideradas centrales por la Psicología Social del país y la región en relación a los grupos, las organizaciones, las instituciones y las redes sociales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;METODOLOGIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Metodología: Se trabajará con una frecuencia semanal, una hora y media presencial (lunes, de 14 a 15.30 hs.) y una hora y media de trabajo de campo (a coordinar entre el equipo docente y los estudiantes), y con un cupo máximo de 30 estudiantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tendrá como soporte para su proceso formativo:&lt;br /&gt;.el programa temático del curso.&lt;br /&gt;.la bibliografía básica prevista para el curso.&lt;br /&gt;.la modalidad de consulta que se establezca con el equipo docente (virtual o presencial).&lt;br /&gt;.las instancias plenarias semanales previstas en el marco del curso.&lt;br /&gt;.el trabajo de enseñanza- aprendizaje que se pueda desplegar en el grupo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EVALUACIONES Y REQUISITOS DE APROBACION&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dará al estudiante derecho a rendir examen:&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;Asistencia a por lo menos el 80% de las instancias grupales que se realicen.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Participación activa en las actividades grupales.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Presentación en tiempo y forma de los trabajos que se acuerden durante el trabajo en grupo.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Aprobación de un trabajo grupal, CALIFICACION mínima 3 a ser presentado al finalizar el semestre.&lt;br /&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;La calificación de nota 9 o superior lo exonerara de rendir examen para la promoción del curso.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn1" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3659295805193870983#_ednref1" name="_edn1"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;[i]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt; Ricoeur, Paul: De L’interpretation. Essai sur Freud, Seuil, Paris, 1965.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn2" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3659295805193870983#_ednref2" name="_edn2"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;[ii]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt; Ferraris, Maurizio: “Envejecimiento de la ‘Escuela de la Sospecha’”, en El Pensamiento Débil, Vattimo Gianni y Rovatti, Pier Aldo (eds.), Cátedra, Madrid, 1995&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn3" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3659295805193870983#_ednref3" name="_edn3"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;[iii]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt; autores tales como Foucault, Deleuze, Derrida, Bourdieu, Núñez, Lyotard, Castoriadis, May, Bey, Butler, Baudrillard, Lazzarato, Irigaray, Morey, Virilio, Vátimo, Geertz, Rolnik, Guattari, Sloterdijk, Braidotti, e incluso Lacan... Categoría, por lo visto, algo ambiciosa...&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a style="mso-endnote-id: edn4" title="" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=3659295805193870983#_ednref4" name="_edn4"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;[iv]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt; Fernández, Ana María. “Silueta de los que no se resignan” entrevista en diario Página 12, sección psicología,, Buenos Aires, 14 de mayo de 2007&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3659295805193870983-8366776440010123983?l=alterdicciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alterdicciones.blogspot.com/feeds/8366776440010123983/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/2009/04/presentacion-del-grupo-basico-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default/8366776440010123983'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default/8366776440010123983'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/2009/04/presentacion-del-grupo-basico-de.html' title='Presentación del Grupo Básico de Psicología Grupal e Institucional'/><author><name>Gabriel Eira, Laura Valeta, &amp;amp; Dinorah Chales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07576173945208289764</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3659295805193870983.post-492403015818391398</id><published>2009-04-23T08:43:00.000-07:00</published><updated>2009-04-23T09:43:40.719-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Textos'/><title type='text'>Lo que las metáforas obran furtivamente: discurso y sujeto</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El texto que sigue, es un extracto de un interesante trabajo de &lt;strong&gt;José Antonio Román Brugnoli&lt;/strong&gt; (Magíster y candidato a doctor en Psicología Social por la &lt;em&gt;Universidad Autónoma de Barcelona&lt;/em&gt;. Actualmente es profesor adjunto y coordinador de la &lt;em&gt;Unidad de Investigación Cualitativa&lt;/em&gt; de la &lt;em&gt;Escuela de Psicología&lt;/em&gt; de la &lt;em&gt;Universidad Alberto Hurtado&lt;/em&gt; en Santiago de Chile. Sus principales líneas de investigación son la psicología social del trabajo y la construcción social de la solidaridad.) su versión completa se uede bajar de &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.qualitative-research.net/index.php/fqs/article/viewFile/246/544"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;http://www.qualitative-research.net/index.php/fqs/article/viewFile/246/544&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;. Me pareció una buena forma de inaugurar este espacio. Se ruegan comentarios, y se solicitan las disculpas del caso por los posibles errores de translado del texto...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;Introducción&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Lo primero que es necesario señalar en un artículo que se presenta en un número como éste, es que no pretende ni puede acogerse a lo que podríamos llamar una doxa FOUCAULTiana. Aunque quizás podría señalarse que poco pueda haber más nocivo para la potencia del pensamiento de FOUCAULT que seguidores disciplinadamente FOUCAULTianos, lo cierto es que parece inevitable el movimiento en virtud del cuál, tras el auge de un pensador sugerente y seductor, se levantan hermeneutas calificados, escuelas, tribunales y guardianes de la nueva disciplina. Con todo, es preciso reconocer que el trabajo que aquí se presentará se inspira en diversas contribuciones del pensamiento de FOUCAULT, aunque no exclusivamente en este. El ejercicio que nos proponemos es retomar algunos aportes del pensamiento de FOUCAULT, vinculándolo con otros pensadores posteriores que sin duda han sido también sus lectores, y plantear una forma de investigación social basada en una aproximación metafórica al lenguaje y el conocimiento. Específicamente, en este artículo se propone una aproximación metafórica al estudio de la relación que se establece entre discurso, sujeción social y subjetivación. La propuesta se soporta en tres aportaciones amplias que pueden extraerse de&lt;br /&gt;la obra de Michel FOUCAULT respecto de:&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;1. el rol de las metáforas en el ejercicio de pensamiento-conocimiento,&lt;br /&gt;2. la relación entre discurso y vida social, y específicamente,&lt;br /&gt;3. entre discurso y sujeto.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;La primera se relaciona con la importancia del recurso de la figuración en el pensamiento de FOUCAULT para establecer comparaciones productivas que permitan reflexionar sobre prácticas sociales naturalizadas, y para señalar nuevas rutas de investigación y reflexión. Efectivamente, el uso de figuras, como metáforas, es abundante en la obra de FOUCAULT, las que operan como verdaderos artefactos de pensamiento y reflexión, explotando en todo momento su fuerza disruptiva para suspender y someter a revisión los dispositivos asentados de pensamiento y gobierno social. Es así como, por ejemplo, trastocando las fronteras disciplinares, traslada poderosas metáforas de unos campos a otros, para someter a escrutinio asuntos medulares de la vida social como el ejercicio del poder. De esta manera puede llegar a plantear el estudio del biopoder, en sus formas de anatomopolítica y biopolítica, o es que es posible indagar sobre una microfísica del poder y su dimensión infinitesimal (FOUCAULT 1976). Algo semejante es lo que sucede con la inauguración de un campo de investigaciones arqueológicas del conocimiento científico y del saber (FOUCAULT 1969). &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Otra operación interesante en este ámbito, es la repetición de la figura de la genealogía, ya instalada por NIETSZCHE, para reemplazar la metáfora del origen como esquema configurador de la investigación socio-histórica, sorteando sus efectos de verdad, y para sostener una forma de estudios comprometidos con sus condiciones de producción, atentos a las fuerzas "irracionales" entretejidas en la "racionalidad" de una historia (FOUCAULT 1970). Una técnica más, vinculada al uso de metáforas, es la comparación basada en la producción de ciertas analogías, con vistas a someter a escrutinio aspectos naturalizados o inaparentes de la vida social. Así, por ejemplo, en &lt;em&gt;Vigilar y Castigar&lt;/em&gt; (FOUCAULT 1975) nos enseña, entre otras cosas, que se puede comprender una sociedad en términos de una cárcel, y a ambas por un dispositivo panóptico, y también que se puede comprender el sistema educativo en términos de un régimen carcelario, y viceversa, y todos con un proceso de matriz industrial. Este recurso al lenguaje figurado subvierte las pretensiones de verdad de los lenguajes disciplinados y sus efectos hegemónicos y totalitarios (el andamiaje moderno del dispositivo discursivo de lenguaje-saber-poder), basado en una pretendida literalidad del lenguaje y una transparencia y racionalidad del saber, e instala el más modesto, localizado y parcial ejercicio del pensar. Vemos aquí la comprensión más o menos explícita que conocer es al mismo tiempo tanto un acto metafórico como metonímico. Conocer es establecer simultáneamente una serie de relaciones en que se entiende una cosa en términos de otra (&lt;em&gt;metáfora)&lt;/em&gt; y un todo por una de sus partes (&lt;em&gt;metonimia&lt;/em&gt;), donde convergen al mismo tiempo mimesis parciales, globales y reversibles. Pero también, la opción por un estilo de pensamiento ágil, efectivo, reconstructor, que encuentra en un uso cuidadamente disruptivo de ciertas metáforas, una línea de fuga al realismo y totalitarismo conceptual de las ciencias modernas. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;La segunda y tercera aportación en las que se acoge este artículo, son las que vinculan discurso y subjetivación, y señalan la relevancia de un campo de estudios sobre el discurso como práctica productora y reproductora de ordenamientos sociales. Una primera cuestión, es la relación que se plantea en la obra de FOUCAULT entre las palabras y las cosas: el lenguaje como un régimen de signos, en que se realizan una economía y una política entre símbolo y materialidad (FOUCAULT 1966). En el lenguaje, palabras y cosas se presuponen recíprocamente. De ahí que el lenguaje deba ser estudiando como acontecimiento social e histórico. A través de las nociones de formación discursiva (FOUCAULT 1969) y de orden del discurso (FOUCAULT 1970). FOUCAULT introduce la necesidad de un extrañamiento y un programa de estudio tanto sobre las condiciones de producción, control y regulación de los discursos, así como de la manera en que los discursos se entretejen como regímenes de control y regulación de la vida social. Finalmente, en cuanto los discursos son producciones-productoras, reguladas y reguladoras de la vida social, es posible comprender la manera en que operan como tecnologías de sujeción social, de producción y reproducción de la subjetividad. Desde estos tres puntos de arranque, en este artículo se emplean algunos constructos que pueden relacionarse sin duda con la obra de FOUCAULT, pero que se encuentran fuera de la doxa FOUCAULTiana, para elaborar una aproximación metafórica al discurso en uso y su relación con la sujeción social.&lt;br /&gt;Estos son fundamentalmente: &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;1. la noción instrumental de repertorio interpretativo (POTTER &amp;amp; WHETHERELL&lt;br /&gt;1987) que puede entenderse como una operacionalización algo libre de&lt;br /&gt;formación discursiva,&lt;br /&gt;2. una idea de las metáforas como organizadoras estratégicas de los repertorios&lt;br /&gt;interpretativos, a la vez que como mímesis dramáticas condensadas, y&lt;br /&gt;3. una noción de sujeto, basada en las relaciones de sujeción social a través de&lt;br /&gt;las cuales el sujeto se construye y es construido.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Con estas herramientas, se propone una aproximación al conocimiento social que en su base es metafórico-metonímica, y que usa las metáforas como vehículo de indagación sobre la relación entre discurso y relaciones de sujeción social. En el artículo se ejemplifica este procedimiento y su rendimiento teórico y empírico, sobre un estudio con grupos de conversación en los que participaron mujeres pobres trabajadoras por cuenta propia de Santiago de Chile, en donde se indagó la relación que se establece entre el trabajo remunerado y la familia, en la construcción de la propia subjetividad. Finalmente se discuten los alcances, limitaciones y posibles desarrollos de la propuesta. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;2. &lt;em&gt;Una aproximación metafórica como vía de investigación cualitativa&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;2.1 Metáforas como artefactos de pensamiento en investigación cualitativa&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;El tipo de investigación cualitativa que aquí se propone, fiel a las inspiraciones &lt;em&gt;FOUCAULTianas&lt;/em&gt; más arriba expuestas, puede acogerse al ideario construccionista de la investigación generativa (GERGEN 1982; IBÁÑEZ 1994): se trata de un tipo de investigación cuyo propósito es contribuir a la formulación de teorías generativas, esto es, de teorías capaces de abrir alternativas para la acción social a través de una revisión crítica de los supuestos dominantes y del planteamiento de cuestiones fundamentales para la vida en sociedad. Y más específicamente, al de una psicología como ciencia moral, del construccionismo retórico respondiente (SHOTTER 2001), consistente en la elaboración de un tipo de conocimiento o teoría práctica, fundado en descripciones críticas de lo social, en que las metáforas son empleadas como objetos de comparación, como herramientas destinadas a volver públicamente debatible aquellos aspectos que son políticamente negociables de nuestra vida cotidiana, pero que, en razón de algún ejercicio de poder, pasan desapercibidos o como "naturales". Para SHOTTER (2001) es justamente ese carácter fraccionario, parcial, del conocimiento que articula la metáfora, el que permite abandonar la aspiración a un conocimiento total y monológico, e iniciar el camino a la construcción de un conocimiento en que la participación (de otras metáforas, otras perspectivas, otros ordenes posibles) y el diálogo, son su condición de posibilidad. Esto es, pasar de una forma de conocimiento cuyo fin es eliminar la necesidad del diálogo, a otra en que recrear ese diálogo es su finalidad: "&lt;em&gt;Pero si las cosas son de esta manera, si no hay un orden social a priori, si nuestras actividades prácticas cotidianas se desenvuelven en – y tienen que vérselas con– un mundo social pluralista, conocido sólo fragmentariamente y compartido sólo de modo parcial, entonces tenemos que abandonar el proyecto de intentar comprender nuestra vida social a través de la imposición de sistemas teóricos monológicos de orden, y consagrarnos a un estudio de las formas más dialógicas de conocimiento práctico y moral según las cuales vivimos esa vida. Porque ahora la tarea es inventar los dispositivos teórico-prácticos aptos – esto es, las representaciones transparentes apropiadas – que contribuyan a hacer racionalmente visibles las influencias operantes en nosotros, y darles, de tal modo, la forma de tópicos de examen y debate públicos&lt;/em&gt;" (SHOTTER 2001, p.98). &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;En esta labor las metáforas operarían como representaciones transparentes (SHOTTER 2001), en el sentido que no representan un orden dado, sino que crean uno, parcial y contextual, con miras a permitir un determinado tipo de pensamiento o reflexión. Son también instrumentos psicológicos, en tanto los usamos para percibir, pensar y actuar en sociedad. Su modesto destino sería mostrar las conexiones entre aspectos de nuestra vida cotidiana que de otra forma parecerían aislados y volverlos tópicos de examen público. Aquí, el uso de metáforas, lejos de ser un ornamento, es eminentemente teórico en su sentido primigenio de permitir una visión global de algo. La metáfora, al transferir significados, crea y recrea un sentido común, un lugar desde el cuál un aspecto de lo real se vuelve observable, visible, de una manera total, para otros. Sin embargo, es necesario precisar esta posibilidad del uso de las metáforas para el ejercicio de un pensamiento dialogante, que permita la generación de un tipo de conocimiento prácticamente pertinente, y que se mantenga a la temperatura del examen y debate público. De hecho, el uso de metáforas en ciencias, camuflado como lenguaje literal o como figuras inaparentes a la base de teorizaciones, ha contribuido también al carácter hegemónico del saber, lo que le ha valido volverse objeto de investigación discursiva crítica deconstructiva. Es indispensable subrayar entonces que se trata aquí de un uso políticamente orientado, cuyo rendimiento ha de ser evaluado pragmáticamente. Utilizando a nuestro antojo las distinciones ricoerianas (RICOEUR 1975) podríamos decir que esta vitalidad práctica del uso de la metáfora en investigación social, se juega en la fuerza de su impertinencia para suspender ejes de dominación y explotación hegemónicos que rigen la vida en común y volverlos asunto de debate. Algo semejante al poderoso uso de metáforas que encontramos en la obra de FOUCAULT, y que está presente también en trabajos como los de Donna HARAWAY (1995 1996), con su disruptivo repertorio de figuras como el Cyborg, el Oncomouse y Female Man, que podría caracterizarse bajo el nombre de difracción. En particular, la imagen del Cyborg nos despierta un especial interés como ejemplo de esta fuerza impertinente y configuradora de la metáfora, puesta al servicio del desmarcamiento de dicotomías determinantes en el pensamiento y la acción social modernos, machista y logocéntrico, así como de la conquista de nuevos espacios sociales. Como lo plantea HARAWAY (1995) el cyborg es un híbrido cibernético entre máquina y organismo, realidad social y ficción, una criatura en un mundo postgenérico, ni animal ni humano, situado del lado de la parcialidad, la ironía, la intimidad y la perversidad, que en su irrupción quiebra con la pureza aséptica de estas categorías y nos presta una nueva ontología y una nueva política: "&lt;em&gt;Es una imagen condensada de imaginación y realidad material, centros ambos que, unidos, estructuran cualquier posibilidad de transformación histórica&lt;/em&gt;" (HARAWAY 1995, p.254). El mundo cyborgs en su paradojal y ambigua aparición es capaz de mostrarnos de una sola vez, tanto la última imposición de un sistema de control en el planeta, "&lt;em&gt;la apropiación final de los cuerpos de las mujeres en una masculina orgía de la guerra&lt;/em&gt;" (HARAWAY 1995, p.263), como la posibilidad fáctica de un mundo que supera en su realidad las dicotomías y proyectos totalitarios que le han dado origen. Así, el mito de mi cyborg trata de fronteras transgredidas, de fusiones poderosas y de posibilidades peligrosas que gentes progresistas. Sólo en lo que compete al uso de metáforas en psicología merecen mención el libro editado por David LEARY (1994), &lt;em&gt;Metaphors in the history of psychology&lt;/em&gt;, que reúne análisis de importantes metáforas bajo las cuáles se han desarrollado áreas de investigación de la disciplina, y donde se plantea que el trabajo reflexivo de analizar e identificar estas metáforas de los reportes psicológicos es un ejercicio indispensable para el desarrollo crítico de la disciplina; así como el libro de John SOYLAND (1994), &lt;em&gt;Psychology as Metaphor&lt;/em&gt;, en que emprende el desafío de desarrollar una perspectiva retórica sobre la construcción de los textos psicológicos, en donde el uso del lenguaje en sentido figurado tienen un rol protagónico. Finalmente, otro texto de interés que merece mención es el de Douwe DRAAISMA (2000), &lt;em&gt;Metaphors of memory: a History of ideas about the mind&lt;/em&gt;, en que a través de una suerte de genealogía de las metáforas utilizadas históricamente para el estudio de memoria, logra exponer la función que éstas metáforas cumplieron como tecnología de la menta, conectando ideas y soportes técnicos, como por ejemplo, la idea de la memoria como escritura, la mente como escrituración de un libro, y los libros pueden explorar como parte de un necesario trabajo político (HARAWAY 1995, p.262). Como se aprecia, estas acciones de disrupción metafórica en Donna HARAWAY (1996), dan forma a un trabajo político destinado a importunar y transgredir las fronteras de dominación establecidas y explorar en ese mismo acto las posibilidades reconfiguradotas del mundo social. Entonces, no se trata sólo de considerar y desmontar las implicancias políticas del conocimiento científico de lo social, sino de extremar sus posibilidades transfiguradoras en su dimensión trópica, como movimiento, desvío y refiguración. Por esto, se manifiesta menos interesada en la función reflexiva de un pensamiento crítico, que en su capacidad de difractar: "&lt;em&gt;I am less interesed in the critique practice of reflection, as showing once again that the emperor has no clothes, than in finding a way to diffract inquiry in order to make difference patterns in a more wordly way. Reflection displaces the same elsewhere; diffraction patterns record the passage of difference, interaction, and interference&lt;/em&gt;" (HARAWAY 1996, pp.429-430). De esta forma, se sobrepasa el mero uso de la metáfora como instrumentos de reflexión y crítica de lo consolidado, para instalarse como artefactos de fricción, roce, interacción, interferencia y diferencia en la política del pensamiento social. La pertinencia de la impertinencia de un determinado uso metafórico, es decir, su oportunidad de remecer y transfigurar un determinado orden de cosas, será necesariamente contextualizada. Por eso, esta vía misma introduce una modestia y transitoriedad que desreifica un uso científico representacionista y totalizante del lenguaje. Ahora bien, estas metáforas pueden proceder de la documentada inventiva de un científico social, o pueden ellas mismas ser el fruto de un trabajo de diálogo con el pensamiento social en curso, del cruce del pensamiento disciplinado y sacro de las ciencias, con el plástico pensamiento profano del día a día. En este escenario, la investigación cualitativa, por su orientación privilegiada a lo emergente, a comprender desde, y al desafío de las fronteras convenidas, puede prestarse como un ejercicio destinado a la recreación de este diálogo. Sus dispositivos de observación-conversación podrían no sólo contentarse con el estudio de las metáforas en uso y la reconstrucción de sus efectos de verdad y sujeción social, sino que dirigirse al empleo inteligente de éstas en la recreación de figuras y relatos de lo real que permitan la interpelación, merced su potencial de refiguración crítica y reflexiva. "&lt;em&gt;Yo estoy menos interesada en la práctica crítica de la reflexión, como mostrar una vez más que el emperador no tiene ropa, que en ir encontrando una manera de difractar preguntas en orden a hacer diferentes patrones en un modo más amplio. La reflexión desplaza lo mismo a otra parte; los patrones de difracción graban el pasaje de diferencia, interacción, e interferencia&lt;/em&gt;" (trad. del autor). &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;2.2 Repertorios interpretativos, metáforas y formación discursiva&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Siguiendo a John SOYLAND (1994), Jonathan POTTER (1996) ha planteado que la distinción entre lenguaje literal y figurado sólo tiene sentido en tanto se trate de formas diferentes de hacer cosas con palabras, cuyos usos cumplan funciones y posean efectos también diferenciales. En este sentido, la distinción sólo es relevante en un nivel retórico y pragmático, en el sentido que mientras el discurso literal más bien describe las cosas, la metáfora las obra furtivamente: "&lt;em&gt;Literal descriptions may be just telling it how it is, while metaphorical ones are doing something sneaky&lt;/em&gt;" (POTTER 1996, p.180). Y es justamente esta propiedad pragmática de la metáfora, lo que la convierte en un objeto de cierto privilegio para este análisis del discurso. Básicamente, desde su perspectiva, lo que interesa de las metáforas es su uso discursivo en la producción de efectos de verdad. Es decir, analizar las funciones que cumplen las metáforas cuando son usadas cotidianamente, las realidades que contribuyen a construir y los efectos sociales de los discursos en que participan (POTTER (1996) ejemplifica esta cuestión pasando revista a diversos trabajosprevios en esta dirección. Así, comenta los estudios de SHAPIRO acerca del uso de metáforas deportivas en el ambiente político norteamericano y su alto poder persuasivo: "&lt;em&gt;The familiarity of sports discourse gives it a significant 'figurability' as a representational practice (Shapiro, 1989: 72); and this is a figurability that may be exploited by politicians. Sports discourse enables a wide range of distinctions to be draw: winners and losers, natural ability versus hard training and so on. It also has a range of central metaphors associated with notions such as competition, fairness and spectacle. What sports discourse provides, then, is an elaborate set of building blocks for constructing versions of how things are; and these can be used to produce accounts of international relations which emphasize certain features and hide others&lt;/em&gt;" (POTTER 1996, pp.79-80). De manera análoga refiere a Jacques DERRIDA para comentar la función de las metáforas en la realización de la verdad filosófica en el discurso, y cómo el papel de la desconstrucción consistiría en exponer las operaciones de éstas: "&lt;em&gt;Derrida argues that philosophical truths are dependent on their realization in discourse (...) They depend on the mobilization of an army of metaphors and systems&lt;/em&gt;" La familiaridad del discurso deportivo tiene una significativa 'figuración' como práctica representacional (Shapiro, 1989:72); y es ésta figuración la que puede ser explotada por políticos. El discurso del deporte permite que un amplio rango de distinciones pueda ser dibujado: ganadores y perdedores, habilidad natural versus entrenamiento duro y muchas otras. Tiene también un rango de metáforas centrales asociadas con nociones tales como competición, imparcialidad y espectáculo. "&lt;em&gt;Lo que el discurso deportivo provee, entonces, es un elaborado juego de bloques de construcciones para elaborar versiones de cómo son las cosas; y estos pueden ser usados para producir reportes de relaciones internacionales que enfatizan ciertos aspectos y ocultan otros&lt;/em&gt;" (trad. del autor). (POTTER 1996, p.81). Seguidamente cita la conocida obra de inspiración desconstruccionista de Richard RORTY (1980), en la cual analiza la centralidad que ha tenido la metáfora de la mente como un espejo en el discurso filosófico: "&lt;em&gt;Far from being a mere rhetorical flourish floating on the surface of 'proper' argument, metaphor and the workings of language are actually responsible for the appearance of truth in this discourse&lt;/em&gt;" (POTTER 1996, p.81). De hecho podríamos señalar, usando una vez más la distinción de RICOEUR (1975), que la efectividad de la metáfora consiste justamente en su doble posibilidad de desaparecer de la visibilidad del lenguaje figurado para lexicalizarse como metáfora muerta en lenguaje literal convencionalizado, o irrumpir con su fuerza persuasiva como figura del lenguaje como metáfora viva. Desde esta perspectiva se vuelve altamente conveniente la realización de estudios reflexivos que tomen por tópico de análisis las mismas metáforas empleadas en el ejercicio de pensamiento y conocimiento científico (EDWARDS 1997), y se remarca el valor de aproximarse desde metáforas a los fenómenos sociales, a la vez que al carácter constructivo de toda aproximación: "&lt;em&gt;Verbal categories and metaphors do not merely exist and operate as convenient coding schemes for classifying our experiences and then talking about then, but, like emotion words, they serve as marvelously various and contrasting ways of talking and doing things with words&lt;/em&gt;" (EDWARDS 1997, p.23). Las metáforas, como recursos discursivos poseen una doble faz derivada de su parcialidad, mientras iluminan un aspecto de lo que señalan, otros aspectos quedan simultáneamente desapercibidos, lo que obliga una consecuente modestia en su uso: "&lt;em&gt;But metaphors themselves are discursive devices, and they can be both illuminating and restrictive. Metaphors join two discourse domains together, and the effects are mutual. They illuminate, draw attention to, points of contrast and dangerous is when the metaphorical nature of the enterprise is forgotten, and domain A is talked about in terms of domain B, as if it were not a metaphor at all&lt;/em&gt;" (EDWARDS 1997, p.31). "&lt;em&gt;Derrida arguye que las verdades filosóficas son dependientes de su realización en el discurso (…) Ellas dependen de la movilización de una tropa de metáforas y sistemas de oposiciones. La tarea específica de la deconstrucción en Derrida es explorar y tomar las partes de este sistema, para exponer sus operaciones&lt;/em&gt;" (trad. del autor). "&lt;em&gt;Lejos de ser un mero adorno retórico flotando en la superficie del 'propio' argumento, la metáfora y las operaciones de lenguaje son actualmente responsables de la apariencia de verdad en este discurso&lt;/em&gt;" (trad. del autor). Pero las mismas metáforas son recursos discursivos, y ellas pueden ser a la vez iluminadoras y restrictivas. Las metáforas enlazan dos dominios discursivos juntos, y los efectos son mutuos. Ellas iluminan, atraen la atención hacia, puntos de contraste. En una mano, permiten comprender una cosa en términos de otra, cumpliendo una función hermenéutica de ofrecer la posibilidad de una visión total del objeto de estudio. Es decir, cumplen con la posibilidad de construir teoría. Y, en la otra, se trata de una relación parcial y no total, de un movimiento comprensivo y constructivo, cuya contingencia, provisionalidad y parcialidad, invita a la necesaria participación de otras metáforas en ese ejercicio de nombrar, comprender y construir lo social. De ahí que la verdad metafórica no pueda basarse en una verificación de su ajuste a lo real, como en la pretensión representacional del concepto, sino que en la utilidad de su uso contextualizado, y como toda verdad retórica deba, obligadamente, ser sujeta a revisión cada vez. Esta clave presenta la garantía de conocimientos sociales construidos en base al diálogo y la concurrencia de pluralidad de perspectivas. Una herramienta analítica de utilidad para desentrañar el papel que las metáforas juegan en el discurso, es el de repertorio interpretativo, planteado por POTTER y WETHERELL (1987, p.138): "&lt;em&gt;The interpretative repertoire is basically a lexicon or register of terms and metaphors draw upon to characterize and evaluate actions and events&lt;/em&gt;". Además de mero componente de un repertorio interpretativo, las metáforas también son sugeridas como un posible elemento alrededor del cuál un repertorio se organiza: "&lt;em&gt;Interpretative repertoire are recurrently used system of terms used for characterizing and evaluating actions, events and other phenomena. A repertoire, like the empiricist and contingent repertoires, is constituted through a limited range of terms used in particular stylistic and grammatical constructions. Often a repertoire will be organized around specifics metaphors and figures of speech (tropes)&lt;/em&gt;" (POTTER &amp;amp; WETHERELL 1987, p.149). Para ejemplificar esta relación entre repertorio interpretativo y metáfora, refieren el trabajo de SHOTTER (1985) acerca de las metáforas sobre la mente que guían y proporcionan una fuerza persuasiva a los repertorios interpretativos de algunas de las corrientes dominantes en psicología, como la mente-contenedor (si hablamos de contenidos mentales), mente-máquina (cuando hablamos de naturaleza metafórica de esta empresa es olvidada, y el dominio A es hablado en los términos del dominio B, como si no fuera del todo una metáfora" (trad. del autor). "&lt;em&gt;El repertorio interpretativo es ásicamente un léxico o registro de términos y metáforas usado para caracterizar y evaluar acciones y eventos&lt;/em&gt;" (trad. del autor). "&lt;em&gt;Los repertorios interpretativos son sistemas de términos usados recurrentemente para caracterizar y evaluar acciones, eventos y otros fenómenos. Un repertorio, como el empiricista y el contingente, son constituidos a través de un rango limitado de términos usados en una construcción estilística y gramaticalmente particular. A veces un repertorio podrá ser organizado alrededor de metáforas y figuras del habla (tropos) específicas&lt;/em&gt;" (trad. del autor). &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;De alguna forma el constructo de repertorio interpretativo puede entenderse como una herramienta analítica que permite el estudio de algunos de los fenómenos discursivos que FOUCAULT (1969) pretendió iluminar a través de su noción de formación discursiva10. Al igual que éste, un repertorio interpretativo consiste en una cierta forma de variación del dar cuenta, una especie de conjunto de reglas que está socio-históricamente determinada, pero que a su vez&lt;br /&gt;regula lo que puede y debe ser dicho desde él, produciendo una lectura y ordenamiento de lo real, y delimitando un posicionamiento correlativo. En tal sentido, los repertorios interpretativos operan como una suerte de guiones de dar cuenta, en y a través de los cuáles se realiza una relación de sujeción social, se desarrollan procesos de subjetivación, y se producen y reproducen&lt;br /&gt;sujetos. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;2.3 Mímesis dramática, mito y mimesis metafórica&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;     Mediante el empleo de la mímesis metafórica en el discurso, no sólo se da a una cosa el nombre de otra por semejanza, o se permite entender aquella en los términos de ésta por mitación o representación, sino que se realiza también una sustitución: se ha nombrado o ntendido una cosa por la otra, y se ha establecido una relación entre otras posibles. En cuanto el uso de la metáfora en el discurso plantea un estado de relaciones posible, entre objetos, sujetos y acontecimientos, permite que sea entendida también como una especie de relato condensado. En ese momento la metáfora ocupa la función de una especie de urdimbre en torno a la cuál pueden realizarse variedad de tramas, descripciones o argumentaciones. Por ejemplo, en la perspectiva dramatúrgica de GOFFMAN (1971), una vez que la metáfora de las relaciones sociales como dramas o representaciones se establece, pueden entramarse consistentemente descripciones de situaciones como esfuerzos del equipo por lograr una buena representación o argüirse como explicación de la exclusión de un sujeto de su grupo el que haya vulnerado el éxito de la representación cometiendo una infidencia o deslealtad dramática. Sobre la complejidad y ambigüedad de la noción de formación discursiva, y su diversidad en análisis del discurso, puede consultarse la reseña presentada en el Diccionario de Análisis del Discurso de Patrick CHARAUDEAU y Dominique MAINGUENEAU (2005). Aunque no es exactamente el sentido y uso que queremos dar a esta proposición aquí, es importante notar que una idea semejante ha planteado RENNIE (2004) a propósito de las metáforas usadas por los participantes en el proceso de psicoterapia, y de la utilidad de la indagación cualitativa en este terreno. Esta posibilidad de la mímesis metafórica de prestarse como urdimbre para la textura de una trama, es decir de habilitar cierto tipo de relaciones entre objetos, personajes, espacios, tiempos y acontecimientos, usándose como soporte para producir una determinada manera de dar cuenta del mundo, es lo que permite pensar su parentesco con el mito y la mímesis dramática (MORALES 1992). En efecto, cuando por ejemplo, a través del uso de la impertinencia metafórica se procede a redescribir lo real, ya sea en el despliegue tópico de una argumentación o no, lo que allí se hace puede ser entendido en los términos en que se comprende el mito y la mímesis dramática: como producción (poiesis), en cuyo entramado se realiza una particular síntesis (sýnthesis) de acontecimientos y personajes, que engendra un mythos, con miras a la catarsis (kátharsis) de su auditorio: a un esclarecimiento por la participación inteligente en la trama de la obra (MORALES 1992). Esta nueva efectividad metafórica opera así por una afectividad. De hecho, la contribución de un determinado uso de las metáforas como artefactos para la elaboración de una teoría práctica de lo psicosocial, como ha planteado SHOTTER (2001), se relaciona íntimamente con el destino del mito dramático de volver público un asunto moral y de procurar que la comunidad atienda a la índole de los vínculos que la conforman. Como señala MORALES (1992) siguiendo a ARISTÓTELES, en el entrelazamiento de acontecimientos que el mito trágico presenta, de lo que se trata es justamente de hacer inteligible un saber patético. Este es el saber de quién es sujeto (páschoi) de filiación (&lt;em&gt;philía&lt;/em&gt;), de las consecuencias de su acción y de las fuerzas del destino, y que consiste en saber hacer lo que debemos cuando se ha perdido la posibilidad de la acción (&lt;em&gt;páthos&lt;/em&gt;). Así, podríamos decir que la mímesis metafórica, en semejanza con la dramática, presenta un tipo de relación inconclusa o anudada (&lt;em&gt;aporía&lt;/em&gt;), que exige de una participación inteligente de su interlocutor (&lt;em&gt;diánoia&lt;/em&gt;) para la extracción del conocimiento que ella simultáneamente expone y encierra. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;2.4 Repertorios, metáforas y subjetivación&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Si lo que hemos planteado es correcto, el análisis de los repertorios interpretativos en uso y, específicamente, de las metáforas en torno a las cuáles pueden organizarse, podría constituirse en una poderosa herramienta de estudio de los modos de sujeción social y los procesos de producción y reproducción de modos de subjetivación que se realizan en el discurso. Esto en su triple dimensión de sujetos de saber, sujetos de poder y sujetos morales. Particularmente, la aproximación dramática a las metáforas en uso, en tanto que relatos condensados, puede ser de especial interés, como ya se ha indicado, para el estudio del carácter dilemático del trabajo de constitución en sujeto moral. En efecto, un estudio de este tipo puede dar buena cuenta de los procesos involucrados en esta constitución según FOUCAULT (1984):&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;1. Circunscripción de una parte de sí mismo como objeto de la práctica moral&lt;br /&gt;(determinación de la sustancia ética),&lt;br /&gt;2. definición de su posición en relación con el precepto que sigue (modo de&lt;br /&gt;sujeción),&lt;br /&gt;3. fija un determinado modo de ser que valora como cumplimiento moral de sí&lt;br /&gt;mismo (teleología del sujeto moral),&lt;br /&gt;4. para ello actúa sobre sí mismo: busca conocerse, se controla, se prueba, se&lt;br /&gt;perfecciona, se transforma (elaboración o trabajo ético).&lt;br /&gt;marco teórico referencial. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3659295805193870983-492403015818391398?l=alterdicciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alterdicciones.blogspot.com/feeds/492403015818391398/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/2009/04/lo-que-las-metaforas-obran-furtivamente.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default/492403015818391398'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3659295805193870983/posts/default/492403015818391398'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alterdicciones.blogspot.com/2009/04/lo-que-las-metaforas-obran-furtivamente.html' title='Lo que las metáforas obran furtivamente: discurso y sujeto'/><author><name>Gabriel Eira, Laura Valeta, &amp;amp; Dinorah Chales</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07576173945208289764</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
